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Teresa Campos: “El 100% de sanarte, recuperarte y quererte depende de ti”

Esta egresada del programa terapéutico que Fundación Paréntesis tiene en Concepción nos  contó cómo la curiosidad la llevó a consumir durante un año y medio, convirtiendo su vida en un caos. Hoy, con la madurez adquirida a partir del tratamiento, habla de su superación y del desafío que significa cada nuevo día.

 

Por Ester Gómez Lizana

Teresa (53) tiene una mirada dulce y una voz cálida. Nadie podría imaginar que hace un año y medio su vida se tornó una gran confusión y el suicidio la única salida vislumbrada. Madre de 3 hijos, todos casados, abuela de 7 niños, separada, fue una de los seis participantes que el 18 de julio egresaron del programa terapéutico residencial Villamávida que Paréntesis, fundación del Hogar de Cristo, tiene en la Región del Biobío.  La ocasión, según nos contó, produjo en ella sentimientos encontrados; “tristeza porque algo de allá se viene conmigo y algo de mí se queda allá y, mucha alegría por llegar hasta esa instancia y haber salido adelante”.

En Villamávida alcanzó a estar 7 meses, lugar donde “cada lágrima derramada fue una etapa superada, un reconocimiento”, precisa emocionada.

-¿Qué te motivó a consumir?

-Hasta antes de conocer la pasta base sólo conocía el cigarrillo. A lo más, bebía un sorbo o poquito de champán para los Años Nuevos. Yo conocí la pasta base a raíz de una relación que tuve en mi vida. Cuando empecé a consumir, le pedí a él. No lo justifico, pero lo cateteé mucho para que me diera. Aunque me advertía: “Este es un vicio maldito que después te domina a ti. Yo no quiero que te pase lo mismo”. Y yo insistí por novedad, por curiosidad.

Dice que se dio cuenta de haber topado fondo, cuando su hija separada con sus nietos se fueron de su casa. Como su pensión se hacía poca, Teresa le robaba dinero para consumir. Este hecho hizo que ella se fuera del departamento interior donde vivía en la casa de su madre. “Miró por la seguridad de sus niños, mis nietos. Y la entiendo. Sabes antes de irse me dijo: ‘Si tú quieres, te levantas o te terminas de hundir, pero no me arrastras ni a mí ni a mis hijos´. Eso me afectó muchísimo, sobretodo después de dos meses, donde recién dimensioné que estaba sola, en medio de un gran caos y a punto del suicidio”.

-¿A quién pediste ayuda?

-A mi siquiatra con el que me atendía por una depresión. Un día llegué a su consulta, sin previo aviso y le lancé: ´Doctor, estoy consumiendo pasta base´. Él me miró y abrió ojos grandes y dijo: ´Agradece que no estoy molesto porque te hubiese dado un palmazo´. Y agregó: ‘Rescato algo: estás pidiendo ayuda, te felicito por ello;  eso habla bien de ti´.

Este siquiatra la derivó a la Comunidad Terapéutica Casa Chica de Concepción para que iniciara un tratamiento ambulatorio. Y, posteriormente, le comentó de Villamávida.

-¿Qué te pareció Villamávida?

-Un paraíso. Los jardines, la piscina. No podía creer que Dios después de lo mal que me había portado me premiara así.

El programa Villamávida  atiende a hombres  y mujeres  mayores  de 18 años,  que se encuentran en situación de pobreza y exclusión y presentan consumo problemático de alcohol u otras drogas y un compromiso biológico, psicológico y/o social severo. Posee una capacidad  de  atención de  52 plazas, 40 para hombres  y  12  para mujeres, y una cobertura  regional, que ncluye las provincias de  Arauco, Concepción, Talcahuano, Ñuble y  Biobío, y   además recibe usuarios con convenio entre el Senda y el Ministerio de Salud interregiones, Aysén, Chile Chico, Santiago, Iquique, entre  otros.

-¿Qué destacas del tratamiento terapéutico recibido?

-A los profesionales. Ellos nos hacen reencontrarnos, adquirir más responsabilidad, madurez y el sacrificio, la entrega para que podamos ir saliendo de a poco de esta enfermedad crónica que es el consumo de drogas.

-Después de un año sin consumir, ¿cómo te sientes?

-Estoy renovada. Consciente de lo que hago, del paso que voy a dar. Tengo que tener esta confianza, seguridad en mi misma porque si bien el entorno te acompaña, el ciento por ciento de sanarte, recuperarte y quererte depende de ti. Estoy consciente de que si doy un mal paso, eso me va a costar carísimo. Llegó a tener un leve consumo y quedo en situación de calle porque mi casa la tengo en arriendo y mis padres ya me advirtieron si recaigo.

-¿Qué planes tienes a futuro?

-Estoy a la espera de un trabajo como segunda maestra de cocina para uno de los casinos Nutriser. Ya envié el curriculum pero ahora están stand by por vacaciones. Así que sólo me queda esperar.

Ahora Teresa sólo piensa en superarse para ser un aporte a la sociedad. “Quiero trabajar, independizarme y no me  voy a quedar tranquila hasta que cumpla mis proyectos. Aunque la desconfianza siempre está, y eso es molesto, debo salir adelante”.

 

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