40 mil alumnos quedaron excluidos del sistema escolar en 2020 a raíz de la pandemia

Publicado el 08/04/2021

En un reciente reportaje de TVN, el Ministerio de Educación confirmó que en 2020, 40 mil niñas, niños y jóvenes dejaron la escuela, la mitad de los que habían estimado las autoridades, gracias a esfuerzos titánicos de fundaciones y escuelas que se dedican a la exclusión educativa. Esos 40 mil se suman a los casi 280 mil que ya estaban privados de su derecho a la educación.

Por María Teresa Villafrade

La cifra, si bien es inferior a la presupuestada por el propio ministro de Educación, Raúl Figueroa, quien estimaba que en 2020 serían 80 mil los excluidos a causa de la emergencia sanitaria, económica y social, sigue siendo preocupante, porque se suman a los 186.700 alumnos, entre los 5 y 21 años, que ya estaban fuera del sistema escolar antes de la pandemia.

En el reportaje de TVN (aquí puedes ver un video resumen), el jefe de la cartera atribuyó la disminución de la cifra a las medidas preventivas que se adoptaron a partir del segundo semestre, gracias a las propuestas de una mesa de trabajo conformada por expertos en la que participó activamente la directora ejecutiva de la fundación Súmate de Hogar de Cristo, Liliana Cortés. “Por primera vez, logramos que se visibilizara un problema que hasta el 2020 no se veía ni se tenía en cuenta”, en referencia a la exclusión escolar, mal llamada hasta hace poco “deserción escolar” y que el Mineduc ha catalogado como una verdadera “emergencia educativa”: reintegrar a los excluidos por la pandemia y retener a los que este año tienen altos riesgos de engrosar esa cifra negra.

De los 40 mil niños y jóvenes en edad escolar que ya no están estudiando el 53,83% son hombres y el 46,17% son mujeres. El nivel con mayor índice de abandono es primero medio: más de 7 mil alumnos de este nivel dejaron la sala de clase para apoyar económicamente a sus familias por la crisis.

«Todos los alumnos con los que trabajamos no tomaron la decisión de salir del sistema escolar. Fueron empujados por omisión, negligencia, falta de motivación”, agregó Liliana Cortés. La pandemia solo vino a empeorar las cosas, dejando en mayor evidencia la desigualdad y falta de recursos y de conectividad en las escuelas que atienden a los niños más vulnerables del país.

APRUEBAN MODALIDAD EDUCATIVA DE REINGRESO

Una de las grandes falencias que existía para enfrentar el complejo fenómeno de exclusión escolar, que tiene múltiples causas –sociales, culturales, familiares y materiales–, era la ausencia de una Modalidad de Reingreso Escolar, la que finalmente el 25 de febrero pasado fue aprobada por el Consejo Nacional de Educación (CNED).

Esta buena noticia, que “viene a reparar una deuda gigante del sistema escolar chileno”  impone múltiples desafíos ya que, tal como señala Liliana Cortés, “no se trata sólo de ofrecer una alternativa educativa que permita completar la trayectoria escolar, sino que también hacerse cargo de las consecuencias socioemocionales que surgen de la vulneración y la exclusión”.

Hasta hoy, las escuelas de reingreso –Súmate tiene: 4 en la Región Metropolitana y una en la del Biobío– se financian de manera inestable e irregular con subvención regular por asistencia y subvención para la educación de adultos, lo que siempre ha sido insuficiente, teniéndose además que postular a fondos concursables periódicos para completar el financiamiento.

“Nuestra propuesta, en base al estudio que realizamos Del dicho al derecho: Estándares de calidad para escuelas de reingreso en Chile es para una Subvención de Reingreso Escolar, cuyo piso estimamos en 270 mil pesos mensuales por estudiante para asegurar una implementación de calidad”, señala la directora. Una cifra muy superior a los 60 mil pesos mensuales por alumno en educación de adulto y de 145 mil mensuales por alumno para básica y media en la subvención regular.

“Reparar siempre es más costoso que prevenir y como país nos tenemos que hacer cargo. Nadie puede pensar que reparar el daño causado a estos niños por la exclusión escolar va a costar lo mismo”, concluyó Liliana Cortés.

La Fundación Súmate, que atiende a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes más vulnerables de la población, entregó en marzo a todos sus estudiantes de las escuelas de reingreso y de los programas socioeducativos chips con conectividad a internet, gracias al aporte de J.P. Morgan, pero además, en el marco de la transformación digital de la fundación, tablets a los alumnos de básica a primero y segundo medio, y notebooks a los de tercero y cuarto medio, tal como se observa en las fotografías.

“Que todos los estudiantes tengan acceso a conectividad y a dispositivos es una de las acciones primordiales para mitigar los efectos de la pandemia en la educación. El hecho de que una niña tenga que subirse al techo de su casa para conectarse a clases no puede quedar como un anécdota más en un noticiario”, concluyó.

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