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Nuestra Historia

NUESTRA HISTORIA

 

 

Desde 1944, año en que se funda el Hogar de Cristo, hemos trabajado por cumplir el anhelo expresado por el padre Hurtado antes de morir: “Crear una verdadera cultura de amor y respeto al pobre”. Esta tarea la hemos emprendido gracias al compromiso de trabajadores, voluntarios, donantes, socios, empresas, formando una gran cadena que ha permitido que hoy seamos un referente en el ámbito de la lucha contra la pobreza.

LOS INICIOS 1954-1979

Desde su fundación y hasta 1980, Hogar de Cristo fue inaugurando diversos programas sociales.  En 1958, surge la idea de generar viviendas de emergencia para ser construidas en tomas de terreno donde llegaban a vivir familias sin techo.  En los años 60 se reorganizó la “Patrulla de la noche”  que buscaba reeditar las rutas que hacía el padre Hurtado para ir en la búsqueda de los niños abandonados que vivían en la calle. Y se inauguraron los hogares familiares, que propiciaban la idea de una casa más que de un internado para acoger a estos niños, a esto se suma la creación del primer hogar para adultos mayores en situación de pobreza. En la década del 70  se crearon los centros abiertos para adultos mayores y la unidad para atender a las personas con enfermedades terminales donde pasaban sus últimos días con atención médica digna y de calidad. También se inauguraron filiales del Hogar de Cristo en Arica, Concepción, Copiapó y Valparaíso.

 

 

EXPANSIÓN 1980-2005

Desde los años 80, década en que los niveles de pobreza llegaban al 45% de la población total, y hasta la beatificación y canonización del Padre Hurtado, el Hogar de Cristo experimentó una fuerte expansión a lo largo del país, visibilizando las carencias más duras que vivían las personas en exclusión y transformándose en un puente entre distintos sectores. Esta expansión se logró gracias a una fuerte descentralización y autonomía de directorios y consejos locales. Se incorporaron al proyecto cuatro fundaciones filiales con fines especiales: Súmate (1989), cuyo objetivo es atender las necesidades de niños y niñas y jóvenes vulnerables y excluidos de la educación; Rostros Nuevos (1995), que se dedica a la inclusión de personas en situación de pobreza con discapacidad mental, psíquica e intelectual; Paréntesis (2005), que busca atender las necesidades de personas vulnerables con consumo problemático de alcohol y otras drogas y de jóvenes infractores de ley.

 

 

CENTRALIZACIÓN 2006-2015

El crecimiento explosivo de la etapa anterior hizo necesario desarrollar una estrategia común, y a partir de 2006, se implementó un modelo que permitiera atender los nuevos desafíos del país, instalando nuevos estándares de calidad, especialización y eficiencia. Esta etapa se inspira en el lema “hacer bien el bien”. En este período se priorizó la centralización de la gestión social y administrativa de la Fundación, reduciendo la autonomía de los consejos locales. En 2011, se crea fundación Emplea, cuyo objetivo es entregar servicios de formación e inclusión laboral. Durante esta etapa, las cuatro fundaciones filiales empiezan a recibir servicios centralizados desde las áreas de soporte.

 

 

INTEGRACIÓN 2016-2020

Esta etapa, que se inicia en 2016, busca combinar lo mejor de las anteriores bajo la consigna  “acoger y convocar”. Se busca que en el trabajo con los participantes de programas sociales y la comunidad se logren objetivos como:

  • “Poner al participante del programa en el centro”: la idea es disponer de servicios integrados que amplíen y coordinen su atención social, favoreciendo la protección de los derechos de las personas atendidas, reconociendo las múltiples dimensiones y necesidades derivadas de su situación de pobreza, con alta eficacia en la gestión social.
  • Fortalecer y multiplicar las alternativas de convocatoria a los diversos sectores de la sociedad, adecuándose a sus preferencias y necesidades para involucrarlos con la causa del Hogar.
  • Incrementar la eficiencia en el uso de los recursos, garantizando la transparencia en los procesos de captación y uso de los aportes.
  • Fortalecer la identidad de las fundaciones Hogar de Cristo, su influencia en la opinión pública y políticas públicas. En esta fase se hace necesario implementar una reestructuración organizacional y adecuar el gobierno corporativo al nuevo funcionamiento de todo el Hogar de Cristo: fundaciones, sociedades, comités y consejos.

LA ETAPA PRESENTE 2021-2025

Luego de un estallido social, que develó a todos la desigualdad que como Hogar de Cristo veníamos visibilizando y denunciando, junto a una pandemia inédita e imprevista con consecuencias tremendas sobre lo económico y lo social, nos hemos visto obligado a remirarnos y lo hemos hecho respondiendo la pregunta: ¿Qué Hogar de Cristo para qué Chile?  La respuesta indica que debemos ser más ágiles, utilizar más tecnología, fortalecer nuestros procesos y modelos de gestión para actuar en entornos cambiantes y dinámicos, para cumplir con nuestra misión: hacer de Chile ese país más justo y digno con todos anhelamos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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