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Hernán Sandoval: “Esta es una sociedad muy clasista, muy desigual”

El médico salubrista, gestor del AUGE, actual GES, sostiene que la pobreza no sólo limita oportunidades: también enferma, genera discapacidad y acorta la vida. A propósito de la controversia por los dichos de la ministra Ximena Lincolao que considera un regalo haber sido una niña pobre, explica por qué las desigualdades sociales dejan huellas profundas en la salud de los chilenos.
Por Ximena Torres Cautivo
Junio 11, 2026

Pregunta: ¿Por qué la tasa de mortalidad por COVID fue seis veces más alta en La Pintana que en Vitacura?

La mayoría de los chilenos dirá que es porque los habitantes de una de las comunas más ricas de Chile tienen acceso a mejor atención médica.

Craso error, señala el médico salubrista, especialista en medicina del trabajo y toxicología clínica de La Sorbonne, consultor de la ONU, padre del AUGE, hoy llamado GES, Hernán Sandoval (86).

El doctor Sandoval estuvo invitado en el programa Hora de Conversar, donde dio una verdadera clase magistral. Explicó cómo la pobreza mata, acorta la vida y genera mayor discapacidad. Lo convocamos a propósito de una columna con la que reaccionó a los dichos de la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, quien dijo en una entrevista que tener una infancia pobre había sido para ella un regalo.

Sin nombrarla, elegante y distinguido como es, planteó una idea que desafía una creencia muy extendida.

—La mayor parte de la gente piensa que el estado de salud depende fundamentalmente del acceso a la atención médica. Eso se debe a que el modelo médico es totalmente hegemónico. Resulta que el esfuerzo que hizo el gobierno, que llegó a tener tres mil respiradores funcionando a disposición de toda la población, no explica por qué hubo más muertos por Covid en La Pintana que en Vitacura. La gente de La Pintana no fue desatendida durante la pandemia, pero igualmente fallecieron más.

Hernán Saldoval y su rol en la creación del AUGE fue destacado en el libro de los 80 años del Hogar de Cristo. AGENCIA BLACKOUT

UN MODELO HEGEMÓNICO

—La explicación es la pobreza y no la falta de atención, entonces.

—Tal cual, la situación de pobreza. En las comunas más desfavorecidas hay mayor hacinamiento y convivencia de muchas personas, lo que aumenta la carga viral. Además, la población vulnerable tiene mayores tasas de obesidad, diabetes, hipertensión y otras enfermedades previas que condicionan la gravedad de los cuadros. Incluso con los mejores tratamientos, si las condiciones de base son malas, aumenta la mortalidad.

La crítica de Sandoval apunta a lo que denomina el “modelo médico hegemónico”, una mirada que pone el foco en la enfermedad y no en las condiciones que la generan.

—Usted reclama contra ese modelo médico hegemónico.

—Claro. Yo sostengo que hay que generar un modelo que genere salud y que no solamente atienda la enfermedad. En el siglo XXI tenemos que transitar de la atención de la enfermedad a la generación de salud. Y eso es un trabajo del conjunto de la sociedad.

—Eso es mucho más que medicina preventiva.

—Mucho más que prevenir, por cierto. Es generar conciencia de que hay situaciones que producen y facilitan la enfermedad.

Y agrega que esta relación entre pobreza y salud no es una idea nueva.

—Viene siendo estudiada desde hace mucho tiempo. En el siglo XVIII hubo un médico italiano que se llamaba Bernardino Ramazzini que planteó que para saber a ciencia cierta los orígenes de la enfermedad había que visitar la casa de los pobres y no solamente los palacios de los ricos o las casas de los burgueses.

Luego recuerda los estudios realizados durante la Revolución Industrial en Europa, cuando médicos e investigadores comenzaron a relacionar las altas tasas de mortalidad por el hacinamiento, la falta de agua potable, las malas condiciones de vivienda y los ambientes laborales insalubres.

LA POBREZA ESTRESA Y EL ESTRÉS ENFERMA

—En tu columna afirmas: “La pobreza impacta directamente en el cuerpo y acorta la vida de los sectores más desfavorecidos”.

—Es así. “La pobreza engendra enfermedad y la enfermedad engendra pobreza”. Esa es una frase que recoge Salvador Allende en su libro sobre la situación de salud de los chilenos publicado en 1939.

Aunque destaca los avances sanitarios alcanzados por Chile durante las últimas décadas, Sandoval insiste en que las brechas siguen siendo profundas.

—Chile tiene muy buenos indicadores de salud, ¿cierto?

—Sí. Y eso nadie lo discute. La esperanza de vida es cada vez más alta. Es más alta que en Estados Unidos y la segunda más alta de América después de Canadá.

—Pero el beneficio no se distribuye igual.

—Exacto.

—¿Cuál es hoy la diferencia entre una persona pobre y una persona con recursos?

—En Santiago, la diferencia entre las comunas más ricas y las más pobres es de nueve años de esperanza de vida en los hombres y de doce años en las mujeres.

Hernán Sandoval reaccionó con una columna a los dichos de Ximena Lincolao sobre la pobreza. Dijo: “No es ningún regalo”. AGENCIA BLACKOUT

Para explicar por qué esas diferencias persisten incluso cuando mejoran las condiciones generales de vida, Sandoval recurre al trabajo del epidemiólogo británico Michael Marmot.

LOS HALLAZGOS DE MARMOT

—¿Qué descubrió Marmot?

—Hizo un seguimiento de funcionarios públicos ingleses entre 1975 y 1985. Encontró una cosa muy impresionante: la esperanza de vida de los administrativos superiores era mucho mayor. ¿Por qué, si esa gente tenía sueldo, asistencia médica, casa, higiene?

—¿Y cuál fue la respuesta?

—Su tesis fue que era fundamentalmente por el estrés que viven quienes están en los niveles inferiores de la jerarquía sociolaboral. Los obreros no eligen dónde viven, dónde trabajan, cuándo toman vacaciones o cómo educan a sus hijos. Están limitados por su ingreso laboral. Eso los expone a un estrés permanente.

—¿Y ese estrés enferma?

—Claro. Produce un desgaste del organismo, una sobrecarga. Y esa sobrecarga lleva a un envejecimiento precoz. El envejecimiento precoz se acompaña de una muerte más precoz también y de una mayor tasa de discapacidad.

—En 2021, en el Hogar de Cristo publicamos el estudio “Nacer y crecer en pobreza”. Ahí se plantea que mientras más temprana y prolongada es la pobreza, mayores son sus efectos futuros. ¿Qué dice la evidencia sobre eso?

—Hay un ensayo que fue muy comentado en su época, “Los hijos de Sánchez”, que estudia las poblaciones marginales en Ciudad de México. Su autor plantea que un niño que nace en pobreza difícilmente saldrá de ella.

Hace una pausa y agrega:

—Hay otras teorías médicas que indican que los niños que nacen y crecen en pobreza presentan una menor densidad de neuronas. O sea, tienen un déficit de desarrollo cerebral que les impide aprovechar todo su potencial inicial.

EL FAMOSO CORTISOL

Más adelante, Sandoval vuelve sobre la controversia que originó esta conversación.

—Por eso fueron tan criticados los dichos de la ministra Lincolao cuando afirmó que para ella haber tenido una infancia pobre fue un regalo.

Diplomático y caballeroso, hace un paso de polca y no agarra el guante de la controversia política menor. Desde su altura moral y física, responde:

—Eso está súper estudiado. Por ejemplo, Marmot, el epidemiólogo inglés,  explica que el aumento del cortisol, una hormona producida por la glándula suprarrenal, se debe al estrés que provoca vivir las angustias de la pobreza.

Entonces introduce un tema que hoy parece reservado a laboratorios y revistas científicas, pero que para él tiene profundas implicancias sociales: la epigenética.

—Los sitios activos del ADN pueden bloquearse. Eso se conoce como metilación del ADN. La metilación está facilitada por la presencia de niveles elevados de cortisol. Y el cortisol aumenta cuando la gente vive en situación de estrés permanente.

El médico Hernán Sandoval estuvo en Hora de Conversar. Más que una entrevista, la suya fue una clase sobre cómo se ha demostrado que la pobreza genera enfermedad y muerte.

—Hoy en redes sociales se habla mucho de bajar el cortisol para adelgazar o verse mejor. Usted está hablando de algo mucho más profundo.

—Claro. Si tu ADN se metilaniza a causa del estrés, el cortisol se apodera de ti y es muy difícil deshacerse de él. Cuando todavía estás en edad reproductiva, la metilación puede transmitirse al feto. O sea, estas modificaciones epigenéticas pueden heredarse.

Para Hernán Sandoval, la conclusión es evidente. La pobreza no sólo restringe oportunidades. También deja marcas biológicas, acelera el envejecimiento y acorta la vida.

NO HAY ESPACIO PARA TI

Le comento a Hernán Sandoval que su colega Fernando Monckeberg cumplió recientemente 100 años. A ambos los entrevisté para el libro “1944-2024: 80 avances para reducir la pobreza en Chile”. A Sandoval como “padre” del AUGE y a Monckeberg como el responsable de erradicar la desnutrición infantil en el país.

El doctor Monckeberg me dijo que se sentía responsable en alguna medida del estallido social, porque había logrado nutrir a las generaciones actuales, pero no necesariamente mejorar sus oportunidades educativas y laborales. ¿Qué le parece esa reflexión?

—Sin duda que el desfase entre lo alcanzado por los chilenos en lo nutricional y sus expectativas en otros ámbitos es muy grande. Sobre todo porque la chilena es una sociedad donde los avances en materia de ascenso social son muy difíciles de escalar.

Y cuenta una historia reciente.

—Tengo una joven conocida de Ñuble que es la primera profesional de su familia. Está terminando Derecho. Y a mí me ha sido imposible conseguirle una buena práctica. Le he pedido ayuda a mucha gente, pero no le han dado cabida.

Hace una pausa.

—Esta es una sociedad muy clasista, que sigue siendo muy desigual —concluye Hernán Sandoval.