Reducir los “ninis”

Editorial de El Mercurio da cuenta de la realidad de los jóvenes que, por su extrema vulnerabilidad y la rigidez de nuestros sistemas educacionales y laborales, no estudian ni trabajan.

27 septiembre, 2018

Hoy una de las editoriales de El Mercurio da cuenta de la realidad de los jóvenes que, por su extrema vulnerabilidad y la rigidez de nuestros sistemas educacionales y laborales, no estudian ni trabajan. Son los llamados “ninis”, de los que urge ocuparse. El diario pone el acento en las iniciativas entre las empresas y las organizaciones de la sociedad civil que están resultando esperanzadoras, donde nuestras fundaciones Súmate y Emplea son líderes. Este es el texto aparecido hoy.

 

 

 

Diversas alianzas entre el mundo privado y el sector público se han ido creando en el último tiempo para enfrentar problemas complejos cuya solución requiere de miradas complementarias y formas integrales de abordarlos. Es el caso de los así llamados “ninis”, jóvenes entre 15 y 29 años que no estudian ni trabajan y que suman más de medio millón, Proporcionalmente, Chile se encuentra entre los países de la OCDE con mayor tasa de “ninis”. Para hacerse cargo de este tema, el pasado mes de mayo se lanzó una iniciativa, promovida desde una empresa B, Actitud Lab, y que contó con el compromiso de los ministerios de Educación, Trabajo y Desarrollo Social, además de ONG como Súmate y Emplea (ambas pertenecientes a la red del Hogar de Cristo) y organizaciones empresariales como Sofofa e Icare.

 

Esta alianza registra algunos avances, pero indudablemente tomará un tiempo desplegar todas las medidas que se busca implementar. Entre otras, la reincorporación al sistema escolar —o al mercado laboral, según corresponda— de jóvenes desertores, reestructuración de los programas de capacitación, fortaleciendo, entre otros, programas de formación de oficios y los programas de aprendices.

 

En el primer ámbito, las ONG están cumpliendo una labor relevante, pero es el Ministerio de Educación la institución con la principal responsabilidad. Este esfuerzo debería tener dos dimensiones. Por una parte, detectar tempranamente niños y jóvenes en edad de deserción y apoyarlos apropiadamente para evitar que el fenómeno se repita en el futuro. Por otra, alternativas educacionales no tradicionales para los actuales desertores que les permita completar la educación media, por ejemplo a través de la educación de oficios. El ministerio está precisamente en la etapa final del diseño de un programa “Todos Aprenden”, que aspira a que los desertores retornen a clases. Es indispensable que sea innovador y con una carga de enseñanza baja que, por cierto, no significa que los aprendizajes sean reducidos. La experiencia de Súmate en reinserción es muy interesante y valiosa. Es una experiencia que puede servir de modelo a un programa más amplio de reinserción escolar. En la actualidad, esta iniciativa ha reinsertado del orden de 600 jóvenes.

 

Los programas de capacitación son actualmente poco útiles para los jóvenes y de ahí la necesidad de una reformulación. Asimismo, la certificación de buenas instituciones capacitadoras es modesta y no pone demasiada atención en sus resultados. Hay que entender, además, que en el caso de los “ninis”, por diversas razones, hay una desconexión con el mercado laboral, por una ausencia de modelos que les permitan entender las relaciones esperadas de trabajo.

 

A propósito de esto, no se puede olvidar que los “ninis” son principalmente mujeres y en muchos casos tienen este carácter porque realizan labores de cuidado. En una alta proporción, por un embarazo adolescente que a menudo tiene una explicación en una falta de proyección y búsqueda de reconocimiento, o porque no hay otros familiares o instituciones que puedan o quieran hacerse responsables del cuidado de niños o adultos que no son autovalentes. Algunas experiencias sugieren que intervenciones de acompañamiento a jóvenes en riesgo que les van recordando las proyecciones que pueden tener si terminan sus estudios o luego acceden a educación superior, en la medida que estén bien diseñadas, pueden reducir drásticamente las probabilidades de ser “nini”. En ese sentido, la agenda para enfrentar este problema va bien encaminada, pero debe revisarse continuamente y enriquecer sus contenidos.

 

Fuente: El Mercurio.

 

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