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May

2018

“El padre Pepe es cercano, clever y seguirá encantándonos con la causa del padre Hurtado”

A días de dejar su cargo, Pablo Walker, el capellán saliente del Hogar de Cristo, visitó nuestra región para presentar a su sucesor, el jesuita José Yuraszeck. El emotivo “cambio de mando” espiritual y la situación actual y los énfasis de la causa del Padre Hurtado en Temuco son comentados aquí por el director ejecutivo de la Araucanía.

 

“En la Araucanía hay 290 mil compatriotas que viven por debajo de la línea de la pobreza. De acuerdo a la encuesta CASEN, es la región con mayores índices de pobreza multidimensional en el país. Esto significa carencias en múltiples áreas: educación, salud, vivienda, empleo, empoderamiento, discriminación, seguridad personal y muchas otras, que afectan con distinta intensidad a las personas y a sus familias, dependiendo de su género, etnia, edad, de dónde viven y de un sinnúmero de otros factores”, explica Sergio Quezada, director ejecutivo del Hogar de Cristo en la región, en el contexto de la visita de ambos capellanes, el que se va, Pablo Walker, y el que llega, José Yuraszeck.


Según la matriz de inclusión social presentada junto con la campaña de socios de la institución a mediados de abril, en La Araucanía existen 433 personas en situación de calle, de las cuales sólo 92 reciben algún tipo de atención; de los 10.440 lactantes y niños de entre 0 y 4 años en pobreza multidimensional que deberían asistir a salas cuna y jardines infantiles, apenas 2.973 lo hacen; y de los 42.216 desempleados e inactivos que son pobres por ingresos y multidimensionalmente, escasos 13.860 cuentan con apoyo que propicie su inclusión laboral.


Estas brechas evidentes, que suenan frías expresadas en cifras, son una piedra caliente en las manos de los dos jesuitas que visitaron la Hospedería de la callle Pudeto, participaron de una misa en la Catedral de la ciudad y visitaron un jardín infantil y un centro para adultos mayores. Ambos, guiados por la sensibilidad social del padre Hurtado, hacen carne la frase-fuerza de la campaña de socios 2018 del Hogar de Cristo: “Que terminar con la pobreza, te mueva tanto… como tu pasión más entrañable”. “Y en La Araucanía la pobreza es un tema acuciante, y no se reduce sólo a una cuestión de ingresos”, hace notar Sergio Quezada, con mucho manejo de datos, pero también de sentimientos.


El profesional destaca que en nuestra región, están 5 de las 10 comunas más pobres de Chile: Nueva Imperial, Carahue, Lautaro, Cunco y Collipulli, “lo que le pone ubicación y nombre a las personas de las poblaciones que es imperativo beneficiar con programas focalizados, tarea para la cual es clave la matriz de inclusión social, herramienta del Hogar de Cristo que permite ver claramente las brechas en materia de pobreza”. Y hace notar que uno de los principales objetivos de la causa por estod días es “visibilizar la vulnerabilidad de los adultos mayores que viven la pobreza en ruralidad. Abandonados, en los campos, en los cerros, perdidos tierra adentro”.

Actualmente, el Hogar de Cristo está presente en 13 de las 32 comunas de la región. En ellas desarrolla 16 programas sociales con una atención diaria a más de 800 personas, entre niños en su etapa de educación inicial, adultos mayores y compatriotas en situación de calle. De todo esto, conoce el jesuita Pablo Walker, que llegó a la capellanía de la institución en 2010 y ahora se vino a despedir de los acogidos, los trabajadores y la comunidad regional.


-La primera vez que Pablo Walker visitó la sede del Hogar de Cristo en la Araucanía, ¿qué impresión te dio y cómo evalúas hoy, a 10 años de entonces, su gestión?


-Mi primera impresión de él fue la de una persona con alto sentido valórico, con la capacidad de aterrizarnos. Por su forma de ser, ha sido desde entonces un llamado constante a reforzar lo espiritual. Pablo tiene algo que es muy propio de él: habla desde el corazón. El cariño con que dice las cosas, cómo se pone en la realidad del otro, es algo que lo nutre mucho a uno como persona. En esta década de trabajo, Pablo Walker siempre trató de instalar temas que impactan a la sociedad con una mirada crítica pero muy bien fundada de cómo estamos abordando los temas asociados a la pobreza.


Respecto del entrante Capellán Nacional del Hogar de Cristo, Quezada se declara “contento, Señor, contento”, porque ve en este jesuita de 40 años e ingeniero civil de profesión, al que ya han empezado a llamar el “padre Pepe”, José Yuraszeck, a “una persona muy cercana, clever, con gran formación en lo valórico y muy sencillo en el trato. Es claramente alguien que seguirá encantándonos con la causa del padre Hurtado y eso nos tiene muy alegres. Su cercanía es muy de piel, muy de estar pendiente de todas las personas, no sólo de las que atendemos como Hogar de Cristo, sino también de nosotros, los trabajadores, así como de los voluntarios y los socios de la región”.


-¿Qué esperas de su labor como Capellán del Hogar de Cristo?


-Sin caer en las comparaciones, esperaría que siga en la línea de instalar temas en la sociedad como hizo Pablo Walker. Que salga diciendo frontalmente las cosas que nos duelen, aquellas que a veces no estamos haciendo bien como sociedad. Esa transparencia es muy valiosa en una obra como la nuestra. Y por lo que vimos y oímos durante su visita, por su conocimiento y preparación, incluso internacional, en temas sociales, el padre Pepe, sin duda, se irá ganando un espacio en las conversaciones duras de cara a la sociedad, esas que nos fortalecen y nos hacen mejores en nuestra tarea de combatir la pobreza donde se vive más crudamente, con los pies en el barro, como nos enseñó a hacerlo el padre Hurtado.

#Involúcrate por la causa del Hogar de Cristo, acá