La última etapa del paréntesis en la vida de Pedro Arteaga, que desarrolló en el Hogar de Cristo, llegó a su fin el pasado martes 18 de mayo. Después de mucho esfuerzo y de haber llegado a pedir apoyo a la fundación por sus propios medios, sin ganas de seguir molestando a su familia con sus problemas de alcohol, don Pedro tuvo su ceremonia de egreso, tras la cual partió a Puerto Montt, donde lo esperaba un trabajo en una empresa de transportes, como administrativo.
“Pedro nos visitó hace unos días con un cambio tremendo, cambió su cara, su semblante, su seguridad. Vino a compartir con sus ex compañeros y a contarles que se puede salir adelante y sólo depende de ellos”, dijo Jessica Betzhold, Jefe de Unidad de Programas Personas en Situación de Calle.
Jessica además resaltó la reacción de sus compañeros, que sentían que se iba una persona relevante para ellos y que, que por su forma de ser, nunca debió haber llegado a tocar fondo, dándole muestras de afecto, apoyo y admiración.