El Baile de los que Suman

Por Liliana Cortés, directora ejecutiva de Fundación Súmate.

10 julio, 2018

Durante 2017, Hogar de Cristo propuso a los candidatos presidenciales una serie de políticas públicas. Una de ellas era la reinserción educativa, que por años ha sido un tema invisible, pese a que existen decenas de miles de niños y jóvenes fuera del sistema escolar, pateando piedras en las esquinas y siendo presa fácil del narco, con toda su pesadilla asociada. Son más de 77 mil a la fecha, para ser más precisos.

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Ahora nos llena de esperanzas la medida concreta contenida en este párrafo a la que se compromete el Gobierno en el Acuerdo Nacional por la Infancia: “Mejorar y/o potenciar programas de retención escolar y realizar los cambios legislativos necesarios para crear una modalidad educativa que reconozca las particularidades de los niños, niñas y adolescentes que han abandonado el sistema y se quieren reincorporar. Para esto último se ingresará un proyecto de ley durante el segundo semestre del 2018”.

Mucho más que endureciendo las penas a los adolescentes que delinquen, lo que se requiere son escuelas de segunda oportunidad y aulas de reingreso.

El segmento de la población objetivo de Súmate, fundación del Hogar de Cristo, son 50 mil de esos 77. 152 niños y adolescentes que están fuera del sistema escolar, ya que ellos presentan doble pobreza: monetaria y multidimensional. La Región Metropolitana es la que concentra el mayor número de estos casos, seguida por las regiones de Valparaíso, Biobío y O’Higgins, en ese orden. En Biobío, en Lota, específicamente, Súmate tiene una de las 5 escuelas de reingreso que posee en todo el país; las otras 4 están en Santiago. En Chile, en total, existen poco más de una decena de estos establecimientos, los que, pese a todos los esfuerzos de quienes trabajamos unidos en la Red de Trayectorias Educativas, damos cobertura a apenas un 3% de esta población.
Es fácil comprender entonces cuán felices y esperanzados estamos con el anuncio hecho por el Gobierno. Si hasta ahora hemos rasguñado subsidios para intentar devolverles el derecho a la educación a estos niños y jóvenes en extrema vulnerabilidad, ahora podemos soñar con un presupuesto que permita crear más escuelas como las nuestras y aulas de segunda oportunidad en establecimientos comunes, para que estos jóvenes que han sido excluidos, discriminados, frustrados, tengan la oportunidad de acceder a la educación y desarrollar así todo su potencial humano.
Podemos imaginar que nuestro modelo de trayectorias educativas que se funda en 3 pilares -personalización del proceso educativo; comprensión de la escuela como un espacio de desarrollo integral, más allá de lo meramente académico; contenidos curriculares flexibles e innovadores, orientados a la nivelación y a la construcción en conjunto del aprendizaje-, haga multiplicarse las escuelas de reinserción, los programas de prevención de la exclusión escolar y los de inserción a la educación técnica superior. Así, “El baile de los que sobran” será sólo una muy buena canción de Los Prisioneros, pero no el reflejo de una lamentable realidad.

 

Fuente: Diario Concepción.

 

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