Una mano para envejecer con dignidad
A medida que avanzan los años la población de Chile envejece aceleradamente, actualmente son más de 2 millones las personas que superan los 60 años, número en creciente aumento bajo una tendencia global a la disminución de la natalidad y el aumento de los niveles de longevidad. Realidad que se extiende a la comuna de Ovalle, donde más del 18% de la población es de la tercer edad.El envejecimiento de la población ha generado una nueva realidad y junto a ella una serie de nuevas necesidades. En la actualidad los adultos mayores no son tratados como líderes de opinión y tampoco son respetados por su sabiduría como ocurría en épocas pasadas; por el contrario, en la cultura de lo desechable los adultos mayores son tratados como un ser inserbible, que no aporta, que estorba.
Esa actitud es la que el Hogar de Cristo espera cambiar, generando un cambio en la percepción que los propios adultos mayores tienen de sí mismos y promoviendo en la sociedad su responsabilidad en la integración de la tercera edad, bajo el objetivo último de que estas personas que sufre la exclusión social recuperen su diginidad y vuelvan a ser sujetos de derecho.
Para ello, la fundación de San Alberto Hurtado trabaja con tres modalidades de atención: Residencias de larga Estadía, Centros de Encuentros Diurnos y Programas de Atención Domiciliaria para Adulto Mayor (PADAM). Éste último, que atiende a 1700 personas mayores mensualmente en el país, se encuentra operativo en la comuna de Ovalle.
Don Frolian Rojas de 80 años, y su señora Teodorfina Campusano de 83, son usuarios de este programa en la ciudad. Don Frolina padece una discapacidad en sus piernas, que durante sus buenos años no le impidió ganarse la vida como lustrabotas. Hoy cuando su discapacidad es más limitante, debe sobrellevar el Alzheimer y el Mal de Diógenes de su esposa.
El matrimonio que vive en una vivienda con pésimas condiciones de habitabilidad y salubridad, sabe lo que es la ayuda de una mano amiga. “Por mi discapacidad he pasado muchas dificultades, pero Dios ha sido tan grande. Le doy las gracias desde lo más profundo al Hogar de Cristo y a las voluntarias. El programa es muy bueno, las voluntarias nos dan muy buen trato, estoy muy agradecido”.
El gran aporte de los voluntarios
Este programa que está orientado a personas mayores que viven en su hogar, que desean permanecer en la comunidad, y cuyo apoyo familiar y recursos económicos no son suficientes para su bienestar, tiene la particularidad de que se nutre del trabajo desinteresado que realizan algunos voluntarios.
Son ellos quienes con alegría, entusiasmo y amor periódicamente visitan a los adultos mayores en situación de vulnerabilidad, para realizar un seguimiento de cada caso, guiados por el asesoramiento ténico del encargado del área.
“Es realmente gratificante poder acompañar a estas personas, que viven solas, no tienen compañía y se encuentran en pésimas condiciones de vida, enfermos, sin nadie que los pueda apoyar”, comenta Nolvia Pizarro, voluntaria del PADAM de Ovalle, conmovida al recordar los casos que ha conocido durante años de voluntariado en el Hogar de Cristo.
Es a través de personas como Nolvia, que el Hogar de Cristo promueve la autonomía, mantención en el medio habitual, la participación, el fortalecimiento de las capacidades funcionales y la integración social de los adultos mayores.
Ciertamente “quienes participan en este voluntariado asumen su responsabilidad en la integración de las personas mayores, responsabilidad que nos compete a todos quienes somos parte de esta sociedad”, señaló Rodrigo Varas, Jefe Social Provincial Sede Atacama Coquimbo.
Con un año de funcionamiento en la ciudad de Ovalle el PADAM ha impactado positivamente en muchas vidas. Actualmente son 14 los adultos mayores atendidos y sólo 5 voluntarios. Para poder continúar con esta bella labor y trabajar con un total de 30 personas mayores en situación de pobreza y exclusión social, se necesitan nuevas manos amigas que tengan la convicción de que un mundo mejor es posible y que quieran aportar con su servicio a ello.
Todos aquellos que quieran ser voluntarios del Programa PADAM de Ovalle, pueden acercarse a la sede del Hogar de Cristo en la Avenida Manuel Peñafiel s/n o llamar al 623945, para participar de reuniones informativas.
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