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Javiera Torres: «Mi única alternativa de superación era estudiar»

Tiene 22 años, recuperó su trayectoria escolar en la Escuela Betania de Fundación Súmate del Hogar de Cristo y hoy estudia Educación Física en la universidad. Su historia abre la serie de diez microdocumentales de la campaña #Tequierover!, que protagoniza junto al exfutbolista Carlos Caszely.
Por Ximena Torres Cautivo y María Teresa Villafrade
Octubre 16, 2026

Entre el penal fallido de Carlos Caszely en el Mundial de España en junio de 1982 y el nacimiento de Javiera Torres, en 2004, median 22 años. Los mismos que hoy tiene la joven estudiante de Educación Física.

-¿Sabes que yo perdí un penal clave hace muchos años? -le pregunta el viejo crack.

Ella lo mira y levanta los hombros en un gesto que significa algo así como ¿quién en Chile no lo sabe? Ese error es parte de la cultura pop en este campo de flores bordado. Y también de yerros y de triunfos, de tiros fallidos y de goles, de fracasos y de triunfos. De eso conversaron Carlos Caszely y Javiera Torres en el primer microdocumental de la campaña #Asítequierover!, que busca visibilizar el gran y diverso trabajo social que hace la fundación creada por Alberto Hurtado hace 82 años. En octubre de 1944.

MENTE SANA EN CUERPO ÍDEM

La campaña contrasta las historias y reflexiones de vida de diez destacados deportistas chilenos con las de sendos participantes de los servicios que ofrece el Hogar de Cristo a lo largo y ancho del país. Son diez duplas que se confiesan mutuamente. La primera dupla, con la que debutó la campaña es la que forman Carlos Caszely y Javiera Torres, donde él le transmite a ella la idea de superarse.

Javiera y Carlos durante la grabación en un colegio de Maipú. Ambos sintonizaron y conversaron largo y naturalmente. Ella sorprendió y emocionó al ex futbolista con su carisma y determinación.

-¿Cuál es tu techo? -le pregunta el exfutbolista.

-¿Cuál techo…? -le responde ella, dando cuenta de su personalidad y carisma.

A Hogar de Cristo, Javiera llegó a través de la Escuela de Reingreso Betania, que Fundación Súmate, tiene en la comuna de La Granja. Antes había pasado por la Escuela Padre Álvaro Lavín de Maipú, pero le quedaba muy lejos de su casa y se le hacía difícil la asistencia. Ella lo explicó así hace un par de años:

-Una escuela de reingreso es una escuela donde se estudia dos por uno. Se hacen dos años en uno. Está pensada para jóvenes y niños que están atrasados en su educación media o básica. Yo, por ejemplo, reingresé después de repetir y estar fuera del sistema. Había perdido como tres años, pero en el Colegio de Reingreso Betania, me dieron la oportunidad de volver a integrarme a la escuela con todas las facilidades.

Eso fue en 2024. Ya entonces Javiera sabía que el abandono escolar, la repitencia, la inasistencia, despiertan desconfianza y prejuicios. Que muchos creen que un alumno rezagado lo es por flojera o dejación.  Entonces nos dijo:

-Hay personas que no creen en los cambios. Yo sí creo. Pasé por muchas cosas para darme cuenta de que mi futuro importaba, que debía pensar en él. Tener un oficio te da una oportunidad enorme. Yo me estoy especializando en gastronomía, pero eso será para lo cotidiano, porque mi verdadera vocación es ser profesora de Educación Física. De alguna manera ya lo soy para mis compañeros. Creo que el deporte ayuda no sólo al cuerpo, donde más sirve es en la mente.

“NUNCA SUPE LO QUE ERA UNA MESADA”

Hoy Javiera estudia Educación Física en la Universidad XXX, tal como se lo propuso en 2025. Ese año fue rostro de la campaña del Hogar de Cristo para Mega; habló sobre el reingreso educativo en un desayuno con el subsecretario de Servicios Sociales durante el gobierno de Gabriel Boric; y colaboró en el servicio de banquetería durante la graduación de sus compañeros, apenas un día antes de recibir su propio diploma de enseñanza media.

En cada uno de esos espacios mostró lo mismo: carácter, convicción y ninguna vergüenza de su historia.

“Yo repetí siempre por inasistencia. No por notas”, respondió en 2025, cuando le preguntamos por sus intermitencia escolares. “Fue por problemas familiares. No quiero hablar mucho de eso. Solo puedo decir que por primera vez estoy viviendo con mis papás. Nunca antes había vivido con ellos”.

Esta foto se la tomamos el día anterior al de su graduación de tercero y cuarto medio en el Colegio Betania de Súmate del Hogar de Cristo, en La Granja, en año pasado. Estaba ayudando en el servicio de banquetería a sus compañeros de la jornada de la mañana. AGENCIA BLACKOUT

Antes, como dijimos, pasó por el colegio Padre Álvaro Lavín, de Maipú, donde pensó que terminaría cuarto medio. “Pero no lo saqué nunca. Perdí varios años y finalmente llegué al Betania, que me quedaba más cerca de donde vivía”.

Javiera ha trabajado y estudiado casi toda su vida. Hasta el año pasado hacía aseo en una bodega de tres pisos en Renca. Y contó que su rutina era extenuante. “Me levanto a las cinco y media de la mañana para llegar a las nueve al trabajo. Salgo a la una y llego a mi casa a las tres y media. Son más de ocho horas al día solo moviéndome”, relata.

Como estudiante, siempre tuvo que arreglárselas sola.
“Yo escuchaba que otros hablaban de la mesada y no entendía qué era. Pensaba que tenía que ver con una mesa. Lo busqué en Google y ahí caché que era plata mensual que te daban tus papás para tus gastos. Ojalá me hubieran dado algo, aunque fueran diez lucas, para cargar el pase escolar”, cuenta, entre risas.

No hay queja. Hay claridad. Y entusiasmo.

EL VALOR DE ESTUDIAR

Este 2026 ha logrado concretar su sueño: estudiar Educación Física en la universidad.  “Soy rápida para aprender y me gusta enseñar. Voy a ser la primera profesional universitaria de toda mi familia. Mi papá, mi mamá, mi abuela, mi hermana… ninguno ha entrado a la universidad”.

Así lucía el día de su graduación. Premiada, llena de diplomas, y orgullosa de su logro. Y decidida a estudiar la carrera de Educación Física, lo que ahora, este 2026, está haciendo contra viento y marea, tal como se lo contó a Carlos Caszely.

A los jóvenes en pobreza y vulnerabilidad, como es ella, les deja un mensaje directo:
-Sigan adelante. Todo cuesta, pero cuando empiezas a cumplir metas, el camino se hace más fácil. Dar el paso ya es el inicio de algo nuevo. Uno se puede equivocar, pero es mejor equivocarse intentando algo bueno. A quienes dejaron el colegio les digo: Retomen sus estudios. Antes era mucho más difícil estudiar. Uno ve mucha gente mayor que no pudo completar sus estudios porque se vieron obligados a trabajar desde temprana edad. No había otras posibilidades. Hoy existen escuelas de reingreso como Betania. Hay más oportunidades. A mí nadie me apoyó nunca, así que entendí que mi única alternativa de superación era estudiar.