Done su Vuelto

En una época en que comúnmente se piensa que los esfuerzos individuales de nada sirven a la hora de ayudar a los más necesitados, el Programa DONE SU VUELTO, es la manera en que muchas personas como tú, pueden ayudar concretamente a quienes más lo necesitan.

Este programa se remonta a comienzos de los años 90, época en que el sistema era más rudimentario que el sistema automatizado que vemos hoy.

A partir de 1996, se desarrolla un programa computacional y el Servicio de Impuesto Internos, aprueba esta vía de donaciones que exime de impuestos las donaciones de los clientes.

La boleta se transforma en el mejor comprobante, ya que claramente separa la compra de la donación a la institución.

Desde entonces, la caja registradora cumple el papel de alcancía, y el sistema automáticamente va acumulando las donaciones de todo el país (los montos recaudados en regiones van en directo beneficio a las obras de las sedes que correspondan).

Actualmente, contamos con este sistema implementado en las cajas de supermercados LIDER, Farmacias Cruz Verde, Tiendas La Polar y Tricot. Las donaciones son solicitadas por las cajeras y vendedores de las empresas, quienes son un puente de solidaridad entre los que pueden dar y aquellos que no tienen nada. Su trabajo en esta iniciativa es generoso y totalmente desinteresado. Ellas son nuestras intermediarias que día a día están invitando amablemente a los clientes a sumarse a esta cadena de solidaridad.

 

También contamos con buzones en el Aeropuerto de Santiago, para que quienes dejan el país puedan donar aquellas monedas que ya no les servirán fuera de Chile. Estos se encuentran ubicados en distintos puntos de la sala de embarque del Terminal Internacional.

En el resto del país, este programa también esta presente con otras Empresas y Supermercados de las zonas. Los recursos obtenidos van en directa ayuda de los más desvalidos de la localidad.

Muchas Gracias por el compromiso de todas las personas que colaboran y hacen su aporte voluntario a través de este sistema, porque no sólo permiten que hombres, mujeres y niños tengan esperanza, sino también logran hacer de la solidaridad un acto de amor en la vida cotidiana.

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