“El pituto”, la cultura del pituto es uno de los impedimentos que traban el desarrollo económico y la igualdad social en Chile. Eso sostuvo Gilad Tanay, presidente de ERI (Effective Research for Impact), instituto de estudios que fundó en 2014. Sin embargo, la relevancia del pituto no impacta tanto como suponemos al momento de conseguir un buen puesto, sino que opera desde el minuto mismo en que se nace en un círculo privilegiado. Es la cuna, el apellido, el colegio, las redes lo que marcan el progreso personal en Chile. El experto en impacto social, israelí y radicado en Edimburgo, Escocia, fue el expositor internacional en el lanzamiento de Futuro Común, una plataforma impulsada por Hogar de Cristo, Fundación Colunga y la Comunidad de Organizaciones Solidarias. Tanay demostró profundo conocimiento de la realidad social y económica de Chile.

Los representantes de las organizaciones sociales que crearon Futuro Común junto a la Ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulff. AGENCIA BLACKOUT
El evento se realizó en el auditorio del Centro de Extensión de la Universidad Católica y congregó a unas 300 personas. Todas fueron convocadas a pensar el desarrollo del país en conjunto. Porque como bien señaló el capellán general del Hogar de Cristo, José Francisco Yuraszewck, al inaugurar el encuentro: “Si no es común, no hay futuro”.
Esa idea, ese objetivo y ese nombre -Futuro Común- fue celebrado por los alcaldes de Providencia, Jaime Bellolio, y Tomás Vodanovic, de Maipú. Ambos integraron el papel que comentó la iniciativa. No es novedad que hace unas semanas atrás ambos publicaron una carta pública con un predicamento similar. No se puede reiniciar las políticas públicas cada cuatro años con cada cambio de gobierno. Ese es un horizonte temporal muy corto que termina transformando la política en un juego donde nadie coopera. Los alcaldes propusieron 7 ejes en los cuales trabaja. Y celebraron que sean tan coincidentes con los 10 que propone el texto fundacional de Futuro Común. Dentro de la decena, destacan un piso de protección social para la infancia y un sistema nacional de cuidados.

Gilad Tanay, presidente de ERI (Effective Research for Impact), fue el expositor invitado para el lanzamiento de Futuro Común.
El panel, titulado, “Miradas distintas, un piso común”, fue moderado por la periodista de TVN, Carolina Urrejola. El canal público transmitió el encuentro a través de tvn.cl. Además de los alcaldes mencionados, participaron del panel de conversación el subsecretario de Evaluación Social del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, Gabriel Ugarte; la presidenta de la SOFOFA, Rosario Navarro; y la directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, Andrea Repetto.

El panel de conversación coincidió pero marco matices. AGENCIA BLACKOUT
Gabriel Ugarte insistió en la idea de que en materia social “el Estado no se la puede solo” y valoró el rol de las organizaciones de la sociedad civil. Rosario Navarro sacó aplausos cuando mencionó la urgencia de generar empleo de calidad para las mujeres. Y Andrea Repetto insistió en la necesidad de un piso de protección social.
En síntesis: la idea central tras Futuro Común es bastante clara: poner el desarrollo social en el centro de la discusión sobre el desarrollo de Chile, entendiendo que crecimiento económico y bienestar social no son dos agendas separadas.
La iniciativa busca reunir a Estado, empresas, academia y sociedad civil para trabajar sobre problemas que están conectados: pobreza, infancia, educación, cuidados, empleo, protección social, confianza, participación ciudadana y cohesión social. Y así deben abordarse, con políticas integradas e integrales.
No es, al menos según lo presentado hoy, una nueva fundación que vaya a ejecutar programas sociales. Es más bien una plataforma para producir conversación, evidencia, acuerdos y una hoja de ruta compartida, intentando que determinadas prioridades sobrevivan a los cambios de gobierno.
La pregunta que quedó dando vueltas entre los asistentes fue inevitable: ¿Y ahora qué sigue?
El desafío de Futuro Común será transformar este amplio acuerdo en conversación sostenida, colaboración y acciones concretas. Porque si algo dejó claro su lanzamiento es que, frente a problemas que ningún sector puede resolver por sí solo, hay un punto de partida compartido. Quizás ahí esté precisamente la oportunidad: que este futuro común no quede solo en un muy buen y prometedor nombre, sino que empiece a construirse entre todos.