Testimonio

Abr

2017

Tamara Infante: “Conocí al Hogar de Cristo desde el punto de vista de los trabajadores”

Tuve la oportunidad de hacer mi práctica profesional en el Hogar de Cristo. Y digo “oportunidad” porque gracias a las nueve semanas que duró, viví un cambio de mirada que no  esperaba. Todo partió cuando DICTUC (Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad Católica) participó de una feria de colocación en ingeniería, les dejé mi currículo y funcionó, ¡imaginen mi sorpresa cuando supe que iríamos al Hogar de Cristo! Llegamos a trabajar al área de Procesos de la Fundación. Éramos 7 compañeros en total, todos con la misma misión: levantar nuevos procesos que optimizaran el trabajo del Hogar.

Suena raro, “levantamiento de procesos”, pero es bien simple y práctico, es como una ayuda que optimiza el trabajo diario, porque define actividades claras con responsables concretos que establecen flujos de trabajo. Es muy del ámbito administrativo. Sirve para saber qué documentos genera cada actividad, así cada responsable sabe qué informe entregar.

Uno podría pensar que el trabajo administrativo no se conecta con el trabajo más social. En mi experiencia, fue todo lo contrario. Estuve harto en terreno. Fue transformador, uno nunca dimensiona cuán grande es realmente la fundación, lo  comprometido que están los trabajadores con los acogidos de la Fundación. Eso fue lo que más me gustó.

Se puede decir que conocí al Hogar de Cristo desde el punto de vista de los trabajadores. Me gustó ver que todos trabajan por una meta en común, donde todo lo que hacen se tiene que reflejar en que una persona en situación de calle viva mejor para que esté mejor acogida.

También tuve la oportunidad de conocer a Héctor Perez, el encargado de la Gestión Logística del Hogar, y bueno, él me contó que si bien hacia clases en la universidad,  su corazón estaba metido en las cosas sociales, eso me llamo la atención, conocer a alguien capaz de postergar un “desarrollo” profesional en una empresa cualquiera, por desarrollar la vocación. Una lección de vida.

Tamara Infante, 23 años, estudiante Ingeniería Civil Industrial, Pontificia Universidad Católica de Chile.