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  • Maite Soriani, voluntaria argentina: “Entiendo el sentir de los migrantes, el miedo, la inseguridad”

En este mes que celebramos y reconocemos el trabajo que hacen los miles de voluntarios de las fundaciones Hogar de Cristo, destacamos la historia de esta alfabetizadora digital que ayuda a migrantes haitianos a hacer sus currículums en español.

Por María Luisa Galán.

Durante dos meses María Teresa o Maite, como la conocen, impartió el taller de alfabetización digital a migrantes haitianos. Ella también es extranjera, oriunda de Argentina, y cuenta que se sintió muy identificada con el voluntariado que realizó en las salas de fundación Emplea ubicadas en Estación Central. “Es algo que he hecho en otros países. Me causa mucho placer y estos dos meses fueron una experiencia positiva”, cuenta.

Hace 18 años que salió de su país. “Me fui a otro país que hablaba mi misma lengua, pero igual era extranjera. Así es que este curso fue similar a lo que había atravesado, entiendo el sentir de todos, desde los olores, colores, la gente, la ropa, la forma de caminar, todo es distinto. Eso moviliza cosas positivas y negativas, a veces asusta, piensas que no te vas a adaptar, o abre todo un mundo nuevo y uno aprende a respetar lo distinto”, relata.

El curso, que se realizó en conjunto con fundación Trascender y el Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI), enseñó o reforzó conocimientos sobre herramientas técnicas de computación y cómo hacer un curriculum adaptado a la realidad nacional y al idioma, además de dar a los estudiantes la oportunidad de acceder a un computador.

“Resultó muy gratificante, fue un grupo muy sonriente. Si bien tuvimos mucha gente y entonces muchos niveles, algunos iban más rápido y otros más lento, la energía que ponían todos y la buena voluntad, me impactó. Escuchar a varios agradecer, fue extremadamente movilizante”, señala Maite con emoción sobre estos dos meses de profesora-voluntaria.

Agrega: “Si no existieran estas oportunidades mucha gente que quedaría en el camino, personas con mucho potencial, por dar y por hacer. Estarían mucho más estancados en este periodo de adaptación, porque esta etapa junto con la integración se pueden hacer mucho más rápido, siendo mucho más útil para el país que recibe como para el que llega. El voluntariado me dio mucha energía positiva. Me enseñó muchas cosas que pensé que no iba a aprender”.

 

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