111 años del nacimiento del Padre Alberto Hurtado

Este 22 de enero se cumplen 111 años del nacimiento del Padre Alberto Hurtado. Un día de verano nació aquel que reconoció a Jesucristo en el rostro de un excluido que vivía en la calle. Desde ese vínculo cuestionó el rumbo de un país entero.

Alguno puede creer que la influencia de este hombre ha sido un lastre en el desarrollo de Chile. Otros, reconocemos en su mensaje un diagnóstico visionario de lo que nos ha ido pasando.

El mismo año en que Alberto Hurtado publicaba su “¿Es Chile un País Católico?”, en varios países de Europa se imponían las leyes que prohibían a los judíos entrar en los parques y jardines públicos, caminar por la vereda o pasear en bicicleta “a fin de proteger la salud y el descanso de los arios”. Hoy, en ciertos condominios las nanas no pueden caminar por la vereda como el resto del vecindario: por “razones de seguridad” el abismo entre la vida real de quienes viven en ghettos de “excluidos” y ghettos “exclusivos” abren una herida enorme en el corazón de Chile.

Como hace setenta años, la palabra franca de aquél hombre apasionado por Jesús y por la justicia de su Reino hoy sigue despertándonos a la Iglesia por nuestro alejamiento del mundo obrero; empodera la propia conciencia de dignidad de los trabajadores; forma el corazón de los más jóvenes con el desvelo por la justicia social en sus opciones reales de vida. Además sigue zarandeándonos a los “jefes” para no gastar nuestra vida en trabajar por consumir marcas, barrios, ropas, estudios y autos “exclusivos”, que nos asilan y nos asfixian en una errática identidad.

Hoy al Padre Hurtado le bastaría la mitad de su frase para volvernos a despertar: ¿Es Chile un país? ¿Cómo trabajar para ser un país y no una sumatoria de ghettos? Formar el corazón, no sólo la cabeza, ni la linda pinta, es nuestra deuda de justicia.

Al Hogar de Cristo y a tantas otras fundaciones, no nos basta dar techo y comida a los pobres. Anhelamos formar el corazón para hacerlo capaz de esa justicia que repara: formar el corazón del que se quedó atrás para ayudarle a descubrir y desplegar su dignidad; el corazón del que va en el medio para que no pierda de vista el sentido de su vida; el corazón del que se adelantó hasta quedarse solo y vacío por dentro, para que pueda volver al lugar donde sirve.

Gracias Alberto porque tus regalos nos inspiran.

Que tengas un feliz cumpleaños.

Pablo Walker sj

Capellán Hogar de Cristo

 

 

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