En el evento, los guachacas penquistas del Hogar de Cristo pudieron compartir con la reina guachaca Karen Doggenweiler y con autoridades de la región, disfrutando de un panorama inolvidable como los mismos guaripolas lo llamaron.
Una verdadera fiesta de matrimonio parecía la celebración que se armó en la segunda versión del Almuerzo Guachaca de la Región del Biobío. Alrededor de 300 personas en situación de calle, que diariamente acoge el Hogar de Cristo Biobío, disfrutaron el sábado 23 de julio de un exquisito curanto y un gran show de artistas, en el Casino Marina del Sol.
La Reina Guachaca, Karen Doggenweiler, junto al Gran Guaripola, Dióscoro Rojas, derrochó alegría, bailó una cueca chora y se robó todas las miradas y suspiros de los asistentes.
“Para nosotros, como Hogar de Cristo, es una tremenda alegría poder compartir con nuestros usuarios la alegría de los guachacas. Estamos felices y agradecidos principalmente de los más de 300 protagonistas de esta fiesta, ya que son el motivo de la obra de San Alberto y quienes nos motivan a estar hoy aquí de fiesta”, manifestó Verónica Monroy, Directora Social Nacional de la Fundación.
Mientras las autoridades invitadas: diputados, representantes de Fuerzas Armadas, seremi, gobernador, alcaldes, concejales y candidatas locales a reinas guachaca, entre otros, hicieron gala de su talento como garzones. Ellos, junto a voluntarios y trabajadores Hogar de Cristo, atendieron a los felices invitados.
En el encuentro también se hizo entrega simbólica de los más de mil calzoncillos largos que se reunieron en la región gracias a la campaña guachaca “Un calzoncillo largo pa’ Chilito”.
La voz de los protagonistas
Ester Carrasco (67 años): “Lo pasé súper bien, me divertí caleta con las personas, hasta me pegué un buen bailoteo con mis amigos del hogar. Estuvo muy lindo todo, la comida estaba muy rica, me la comí toda. Estábamos felices con mis amigos, nos portamos bien”.
Cecilia Beltrán (41 años): “A las personas como yo siempre nos discriminan por la condición en que vivimos y eso nos hunde aún más, pero acá me siento feliz, las personas nos trataron bien y sobre todo las autoridades se preocuparon que nos sintiéramos contentos. Creo que fue un gran gesto que nos hayan preparado esta hermosa sorpresa a gente de calle como yo”.
José Rodríguez (43 años): “Doy gracias a todos los del Hogar de Cristo por habernos traído aquí, me siento horrado de estar con gente importante y que uno ve en la TV no más, me sentí cercano a ellos. Fue todo lindo y muy bien preparado, se nota la preocupación por la gente del Hogar”.
La jornada concluyó cerca de las 17 horas al ritmo de la música tropical de la Sonora Biobío, que hizo despertar a los compipas luego del vitamínico almuerzo guachaca.