
Directores, jefes de Unidad Técnico Pedagógica, coordinadores y sostenedores de distintas zonas del país se reunieron en un solo lugar. Venían de comunas y contextos distintos, pero compartían una pregunta similar: cómo evitar que sus estudiantes queden fuera del sistema escolar. Ese fue el punto de partida del curso «Liderazgo para la permanencia y revinculación educativa: una mirada desde la inclusión y justicia social», que Fundación Súmate imparte en el marco de Lidera Innovar.
Por Valentina Díaz Zapata
El Centro de Liderazgo Lidera Innovar, es impulsado por el Centro de Innovación en Liderazgo Educativo (CILED) de la Universidad del Desarrollo, junto a la Universidad de Tarapacá, la Universidad de La Serena e INACAP, con financiamiento del Ministerio de Educación.
El curso, gratuito y de 32 horas, abrió 50 cupos. Llegaron muchas más postulaciones de las esperadas. El interés confirmó lo que varios de los propios asistentes repitieron durante la jornada: la desvinculación escolar es hoy una de las principales preocupaciones de quienes dirigen establecimientos educacionales en Chile.



Este primer encuentro presencial se realizó en la sede de Santiago Centro de INACAP, que recibió a los participantes durante las cuatro horas que duró la sesión.
El curso no solo se inició con contenidos. Comenzó con conversaciones y reflexiones. Separados por grupos, los líderes respondieron a las preguntas: “¿dónde estamos?” y “¿qué queremos transformar?”. Luego tuvieron la oportunidad de conocerse y contar sus propios contextos y roles.
Pedro Ramírez, director del Centro Educacional Bicentenario de Excelencia de Huechuraba, participó de ese ejercicio junto a colegas que no conocía.
«Me tocó trabajar con un grupo bien diverso, con colegas de distintas partes de Santiago, incluso de provincia, con desafíos en común y estrategias distintas. Tuvimos la oportunidad de conversar y compartirlas. Con esto podemos ver que uno no está solo, que tiene a un colega en situaciones similares y que ha sacado lo más creativo de sí para resolverlas. Eso tiene valor, sobre todo de manera ordenada y sistematizada como lo proponen los moderadores», señaló con entusiasmo.
Leslye Galindo, jefa de Unidad Técnico Pedagógica del Liceo Bicentenario Técnico Profesional Ignacio Domeyko, llegó con una expectativa concreta: construir redes.
«Como país estamos un poco lejos de hacer más amena la inclusión de tantas trayectorias que están siendo interrumpidas. Muchas veces los estudiantes quedan invisibilizados, nadie los acompaña y quedan solos. Eso disminuye la equidad. Tenemos que garantizar una calidad en la educación que promueva que los estudiantes sientan confianza en su institución y sepan que pueden lograr oportunidades de desarrollo a través de escolarizarse», señaló.
EXCLUSIÓN, NO DESERCIÓN
La directora ejecutiva de Fundación Súmate, Carola Gana, dio la bienvenida al curso y planteó cuatro ideas que marcarán el resto de las clases.
La primera: el lenguaje importa. Gana explicó que en Súmate no se habla de deserción escolar, porque esa palabra supone una decisión voluntaria. Se habla de exclusión, porque ningún niño, niña o joven elige quedar fuera de la escuela.

La segunda idea apuntó a las trayectorias educativas reales, que rara vez son lineales y que exigen escuelas capaces de adaptarse, no estudiantes obligados a encajar en un solo molde.
La tercera situó al liderazgo inclusivo como un propósito ético antes que una técnica de gestión. Y la cuarta insistió en que ese liderazgo no depende de una sola persona: se ejerce de forma distribuida y colaborativa entre todo el equipo de un establecimiento.
Carola Gana cerró su intervención con la experiencia de Súmate, más de tres décadas trabajando con estudiantes que el sistema había dejado atrás.
DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA
Después de una pausa, la docente del curso, Constanza Burgos Santos, presentó datos sobre desvinculación y permanencia escolar en Chile, elaborados por el Centro de Estudios Mineduc (CEM) en 2024.
Luego, la sesión terminó con el encuadre general del curso: objetivos, estructura y una primera evaluación de la propia jornada.
Para Burgos, el mayor desafío no está en los contenidos, sino en lo que ocurre después de cada clase.
«Uno de los principales desafíos es vincularlos, que hagan red, para que no asuman que un curso tiene la respuesta a lo que viven cotidianamente. El poder lo tienen ellos mismos, y el curso va a ayudar a ordenar eso que ya saben. Les va a entregar unos lentes desde dónde mirar esa realidad que viven día a día. Fundación Súmate aporta desde la experiencia y su trayectoria”, explicó.
ESTO RECIÉN COMIENZA
Este encuentro, fue el primero de muchos. Hasta el 25 de septiembre, el grupo se reunirá cada semana en modalidad online, con la tarea de llevar lo aprendido de vuelta a sus escuelas.
Pedro Ramírez, Leslye Galindo y el resto de los participantes coincidieron en algo antes de irse: el mayor aprendizaje del primer día no vino de una diapositiva, sino de descubrir que otros directivos, en otras comunas, enfrentan los mismos problemas y ya están creando soluciones.

Esa es, quizás, la primera lección del curso: liderar para incluir empieza por no liderar en soledad.



