La pobreza no se vive solo puertas adentro. También se expresa en barrios con pocas redes, organizaciones debilitadas, baja participación, inseguridad, desconfianza y escasos espacios donde las comunidades puedan encontrarse, organizarse y resolver problemas comunes.
La CASEN 2024 muestra que la pobreza sigue siendo un desafío profundo: con la nueva metodología, la pobreza por ingresos alcanzó al 17,3% de la población, mientras que la pobreza multidimensional llegó al 17,7%, equivalente a más de 3,4 millones de personas. Además, la pobreza severa —que combina pobreza por ingresos y pobreza multidimensional— alcanzó al 6,1%. Es decir, más de 1,1 millones de personas.
Para entender la importancia de este servicio, hay que mirar una dimensión clave de la pobreza multidimensional: Redes y Cohesión Social. Esta considera apoyo, trato igualitario, seguridad y conectividad digital. En 2024, un 28,2% de los hogares presentó carencias en seguridad; un 17,9%, en trato igualitario; un 14%, en conectividad digital; y un 11,5%, en apoyo.
Eso confirma algo que Hogar de Cristo ve en los territorios: cuando una comunidad pierde redes, organización y confianza, la pobreza se vuelve aún más difícil de enfrentar. No basta con apoyar a una persona si el barrio donde vive sigue aislado, sin vínculos, sin liderazgos o sin espacios de participación.
Por eso, Hogar de Cristo cuenta con Acción Comunitaria, un servicio de promoción social dirigido a comunidades en situación de pobreza y con baja cohesión social, en barrios específicos junto a sus organizaciones territoriales y funcionales.
Su objetivo es promover la participación y organización social, el desarrollo de liderazgos y el fortalecimiento de vínculos y redes de apoyo comunitario. Es decir, no solo acompaña necesidades individuales: trabaja con las comunidades para que puedan reconocerse, organizarse y activar sus propios recursos.
La Acción Comunitaria parte de una convicción sencilla, pero profunda: un barrio con redes, liderazgos y participación tiene más herramientas para enfrentar la pobreza, cuidar a sus vecinos y exigir respuestas cuando los derechos no están llegando.
El trabajo puede incluir acompañamiento a organizaciones territoriales, apoyo a liderazgos comunitarios, diagnóstico participativo, actividades grupales, fortalecimiento de redes locales, vinculación con servicios públicos y privados, articulación con municipios, promoción de la participación y apoyo a iniciativas que nacen desde la propia comunidad.

En 2026, se consideran 5 unidades de Acción Comunitaria y una cobertura estimada de 1.550 participantes. La presencia territorial considera Valparaíso, Región Metropolitana y Biobío. La mayor concentración está en la Región Metropolitana, con 2 unidades; Valparaíso y Biobío cuentan con una unidad cada una.
Hoy, Hogar de Cristo fortalece una línea de trabajo que mira la pobreza desde el territorio. Porque mejorar las condiciones de vida también exige comunidades más organizadas, más conectadas y con mayor capacidad de participación.