Más de 1.500 personas salieron a recorrer las calles en Concepción, el pasado sábado 21 de agosto, para decirle a toda la población que jóvenes y adultos, tanto voluntarios como trabajadores de organizaciones, parroquias, colegios, movimientos y voluntariados mantienen firme su compromiso con el servicio, pero también que aún falta mucho por hacer.
Ese fue el principal motor de la Caminata de la Solidaridad 2010, que este año estuvo marcada por el llamado a sumarse a la reconstrucción social.
“Vamos en esta caminata con la alegría y el entusiasmo de San Alberto Hurtado. Hoy queremos demostrarle a toda la región que estamos vivo, que queremos construir un país más justo y solidario y que, después del terremoto, vamos a seguir trabajando con más emergería por aquellos que más sufren”, manifestó Cecilia Ponce, Director Ejecutiva del Hogar de Cristo.
La jornada partió con todo el ritmo de la música y dinámicas de la Pastoral Juvenil, en frente del Hogar de Cristo de Concepción, ubicado en Manuel Rodríguez. Monseñor Ricardo Ezzati, Arzobispo de Concepción, fue el encargado de realizar el envío de este año.
“Cada uno de nosotros estamos llamados a sembrar una semillita (…) llegará el día en que esa semilla se transformará en una flor hermosa que cambie la faz de la ciudad. Queridos jóvenes, esa semilla es un gesto de solidaridad, de fraternidad. Sirve para que en nuestra sociedad comience a florecer un nuevo estilo de vida, para que la justicia, la paz y la solidaridad permitan crear un Chile que sea una gran mesa donde todos se puedan sentarse a compartir la paz y la dignidad”, enfatizó Monseñor Ezzati.
Hasta allí llegaron grupos de jóvenes que tiñeron de color la larga columna de gente que, al ritmo del Coro Arquidiocesano, caminó por Los Carreras hasta el Paseo Peatonal para luego terminar en el frontis de la Catedral.
Al igual que en 2009, se definieron cuatro estaciones en el trayecto, en cada una de las cuales se meditó sobre una acción concreta del Padre Hurtado. La primera estuvo a cargo del equipo HC y se tituló “Fundar el Hogar de Cristo, una obra de amor inspirada por Dios”. La segunda fue “Acompañar a los trabajadores: creciendo en fe, respeto y dignidad” de Infocap. La tercera, “Formar nuestras vida: jóvenes al servicio de Dios y nuestros hermanos”, a cargo de los Programas de Infancia y Juventud del Arzobispado. Y la cuarta y última, “Celebrar el don de la Vida y el Amor: junto al Padre Hurtado y con María nuestra Madre”, de la mano de la Pastoral Juvenil.