La fundación Hogar de Cristo recibió esta distinción por su experiencia de atención domiciliaria que en Chile acoge a más de 3 mil 250 personas.
Esta eficiente iniciativa busca reconectar a los adultos mayores con sus redes y evitar el residencialismo.
Por su innovadora experiencia de atención de adultos mayores en sus domicilios, ayer el Hogar de Cristo recibió por primera vez el “Sello Juntos por un Chile sin Pobreza”, distinción que entregó el Ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín.
La iniciativa, denominada PADAM (Programa de Atención Domiciliaria al Adulto Mayor), hoy atiende a 3 mil 250 adultos mayores que viven en situación de vulnerabilidad y exclusión social de Arica a Punta Arenas. Este es el programa con mayor cobertura de la Fundación.
“Estamos muy contentos de recibir este Sello por nuestro trabajo ambulatorio con adultos mayores (…) Esta modalidad nos permite mantener a los adultos mayores conectados con su familia y su comunidad y activos socialmente”, enfatizó Susana Tonda, Directora Ejecutiva del Hogar de Cristo.
Este programa permite que los adultos mayores más vulnerables permanezcan en sus lugares de residencia junto a sus pertenencias, sus afectos, sus mascotas y su comunidad. Por tanto, respeta la identidad y la cultura de las personas. Además, evita que se esfuercen física y económicamente al trasladarse a una residencia.
Eficiente en recursos
Una de las ventajas de este programa es su eficiencia del punto de vista de los recursos, ya que realiza un trabajo profundo con las comunidades a bajo costo y se evita el residencialismo de los adultos mayores. El costo promedio mensual de atención domiciliaria de un adulto mayor es de $80.000. Mientras que el costo promedio mensual de atención de un adulto mayor en residencia es de $450.000.
Atención que entrega PADAM
• Apoya psicosocial y espiritualmente a los adultos mayores en sus domicilios (también a su cuidador en caso de que exista);
• Entrega apoyo y facilidades para que el adulto mayor y/o su familia pueden acceder a las redes sociales, institucionales y comunitarias de su territorio.
• Educa sobre derechos y cuidado de personas mayores;
• Otorga ayuda material (apoyo económico para el pago de arriendo; pañales y canastas de alimentos, entre otros);
• Acompaña, y en ocasiones traslada, al adulto mayor para la realización de trámites y gestiones necesarias para mejorar su calidad de vida;
• Detecta situaciones de abuso y/o maltrato, entre otras atenciones.