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Burnout: El síndrome del trabajador quemado

Desgaste emocional, cansancio e irritabilidad son algunos de los síntomas de un fenómeno psicolaboral que padecen los trabajadores y que puede provocar el éxodo de la fuerza laboral.


Un estudio realizado por la Universidad Católica de Chile en 2003 a un grupo de trabajadores  sociales concluyó que el 30,8% de la muestra presentaba síntomas de “burnout”. Años después,  en 2012, la Universidad Andrés Bello aplicó otra investigación a profesionales del Hospital de  El Pino, en Santiago, en donde el 51,5% de los encuestados también tenía características de  padecer “burnout”.

El concepto “síndrome de burnout” o “síndrome del trabajador quemado” comenzó a acuñarse  en la década de los ’70 en Estados Unidos para referirse a las personas que cada día perdían  energía, se desmotivaban y comenzaba a faltarle el interés al trabajo, pudiendo llegar incluso a  la ansiedad y la depresión.

Uno de los principales impulsores de esta corriente fue Herbert Freudenberger en 1974, médico psiquiatra de Nueva York. El “burnout” es “como una sensación de fracaso y una existencia agotada o gastada que resulta de una sobrecarga por exigencias de energías, recursos personales o fuerza espiritual del trabajador”, manifestaba por esos años.

“Los 10 primeros años de estudio de este síndrome se daba principalmente en los rubros donde se atiende a personas, como salud, pero después el concepto se extendió y ya superó el ámbito de las profesiones que atienden a usuarios directos. Porque también está el cliente interno”, dice Francisco Hernández, psicólogo y coordinador del Área de Asesorías y Servicios Clínicos de Fundación Paréntesis.

El trabajador que sufre de este síndrome por lo general lo confunde con estrés, cansancio o agotamiento físico; sin embargo, éstos sólo pueden ser los síntomas de que está pasando por una etapa de “burnout”. Por lo general los síntomas son: fatiga, pérdida de autoestima, negativismo, bajo rendimiento laboral, estados depresivos, desconcentración, irritabilidad, falta de realización personal y profesional.

¿Pero cómo se llega a estar así? Entre las principales causas que distinguen los expertos es la falta de recursos que existe en una organización, la poca claridad y realidad de los objetivos que se les exige al trabajador, la frustración por expectativas no cumplidas y los bajos niveles de desafío, autonomía y retroalimentación que reciba cada persona.

“Si el burnout no se maneja, es pérdida de fuerza laboral. La gente se va o a veces se queda pero con mucho desgaste personal y con sensación de frustración y con toda la sintomatología de un estrés crónico”, cuenta Francisco Hernández.

Por ejemplo, en el estudio realizado a los profesionales del Hospital El Pino, en el que participaron médicos, paramédicos, enfermeras, tecnólogos médicos y kinesiólogos, se demostró que un 71,8% padecía un agotamiento emocional medio-alto. En tanto, un 72,8% presentaba síntomas de despersonalización medio-alto y otro 67,7% tenía características de sentir una disminución del logro personal.

Para evitar el síndrome de “burnout” en las organizaciones es necesario que éstas tomen las medidas y precauciones necesarias. Lo importante es informar a los trabajadores sobre cuáles son los síntomas del “burnout” que, entre otras de sus consecuencias, está el uso no controlado de sustancias o fármacos.

El Área de Asesorías y Servicios Clínicos cuenta con un equipo especializado que desarrolla talleres preventivos para empresas y organismos del Estado. “Nosotros hacemos jornadas con información, medición de cuál es el desgaste profesional y hay un trabajo preventivo con herramientas para los equipos y las personas”, dice Francisco Hernández.