Autoridades de Gobierno, parlamentarios, empresarios y rostros de medios de comunicación asistieron al evento que fue animado por Vivi Kreutzberger. Su objetivo fue recaudar fondos para las personas que viven en situación de pobreza y exclusión social en nuestro país.
Distintas autoridades de Gobierno, eclesiásticas, parlamentarios, empresarios y rostros de medios de comunicación compartieron en torno a una mesa sencilla en la Cena Pan y Vino del Hogar de Cristo, en un gesto de compromiso y solidaridad con las personas más vulnerables de nuestro país.
Bajo el lema “Sin tu ayuda volvemos atrás”, la Cena Pan y Vino de este año generó un espacio de encuentro para meditar sobre la solidaridad. Su objetivo fue recaudar fondos para ayudar a las personas en situación de pobreza y exclusión social que son acogidas en los centros del Hogar de Cristo a lo largo de todo el país.
El Hogar de Cristo busca acoger con dignidad y amor a los más pobres entre los pobres, para ampliar sus posibilidades a una vida mejor. Actualmente cuenta con 700 obras sociales de Arica a Porvenir, en más 128 comunas; en ellas acoge a más de 50 mil personas mensualmente.
El origen de la Cena Pan y Vino
“La importancia y el valor simbólico de la Cena Pan y Vino la han convertido en una de las actividades centrales de agosto, Mes de la Solidaridad, fecha en que se recuerda y se reflexiona sobre el trabajo solidario iniciado por San Alberto Hurtado en favor de los más pobres entre los pobres”, señaló el Padre Agustín Moreira, Capellán General del Hogar de Cristo.
Agregando que “pocas veces una actividad es capaz de concitar a tantas y tan disímiles personalidades del acontecer nacional como ocurre con la Cena Pan y Vino, un encuentro ecuménico que el Hogar de Cristo realiza ininterrumpidamente hace 26 años con representantes de distintas tendencias políticas y religiosas”.
La historia de esta tradición comenzó en 1983, cuando diferentes hombres de empresas, del mundo político, artístico y religioso aceptaron una curiosa invitación realizada por el padre Renato Poblete s.j., en ese entonces Capellán General del Hogar de Cristo. A través de un sencillo menú conformado sólo por “pan y vino”, el sacerdote jesuita no sólo aprovechó la ocasión para darles a conocer la obra que esta fundación -la principal obra de San Alberto Hurtado- tenía en ese periodo, sino también, comprometer su ayuda en beneficio de quienes vivían en condiciones de extrema pobreza.