-Bien, Mario, pongamos en común qué es Futuro Común.
Así parte la conversación con el flamante director ejecutivo de Hogar de Cristo, el ingeniero comercial Mario Pavón (48), en “Ojos que Sí Ven”, programa que hacemos en Cooperativa. Lo entrevistamos después del lanzamiento de esta iniciativa levantada por Fundación Colunga, la Comunidad de Organizaciones Solidarias y la fundación creada por Alberto Hurtado hace justo 82 años. El objetivo de Futuro Común es abrir una conversación y construir una agenda de desarrollo compartida entre el Estado, el sector privado, la academia y la sociedad civil. “Si no es común, no hay futuro”, es la frase que instalaron los creativos de la idea y que, como es ingeniosa y suena bien, quedó resonando. Ahora, en qué beneficio social concreto podrá traducirse para esas 1.200.000 personas que viven en pobreza severa en Chile es lo que hablamos con Mario Pavón. Responde:
-Futuro Común, de verdad, es un esfuerzo grande y tuvo un evento importante de lanzamiento al que asistió mucha gente. Me sorprendió positivamente la convocatoria; hubo representantes de la empresa, de las organizaciones de la sociedad civil, del gobierno. Iba a ir el presidente Kast, finalmente no pudo, pero estaba la ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, y uno de los secretarios de la misma cartera, Gabriel Ugarte. Realmente fue interesante.
Gilad Tanay, un académico israelí que ha desarrollado toda una teoría sobre cuánto impacto se le puede sacar a la inversión en lo social, fue el expositor principal. “Impact per dollar” es el concepto central de su discurso y todos querían oírlo.

Mario Pavón en primera fila en el lanzamiento de Futuro Común, junto a los alcales Belollio y Vodanovic, Providencia y Maipú, respectivamente, y al capellán del Hogar de Cristo, José Francisco Yuraszeck. AGENCIA BLACKOUT
-En suma, qué cuál es la proyección de una iniciativa como ésta.
-Eso preguntaba la gente que asistió al encuentro. Básicamente, hoy es una apuesta. La idea nació hace un año de la inquietud de las distintas organizaciones de la sociedad civil que nos preguntábamos cómo podemos aportar al desarrollo del país en un país con un crecimiento estancado. Así nació esta alianza entre tres organizaciones líderes de la sociedad civil organizada. La pregunta central fue que hoy se habla mucho de crecimiento, el que es fundamental para el desarrollo social, pero no se menciona la importancia del desarrollo social para lograr el crecimiento. Lo que finalmente postulamos es que crecimiento económico y crecimiento social deben ir absolutamente de la mano.
Mario Pavón habla de un largo plazo para los tiempos inmediatistas que corren. Y pone como meta el 2040.
Una de las ideas que más le llamó la atención a Mario Pavón de la exposición de Gilad Tanay fue que en Chile las desigualdades no se originan necesariamente cuando una persona sale a buscar trabajo. El problema viene de mucho antes.
—Habla mucho de desigualdad y pone datos sobre temas que uno puede intuir. Algo que me gustó mucho fue cómo mostró los cuellos de botella para acceder a trabajos de calidad, donde una palabra clave fue pituto.
Evidentemente Tanay había estudiado Chile y sorprendió a los asistentes al utilizar un concepto tan nuestro para explicar cómo operan las desigualdades.
—Uno tiende a pensar que el pituto está en el momento de buscar trabajo. Pero, cuando se comparan personas con las mismas habilidades y competencias, en general encuentran trabajos similares. La diferencia está en quiénes llegan a tener mayores competencias. Podríamos hablar, coloquialmente, del pituto de la cuna. Lo que transmitió Gilad es que en Chile l problema no está tanto en el momento de la contratación como en las oportunidades que cada persona ha tenido para desarrollar sus capacidades desde la infancia.

Mario Pavón siguiendo la presentación de Gilad Tanay, fundador de ERI Institute y ex académico de Yale, en el lanzamiento de Futuro Común. AGENCIA BLACKOUT
Y esa reflexión lleva a otra: ¿qué ocurre si un país consigue mejorar la educación y desarrollar las habilidades de una mayor parte de su población, pero no genera suficientes empleos de calidad para esas personas?
—Si esa promesa de desarrollar habilidades se cumple, pero después tenemos un cuello de botella para acceder al trabajo, vamos a tener un problema grave. No basta con generar más educación y mejores competencias. Eso es excelente, pero si no hay oportunidades para esas personas, estamos haciendo mal la pega.
Para Pavón, esa es una de las razones por las que el crecimiento económico y el desarrollo social no pueden avanzar por carriles separados. Cuando la economía crece, la pobreza y la desigualdad tienden a disminuir; pero, cuando el crecimiento es bajo, sus beneficios difícilmente llegan a quienes tienen menos recursos. “Tenemos que mirar la jugada completa y no solamente una parte. Hoy se tiende a mirar solo el crecimiento, pero esto va de la mano. No es uno por sobre el otro”
La discusión se conecta con otro de los propósitos de Futuro Común: abrir un espacio donde actores que habitualmente se miran con desconfianza puedan conversar, conocerse y construir acuerdos que sobrevivan a los cambios de gobierno.
—No se puede tener un futuro común si no nos ponemos de acuerdo y estamos reinventando la rueda cada cuatro años, cuando cambia el gobierno.
La dificultad, a su juicio, también está en los incentivos del sistema político, demasiado concentrados en las próximas elecciones y poco orientados a construir soluciones de largo plazo. Una agenda como ésta exige mirar más allá de la coyuntura y entender que los grandes desafíos sociales no se resuelven en un período presidencial.
¿Es posible encontrar acuerdos entre sectores políticos que suelen enfrentarse por estos temas?

Además de Gilad Tanay, el lanzamiento de Futuro Común incluyó un panel donde los alcaldes Tomás Vodanovic y Jaime Bellolio fueron dos figuras ad hoc a una de las demandas: mejorar la calidad del sistema político para pensar a largo plazo las políticas sociales.
Pavón cree que sí. El crecimiento económico es fundamental, pero también lo es reducir la desigualdad. La discusión no debiera consistir en elegir entre ambos objetivos, sino en comprender que se necesitan mutuamente.
En el lanzamiento hubo, además, un panel con representantes de distintos ámbitos, entre ellos la economista Andrea Repetto; la presidenta de la SOFOFA, Rosario Navarro, los alcaldes Jaime Belollio y Tomás Vodanovic, de Providencia y Maipú, respectivamente; y el Subsecretario de Evaluación Social, Gabriel Ugarte. Pavón destaca especialmente la necesidad de superar los prejuicios entre sectores y reconocer el aporte que cada uno puede hacer.
Cita la reflexión del alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, quien contó que había tenido prejuicios hacia el mundo empresarial, pero que su experiencia como alcalde le había permitido conocer el impacto concreto de empresas que trabajan en la comuna.
—Eso pasa cuando conoces al otro. Cuando te sientas con una persona y eres capaz de ver lo que está haciendo, puedes cambiar la mirada. Futuro Común busca generar esos espacios para escucharnos y construir lazos entre la academia, el Estado, la sociedad civil y la empresa. No se trata de desconocer las diferencias, sino de encontrar terrenos compartidos.
Para el director ejecutivo del Hogar de Cristo, las empresas son fundamentales para el desarrollo del país porque generan empleo y sostienen buena parte de su actividad económica. Por eso, contar con empresas que tengan buenos incentivos y puedan desarrollarse beneficia al conjunto de la sociedad.
Entre los ámbitos que aborda Futuro Común, la protección integral de la niñez ocupa un lugar central. También figuran las políticas de cuidado, una agenda educativa para el siglo XXI, una política ambiental con mirada de largo plazo, la modernización del Estado, la participación ciudadana, la reconstrucción del tejido social, un sistema de protección social más estable, el empleo de calidad y el sistema político.
Una decena de áreas donde hay que trabajar, pero donde, insiste, “no se trata de escoger una prioridad y dejar las demás para después”.
—Es importante avanzar en paralelo. Todas estas iniciativas van de la mano.
La infancia es un ejemplo claro. Si las desigualdades comienzan a construirse desde los primeros años de vida, cualquier estrategia para reducirlas tiene que hacerse cargo de ese punto de partida.
—Si no ponemos los ojos en la infancia, vamos a seguir reproduciendo las desigualdades que tenemos hoy. Es un factor determinante para construir un mejor país cuando pensamos en los próximos veinte años.
Y ahí está ese horizonte del 2040.
El problema es que las políticas destinadas a los niños requieren continuidad, mientras que la política suele funcionar con horizontes mucho más breves. Y vuelve a insistir con lo de los 4 años de gobierno que acortan a visión de los políticos.
—Si tenemos un sistema político que piensa en cuatro años, es muy difícil generar una política para los próximos veinticinco años, y menos para los niños de hoy. En la medida en que seamos capaces de mirar a largo plazo y llegar a acuerdos, va a ser más fácil hacernos cargo de la infancia.
De ahí que la frase-mantra del encuentro de la que hablábamos al inicio de esta entrevista —«Si no es común, no hay futuro»— no sea solo un eslogan. La pregunta que queda abierta es cómo transformar esa convocatoria en acuerdos concretos y sostenibles.
DEL MICROEMPRENDIMIENTO A LA POBREZA SEVERA
Este octubre, el Hogar de Cristo cumple 82 años de trabajo con y por las personas más vulnerables del país. Después de quince años ligado a Fondo Esperanza, donde trabajó con mujeres emprendedoras y jefas de hogar a través de microcréditos, Mario Pavón asumió la dirección ejecutiva de una institución de historia y dimensiones muy distintas.
—¿Qué te decidió a dejar Fondo Esperanza y a asumir la dirección ejecutiva del Hogar de Cristo?
—Honestamente, no sé todavía —responde, entre risas, en su estilo relajado y directo. Lleva justo un mes a la cabeza de la causa de Alberto Hurtado y no se cansa de repetir lo amplio, abnegado y apasionante del trabajo. Lo mucho que le queda por conocer y el interés que tiene en recorrer los centros regionales de la fundación. Deportista, es un dedicado ciclista, que encuentra en el pedaleo esforzado —sube habitualmente en bicicleta a Farellones— la mejor manera de hacer introspección y relajarse. Quizás fue en esos afanes que se decidió a aceptar la desafiante oferta de jugársela por los más pobres entre los pobres.
—Fondo Esperanza es una organización admirable y dirigirla fue un privilegio. Mi vínculo con el Hogar de Cristo, sin embargo, venía de antes. Siempre me han interesado los temas relacionados con la superación de la pobreza y la desigualdad, y siempre he visto al Hogar de Cristo como un patrimonio del país. Tener la posibilidad de ser director ejecutivo del Hogar de Cristo es un lujo. Después de darle un par de vueltas, la pregunta fue: ¿por qué no?
Hoy, con un un mes en el cargo, ya ha comenzado a conocer de cerca el trabajo concreto. Lo que ha visto en terreno lo ha impresionado por su profundidad y por el sentido de la labor que se realiza con las personas más pobres. Lo han conmovido tanto las historias de los participantes de los servicios sociales como el rol de los trabajadores. Particularmente, el caso de una mujer mayor que cuidaba a su hermano menor con discapacidad mental. “Vi en ella algo de santidad. Me impactó la entrega y el cariño que sentía por su hermano, lo mismo que el agradecimiento de él por ella”.
Cuenta que Gilad Tanay visitó algunos de los servicios del Hogar de Cristo durante su estadía en Chile y experimentó una admiración similar a la suya. “Gilad comentó que no había visto en otras partes del mundo una organización con ese nivel de trabajo con las personas más vulnerables”.
¿Qué sueños y expectativas trae para esta nueva etapa?
ALGO QUE MOSTRAR EN EL FUTURO INMEDIATO
Pavón no formula todavía un programa propio ni una lista de metas personales. En sus primeras respuestas, lo que transmite es admiración por la institución y conciencia de la responsabilidad que acaba de asumir. Su desafío inmediato es conocer mejor una organización que, pese a su larga historia, sigue enfrentada a las complejidades de la pobreza más severa.
Recuperar la confianza, con transparencia y humildad
La nueva responsabilidad llega también en un momento difícil para las organizaciones de la sociedad civil. El escándalo de los convenios dañó la confianza pública en general, sin hacer distinción entre justos y pecadores. Y dejó a muchas instituciones enfrentadas a mayores dificultades para recaudar fondos y conseguir donaciones.

En una de sus primeras actividades públicas como director ejecutivo del Hogar de Cristo, Mario Pavón fue el anfitrión en la celebración de las 100 ediciones de Hora de Conversar, el podcast de temas sociales más permanente de Chile. El fue entrevistado un par de veces en el espacio como gerente de Fondo Esperanza. AGENCIA BLACKOUT
Mario Pavón explica que el caso no le tocó directamente cuando estaba en Fondo Esperanza, porque es una organización que no recibe donaciones.
—Miré el tema más desde afuera, aunque participé en ciertas conversaciones. Creo, sin embargo, que en ese escándalo hay una oportunidad grande para las organizaciones de la sociedad civil: mostrar lo que estamos haciendo con la mayor transparencia. Comunicar con fuerza el trabajo que hacemos las distintas oenegés y que hoy impacta a más de 5 millones de personas en Chile.
El ingeniero comercial aprovecha de pasar otro mensaje que le parece relevante:
—No creo que la sociedad civil tenga las respuestas a todo en materia social. A veces creemos que porque ayudamos a ciertas personas, somos mejores… ¡Mentira! Las empresas son extraordinarias, hay políticos extraordinarios, que han sacrificado su vida y puesto todos sus esfuerzos para construir un mejor país; la academia aporta mucho. En definitiva, todos podemos hacer las cosas bien y ser uno más en la construcción de un mejor país, de un futuro común.
Esta reflexión no es una renuncia al orgullo por el trabajo realizado. El Hogar de Cristo es una de las instituciones más reconocidas del país y su historia está ligada a la figura de Alberto Hurtado, a quien Pavón, igual que ha hecho en muchas ocasiones el capellán de la institución, José Francisco Yuraszeck, considera otro estilo de padre de la Patria y parte del patrimonio nacional.
Para terminar, el nuevo director ejecutivo del Hogar de Cristo vuelve a una idea que considera fundamental para evaluar el lanzamiento de Futuro Común. Estas instancias no terminen cuando se apagan las luces y las cámaras dejan de grabar.
—Lo importante es que tengamos seguimiento. Que las ideas y las propuestas de quienes vienen de afuera no queden solamente en un speaker muy taquillero, como ocurre en tantos otros lugares. Que en un año más tengamos algo concreto que mostrar en términos de avances en materia social.