Hogar de Cristo de cara al Bicentenario

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Por Susana Tonda, directora ejecutiva del Hogar de Cristo.

Termina una década y se hace imprescindible que le contemos a la comunidad sobre los inmensos avances que juntos hemos concretado y, además, de los desafíos que hoy tenemos y sobre los cuales estamos trabajando hace un tiempo.

Durante los últimos diez años el Hogar de Cristo ha enfrentado con gran esfuerzo las nuevas problemáticas de pobreza y exclusión que han afectado a muchos chilenos, sacando adelante diversas iniciativas que al alero de sus buenos resultados, nos aseguran que vamos por el camino correcto.

Un ejemplo de ello es el trabajo que realizan las fundaciones (PARENTESIS), enfocada a trabajar con personas que enfrentan el consumo problemático de alcohol y drogas y Fondo Esperanza (FE), que entrega subsidios de microcréditos a mujeres y hombres emprendedores, son parte de aquellas líneas de trabajo que como fundación hemos detectado son vitales de desarrollar para erradicar la pobreza.

También hemos dado un fuerte impulso a los programas de Educación Inicial en preescolares, integrando a la familia en el desarrollo de los niños; a la Psiquiatría Comunitaria, que reinserta socialmente a personas con discapacidad mental y dimos también un primer gran paso al dimensionar la realidad de las personas que viven en la calle, con el catastro de personas en situación de calle, realizado gracias a un esfuerzo conjunto con el Estado y otras organizaciones sociales.

El trabajo realizado en la década que se va fue intenso, requirió grandes esfuerzos desde muchos sectores del país, tanto públicos como privados, y tuvo en la comunidad nacional su principal aliado.

Pero hoy el Bicentenario nos impone nuevos desafíos, uno de ellos es la focalización hacia grupos de alta vulnerabilidad, como son las personas en situación de calle, la discapacidad psíquica y mental y los jóvenes excluidos del sistema escolar.

Otra tarea para la celebración de estos 200 años será la promoción del trabajo con la familia, la comunidad y las diversas redes que integran la vida de aquellos que son atendidos por el Hogar de Cristo y sus fundaciones filiales.

Mejorar la calidad es el tercer gran reto. En ello estamos pensando cuando a diario mejoramos la nuestra atención a los más excluidos, la cual hoy cuenta con un modelo de trabajo mucho más eficiente, enfocado a las reales necesidades de nuestros usuarios; el cual es desarrollado por cientos de trabajadores preparados para enfrentar los desafíos que a diario se nos presentan y miles de voluntarios comprometidos en la superación de la pobreza.

Pero todos estos avances y nuevos desafíos no son posibles de concretar sin la ayuda de la comunidad. Por ello durante el Bicentenario también trabajaremos con fuerza en la promoción de una cultura solidaria. La invitación es que nos comprometamos, en nuestro quehacer diario, a ayudar a miles de chilenos que no han tenido la misma suerte que nosotros y que requieren de nuestra atención para salir adelante y darle un cambio a sus vidas.

Esto es sólo una parte de la serie de desafíos que el Hogar de Cristo tiene para llevar adelante durante toda la nueva década que acaba de comenzar. Esperamos que sea este Bicentenario el momento para poder seguir avanzando en la superación de la pobreza con el mismo compromiso, amor y solidaridad de siempre.

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