Los centros terapéuticos del Hogar de Cristo atienden a personas en situación de pobreza y exclusión social que enfrentan adicciones y otras dificultades de salud mental, ofreciendo tratamiento especializado y acompañamiento para su rehabilitación e integración social.
Son servicios dirigidos a adultos con consumo problemático de alcohol y otras drogas. Se orientan a la reducción de daños, la reconstrucción de proyectos de vida y la mejora de los vínculos familiares, comunitarios y laborales. Entregan tratamiento de rehabilitación que combinan psicoterapia individual y grupal, con actividades socioeducativas.
El trabajo se desarrolla en coordinación con la red pública de salud, especialmente con el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA), aunque también existen programas propios para personas que no logran acceder oportunamente a esa red.
¿Qué tipo de atención entregan?
El enfoque es integral: no se trata únicamente de dejar el consumo, sino de abordar las múltiples vulneraciones que suelen acompañar a las personas usuarias, como pobreza, violencia, falta de redes, problemas de salud mental y exclusión social.
Centro Terapéutico Residencial de Quilicura
Uno de los programas más innovadores es el Centro Terapéutico Residencial de Quilicura, dirigido exclusivamente a mujeres.
Este centro:
La encargada del centro, Gabriela Leiva, explica que muchas de las usuarias llegan después de haber vivido violencia intrafamiliar, abuso sexual, abandono, pobreza extrema, discriminación, pérdida del cuidado de sus hijos, múltiples experiencias de exclusión social. (Hogar de Cristo)
Hogar de Cristo mantiene 4 centros terapéuticos en las regiones de Metropolitana (2), Maule (1) y Araucanía (1) que atienden a 204 participantes.
Su modalidad de atención es ambulatoria y residencial.
En conjunto, los centros terapéuticos de Hogar de Cristo buscan ofrecer mucho más que un tratamiento contra las adicciones. Su objetivo es entregar un acompañamiento integral que aborda la salud mental, la recuperación de vínculos familiares, la inclusión social y la reconstrucción de proyectos de vida para personas que enfrentan múltiples situaciones de vulnerabilidad.
El promedio de edad de los participantes de los centros terapéuticos y/o atenciones es de 29 años. El 70% son hombres y el 30%, mujeres, todos de nacionalidad chilena.
El 62% sufre de pobreza extrema, 22% de pobreza no extrema y un 16%, sin pobreza.
