Como una forma de celebrar el Día de la Solidaridad en memoria de San Alberto Hurtado, se realizó a un costado de la Parroquia Nuestra Señora de Dolores, lugar donde fue bautizado el santo chileno, la bendición de la escultura existente en su honor y que fue remozada por el Instituto de Seguridad del Trabajo (IST), recinto donde se produjo el último milagro considerado para la canonización del sacerdote jesuita.
“Estando acá me emociona ver que en un lugar tan lleno de signos como es esta Parroquia, el Hospital Clínico IST, donde se produjo el milagro de Santificación del Padre Hurtado, una vez más se replica uno de los grandes legados que nos encomendara San Alberto Hurtado, que era trabajar en comunidad por aquellos que no tenían oportunidades. El padre decía que nadie tenga una excusa para no trabajar por el pobre, porque el pobre era Cristo”, señaló Marco Balcazar, director ejecutivo de la sede Valparaíso.
Balcazar agregó además que “hoy en que conmemoramos un aniversario más de la pascua de San Alberto Hurtado, de su encuentro con el Padre, agradecemos como Hogar de Cristo a todos quienes apoyan de una u otra manera el trabajo con los excluidos. Agradecemos el compromiso que ha adquirido IST en trabajar con quienes más lo necesitan y donde hoy mas allá de lo importante que es mantener limpia esta imagen del Padre Hurtado, en su significado mas profundo es resaltar y recordar permanentemente la obra y el legado que nos dejara San Alberto Hurtado”.
En la oportunidad, el Gerente Zonal Centro Norte del IST, Richard Hughes,
recordó que el 28 de julio de 1996, la joven de 16 años, Vivian Galleguillos, ingresó al Hospital Clínico IST de Viña del Mar con diagnóstico de TEC grave. Tras 9 días de coma profundo, su familia se entregó por completo en manos del Padre Hurtado, que por esos días era beatificado.
Esa misma noche, Vivian comenzó a despertar, dos días después estaba lúcida y sin secuelas y poco después fue dada de alta. El Vaticano entrevistó a los médicos de la UCI del hospital, concluyendo que no había explicación científica a lo ocurrido. Este fue el último caso considerado para la canonización de San Alberto Hurtado.