Con una ceremonia presidida por el Obispo de Valparaíso, Monseñor Gonzalo Duarte García de Cortázar, se bendijeron las nuevas dependencias donde hoy funcionan los programas de atención ambulatoria para personas en situación de calle y transitoriamente la sala cuna Camino Esperanza, los que tras el terremoto sufrieron daños irreparables en sus infraestructuras.
“Vimos como el terremoto dejó grietas, pero con ello también grandes oportunidades. Es así que comenzamos una cruzada para convocar a la comunidad para reconstruir lo caído y en ese camino el primero en acogernos fue nuestro Pastor, quien frente al dolor de los mas pobres, nos brindó su mano amiga y nos apoyó en la tarea de buscar un espacio para lograr atender a los mas vulnerables, los niños y niñas y las personas en situación de calle”, señaló Analilian Retamales, jefa social provincial del Hogar de Cristo.
Fue en esta búsqueda en la que además se fortalecieron vínculos con la diócesis de Valparaíso y Monseñor Gonzalo Duarte facilitó las nuevas dependencias ubicadas en el cerro la Cruz, casa que en otros tiempos también atendió a personas en exclusión social.
“Esta casa fue adquirida por el obispado siendo obispo don Jorge Medina, en aquel tiempo la situación para los enfermos de sida era muy lamentable, no tenían acogida en ninguna parte y él decidió abrir una casa para estos enfermos y se compraron estas dos casas y se adaptaron pese a la
resistencia del vecindario, la que logramos superar”, señaló el obispo Duarte.
Monseñor agregó además que pasado el tiempo las autoridades de salud encontraron que de acuerdo a las nuevas normativas la casa no se justificaba “pues además estaba al lado del hospital Van Buren y todo se trasladó hacia allá, pero nosotros la seguimos destinando al bien social y como esta casa estaba destinada a la caridad, viendo la necesidad del Hogar de Cristo hablamos con el obispado y la cedimos para el beneficio de tantas personas”.