Benito Baranda, Director Social Nacional del Hogar de Cristo, reflexiona sobre la vigencia de esta dura interrogante que se hizo el Padre Hurtado hace ya 68 años en su libro “¿Es Chile un País Católico?”. “Humildemente los católicos deberíamos revisarnos internamente, dar una mirada más profunda a cómo hemos ido construyendo nuestra Iglesia, a qué tipo de relaciones tenemos con el resto de la sociedad y cuáles son nuestras prácticas de evangelización”.
Ante el reciente estudio que da cuenta de una imagen “devaluada” de la Iglesia, cobra especial relevancia la dura interrogante que se hizo el Padre Hurtado hace ya 68 años en su libro “¿Es Chile un País Católico?”. Más que gastar energías en la forma en cómo fue hecha esta encuesta, humildemente los católicos deberíamos revisarnos internamente, dar una mirada más profunda a cómo hemos ido construyendo nuestra Iglesia, a qué tipo de relaciones tenemos con el resto de la sociedad y cuáles son nuestras prácticas de evangelización. Eso fue lo que hizo San Alberto Hurtado s.j. con gran coraje y osadía en su polémico libro, como un profeta que se atreve a mostrarnos lo que no queremos ver y a señalarnos lo que es urgente remediar. En él revisa la situación del catolicismo a nivel internacional sacando de ella lecciones para Chile, luego se introduce en ‘las grandes miserias de nuestro pueblo’, en la ‘vida cristiana en Chile’ y se queja de la ‘escasez de sacerdotes’. Desde allí da una mirada de optimismo, señalando los caminos de la Iglesia en el futuro y de la ‘restauración cristiana de Chile’.
En estos días, por iniciativa de la Cámara Chilena de la Construcción, dicho libro fue reeditado en el contexto del Bicentenario y seguramente generará en muchos de nosotros preguntas tan acuciantes como las que le surgieron al mismo San Alberto Hurtado al escribirlo: ¿puede una nación llamarse católica con los niveles de desigualdad que hoy vivimos?, ¿podemos los católicos estar conformes si aún hay miles de jóvenes en Chile -especialmente aquellos más pobres- cuyas vidas no tienen sentido ni logran encontrar ese amor de Dios que tanto pregonamos?
San Alberto Hurtado s.j. dedicó este texto a la Juventud Católica de Chile “sobre cuyos hombros reside el porvenir de la Iglesia y de la Patria”. Tenemos un gran desafío como país, aún miles de jóvenes viven en abandono, soledad y condiciones de vulnerabilidad, con muy pocas oportunidades en medio de la pobreza. Como católicos y ciudadanos no podemos quedar indiferentes, debemos comprometernos con ellos.
Benito Baranda, Director Social del Hogar de Cristo.