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Claudia Escobar: “A las cinco de la tarde ya están todos guardados”

Historias como las de Irma (81) y Ana (78), participantes del servicio de atención domiciliaria del Hogar de Cristo en San Bernardo, reflejan el impacto del crimen, la pobreza y la fragilidad de las redes de apoyo en la vejez. Aquí la jefa de ese dispositivo advierte sobre el deterioro de la salud mental y cuestiona las respuestas centradas en la seguridad.
Por Ximena Torres Cautivo
Mayo 21, 2026

La llamaremos Irma.

Irma (81) es una mujer pobre, analfabeta, madre de 4 hijos, uno de los cuales es soltero y adicto a la pasta base. “Sin vuelta”, como dice ella. Vive aún en la mediagua que le fio el Hogar de Cristo hace más de cuatro décadas. Está sola, pese a que es abuela, bisabuela, tatarabuela y a que vive pendiente de ese hijo sin vuelta y de todos los que la necesitan.

Su compañía más regular es la de las monitoras del servicio de atención domiciliaria que la fundación del padre Hurtado tiene en San Bernardo. Ellas llegan un par de veces a la semana a saber cómo está. “Y me ayudan a sacar hora en el consultorio, me acompañan a las consultas médicas. Una vez al mes me traen una caja con arroz, papas, fideos. Bolsas de pañales. Esa es una gran ayuda, porque la pensión no alcanza”, repite varias veces.

Irma acrecienta su PGU vendiendo objetos de plástico en la feria libre. Para contar con mercadería, hace ya un par de años, se “encalilló” con gente del Tren de Aragua, lo que ha sido una verdadera pesadilla.

-A su hijo, el que ella dice que no tiene vuelta, lo acuchillaron para amedrentarla. La tienen amenazada. Nosotros hemos hecho todo para ayudarla a saldar la deuda, pero vuelve a pedir crédito. Es difícil que entienda que con su pura simpatía y personalidad esos tipos la van a dejar tranquila.

Quien habla es Claudia Escobar, trabajadora social del Hogar de Cristo, jefa del programa que visita y apoya a 60 adultos mayores en sus domicilios, con larga experiencia atendiendo a los más pobres de la comuna. Es además vecina de San Bernardo toda su vida, por lo que conoce al revés y al derecho la realidad que ahí se vive. Y los cambios que ha acarreado el crecimiento.

Claudia Escobar en Hora de Conversar hablo de la realidad social de la comuna de San Bernardo. Ella es la jefa del servicio de apoyo domiciliario a adultos mayores de ese territorio.

Invitada a “Hora de Conversar”, el programa que transmite El Mostrador, ahondó en la situación de la población mayor.

-Son cerca del 15 por ciento de los vecinos de San Bernardo, unas 60 mil personas, le escuché decir al alcalde Christopher White. Comparto con él que están viviendo aterradas, muy atemorizadas y encerradas por el clima de inseguridad de la comuna. Esto ha alterado sus dinámicas, sus rutinas diarias.

-Tú atiendes a 60 de esas 60 mil personas, haciendo la salvedad de que son las más pobres y vulnerables dentro de ese universo. Cuéntanos en qué consiste esa atención.

-Sí, nosotros trabajamos con los más excluidos y, por lo mismo, solos. Buscamos que esas personas se conecten con todos los servicios sociales comunales y obtengan los beneficios a los que tienen derecho. Los visitamos en sus domicilios y trabajamos con ellos las distintas áreas en que requieren apoyo: salud, vivienda, trabajo, vínculos… Nuestro objetivo es potenciar sus capacidades y dejarlos conectados con las ayudas que ofrece el territorio, de manera que puedan luego acceder a ellas de manera independiente y autónoma.

LA DAÑADA SALUD MENTAL

El nombre también es ficticio.

Ana (78) es una mujer mayor, sola, cuya única motivación en la vida ha sido la crianza de un nieto que le dejó una hija de la que nunca más supo. Lo cuidó, logró que estudiara, lo mimó, le dio lo mejor y más que pudo. Ahora vive con una decepción y una pena tremendas: el nieto de sus ojos es parte de la banda que ha hecho noticias por cometer “turbazos” contra vecinos que esperan micro en los paraderos de San Bernardo.

-Yo soy mamá y ese caso me estremece. No hay dolor más tremendo que ver a un hijo o a quien criaste como tal desconociendo todo lo que le enseñaste. Tomando el camino incorrecto. Haciéndole daño a otros. Traicionando los valores que creíste haberle enseñado. Yo miro a Ana y me duele su dolor. Su tremenda decepción.

Ana también participa del servicio de apoyo domiciliario del Hogar de Cristo para personas mayores, por eso preguntamos.

-¿Qué hacen ustedes en casos como éste?

-Nosotros apoyamos en lo concreto, en lo cotidiano, con mercadería y acompañamiento a citas médicas. Nuestro equipo no cuenta con sicólogos para situaciones complejas. Pero sí entregamos una contención emocional, más bien afectiva. También nuestras técnicas sociales exploran si la persona mayor podría estar entrando en alguna depresión, en algo patológico mayor.

Una participante histórica del programa que lidera Claudia Escobar en la comuna de San Bernardo, Mirna. AGENCIA BLACKOUT

Conversar, escuchar, prestar ese oído atento del que tanto carecen las personas mayores, es parte central del servicio que lidera Claudia.

Dice: “Vivimos tratando de convencer a los participantes de ir a tratamientos de salud mental. También favorecemos que se hagan parte de actividades recreativas y educativas. En talleres de todo tipo. Muchas personas mayores son cristianas y el vínculo con las iglesias es muy útil para ellas”.

TODO CAMBIA

San Bernardo ha tenido cambios vertiginosos. De ser una comuna de raigambre casi campesina se ha convertido en un territorio desarrollado y autosuficiente, con muchas ventajas, pero con dificultades grandes.

-Pasamos de lo que llamo el antiguo narcotráfico al crimen organizado en la comuna. Los delincuentes actuales se organizan de una forma distinta y afectan la institucionalidad, la dinámica social.

Tal cual nos narró el alcalde White la solución de todos, pero en especial de las personas mayores, es encerrarse.

-A las 5 de la tarde ya están todos guardados. Todos hacen sus compras y trámites por las mañanas, cuando todo está más tranquilo. Ya no hay vida en las plazas. Son espacios que se han perdido, porque se han convertido en escenarios de actos delictuales, de situaciones complejas. No es algo que ocurra de manera constante, pero existe el temor. Hay mucho temor.

-El alcalde de San Bernardo, Christopher White, que acaba de estar antes en este en este mismo espacio, es rotundo para juzgar a las personas en situación de calle. ¿Qué te parece su actitud?

-Yo veo la situación de calle de manera muy diferente. No creo que todas las personas que están en situación de calle sean delincuentes y que estén ahí por gusto. Es un mundo complejo donde hay algunas personas con papeles de antecedentes, pero donde la mayoría son hombres y mujeres que han sido vulnerados durante toda su vida. Que no han tenido las herramientas, las redes familiares, los apoyos institucionales para salir adelante. Ellos encarnan la falla del sistema.

Insiste en la gran cantidad que padece patologías mentales no tratadas y que tiene problemas de consumo de drogas o de alcohol. “Ahí como país estamos al debe, porque no hay una intervención profunda para ayudar a estas personas, que son la manifestación más grave de pobreza severa y en muchos casos adultos mayores”.

MENSAJE AL ALCALDE WHITE

El Hogar de Cristo tiene varios dispositivos en la comuna de San Bernardo para personas en calle. Una Centro de Día y una Casa Compartida, ambos dispositivos con una mirada reparatoria, no paternalista.

-¿Crees que los desalojos de rucos son dañinos para las personas en calle?

-Por supuesto. Muchas de esas personas son mayores, doblemente envejecidos por la dureza de la vida en calle. En estos desalojos, muchos pierden sus medicamentos o sus citas médicas. Además, quedan muy traumados, muy asustados.

-Pero los vecinos celebran al alcalde, porque sienten que está haciendo algo… ¿Lo ves así?

-Hay algunos que sí lo celebran, pero donde yo trabajo, donde yo me muevo no lo aplauden.

Además, es una medida que no cumple el objetivo deseado e implica harto costo económico y recurso humano. Yo veo cómo las personas se desplazan. No desaparecen; sólo se mueven.

Su vida personal y su vida profesional las ha pasado Claudia Escobar en San Bernardo.

-Como trabajadora social, ¿qué le dirías al alcalde White?

-Yo agradezco haberlo visto hoy, haberme topado con él, tener ahora un contacto directo. Espero que visite nuestros programas. Que se interiorice de Vivienda Primero, un servicio que financia el Ministerio de Desarrollo Social. Hogar de Cristo no lo opera en San Bernardo, pero hay otras instituciones que lo hacen y muy bien. Lo sé porque hay personas mayores derivadas a mi programa para hacer una intervención en conjunto y llegar a los objetivos más rápido. La verdad es que es un trabajo que ha funcionado súper bien.

-¿Qué significa súper bien?

-Que la persona en situación de calle se mantiene y adhiere a su nueva vida. No vuelve a la calle, participa en talleres, su salud mejora, logran reinsertarse familiar y socialmente. Tengo incluso el caso de un señor que trabaja con plantas medicinales y logra venderlas, generando así un ingreso extra y una tremenda gratificación personal.

-Para cerrar y en definitiva, tu mensaje para el alcalde es…

-Que me gusta que sienta que debe hacer algo, porque mucho peor sería que se quedara impávido frente a la dura realidad social que enfrentamos. Que nos visite y conozca nuestro trabajo en red. Yo creo que la pobreza es un tema de todos. No sólo del alcalde. Es responsabilidad del Estado en primer lugar, pero compete a toda la comunidad, a todos.