Voluntariado

Dic

2015

Inspirada por un Santo

Soy voluntaria del  Hogar de Cristo desde hace 22 años. Y Realizo mi voluntariado en la Sala Padre Hurtado de la Fundación, que trata y acoge enfermos terminales, asistiéndolos en sus últimos días, y acompañándolos  de la mano en la enfermedad y el dolor.

Recuerdo que un día de semana común y corriente, y camino al médico, un letrero con la imagen de San Alberto Hurtado me cambió la vida, vi  en el letrero la imagen del Padre Hurtado trabajando con un chuso.

Entonces yo me dije: Si él tiene el chuzo, yo llevo la pala.

El doctor puede esperar, yo voy a ser voluntaria del HC. Ese mismo día fui al Hogar, y desde entonces, soy miembro de la Fundación. Todo lo que entregas lo recibes con creces, poder compartir con los abuelos, conocer sus vidas, sus experiencias… Mis hijos también comparten mi compromiso social, porque mi hijo es voluntario del Hogar en invierno, y mi hija acoge animales abandonados.

San Alberto Hurtado nos dijo: “El sentido de la vida es darse. Es tener el valor de emprender cosas arduas y difíciles. Acudir a visitar a Cristo en la persona del pobre que extiende la mano, y juntos hacer el bien”.

 

Margarita Pino Venegas, 54 años.