Por tercer año consecutivo, estudiantes de Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Chile trabajan junto a Hogar de Cristo en el marco de la metodología Aprendizaje + Servicio (A+S), una experiencia que busca conectar la formación universitaria con problemáticas sociales reales, especialmente aquellas que afectan a personas en situación de calle.
El profesor Álvaro Hinojosa, diseñador industrial y académico del Taller de Diseño Integral de cuarto semestre, explica que esta colaboración ha significado un cambio profundo en la manera en que los estudiantes entienden el diseño y su rol en la sociedad.

Las futuras diseñadoras de la Universidad Católica, durante la exposición de su trabajo.
“Es una experiencia profundamente positiva porque es un taller fuera de lo común, distinto a lo que están acostumbrados los estudiantes de la carrera”, afirma.
El llamado “Taller 4” marca el cierre de la primera etapa formativa de la carrera y representa el primer acercamiento de los alumnos a proyectos vinculados con agentes externos. Antes habían trabajado con empresas privadas o municipalidades, pero desde 2024 comenzaron a desarrollar desafíos junto a Hogar de Cristo, incluso antes de formalizarse un convenio de colaboración entre la universidad y la fundación.
La naturaleza del taller permite una amplia variedad de propuestas. Según explica Hinojosa, los estudiantes pueden desarrollar proyectos vinculados a productos, servicios, comunicación visual o estrategias de intervención social, siempre desde las capacidades propias de alumnos de segundo año.
Así surgieron iniciativas tan diversas como baños universales para personas en situación de calle, sistemas de distribución de artículos de higiene femenina, propuestas gráficas que rescatan historias de vida a través de la caligrafía e incluso proyectos legislativos enfocados en emergencias sociales.

Para Hogar de Cristo es muy valiosa la mirada de los jóvenes hacia los problemas de exclusión social.
“El espectro de soluciones era muy amplio y eso gustó mucho a Hogar de Cristo”, comenta el académico.
Con el paso de los años, los desafíos han evolucionado. En una primera etapa, los proyectos se enfocaron en temas como emergencia en calle, género, higiene y privacidad en hospederías, viviendas de acogida y rutas calle. Este año, en cambio, el foco está puesto en contextos críticos como Código Azul y Alerta Roja.
Uno de los principales aportes de la metodología A+S ha sido el cambio de mirada de los estudiantes frente a la pobreza y la exclusión social.
“Los estudiantes dejan de diseñar en abstracto y comienzan a trabajar con problemáticas reales”, explica Hinojosa. “Al principio llegan con muchos prejuicios o aprensiones. Incluso temen que esto sea una especie de turismo social o que estén utilizando a las personas en situación de calle para obtener una nota. Pero después entienden que no es así”.

Los estudiantes tienen además la oportunidad de sumarse al voluntariado en Hogar de Cristo.
Para el académico, la experiencia permite que los jóvenes comprendan el verdadero sentido de la universidad y el impacto que sus decisiones pueden tener en la vida de otras personas.
“Entienden que el diseño no se trata solamente de objetos o de estética, sino también de escuchar, observar y trabajar por la dignidad y el respeto hacia las personas más vulnerables”, sostiene.
La experiencia también ha fortalecido redes de voluntariado y compromiso estudiantil dentro de la universidad. Algunos grupos visitan regularmente a personas en situación de calle y otros han desarrollado proyectos para jóvenes voluntarios vinculados a estas temáticas.
Para Hinojosa, el principal valor de esta experiencia es haberle dado al taller “una dimensión mucho más humana y muy distinta a un proyecto académico tradicional”.
“A+S les aporta sentido de realidad, responsabilidad y sobre todo empatía dentro del proceso formativo”, concluye.
La experiencia demuestra cómo la colaboración entre la academia y organizaciones sociales como Hogar de Cristo puede transformar el aprendizaje universitario en una herramienta concreta de cambio social.
José Luis Romero, director de desarrollo y vinculación con el medio en la Universidad Católica, explica que para los próximos años, la UC quiere profundizar su impacto “desde la formación, la creación y el descubrimiento, seguir poniéndonos al servicio de los desafíos que enfrenta nuestra sociedad hoy y en el futuro. Superar la pobreza, es una llamada que estamos haciendo junto al Hogar de Cristo, involucrando cursos, líneas de investigación y acción. No es solo solidaridad y justicia, es también aprendizaje, experiencia formativa desde la realidad”.
Contó, por ejemplo, que 67 estudiantes del plantel, se sumaron al voluntariado “Compromiso con la Pobreza”, una iniciativa desarrollada junto al Hogar de Cristo que busca sensibilizar a los jóvenes sobre la realidad de la pobreza en Chile y fomentar su participación activa en soluciones.

Este año, se trabajará en el taller de diseño con foco en el Código Azul.
El programa reúne a estudiantes de 24 carreras distintas, quienes trabajarán durante el año en la creación de una campaña comunicacional dirigida a sus pares, con el objetivo de generar mayor conciencia y compromiso frente a esta problemática social.
La iniciativa contempla tres etapas: investigación y comprensión del fenómeno, desarrollo de una campaña publicitaria y un evento de cierre, donde se presentarán los resultados del trabajo realizado.
Desde la universidad destacan que este voluntariado no solo apunta a ayudar, sino también a entregar una experiencia formativa, permitiendo que los estudiantes se enfrenten tempranamente a los problemas reales del país y participen en su solución.
El capellán nacional de Hogar de Cristo, José Francisco Yuraszeck, y académicos enfatizan que la iniciativa busca promover una comprensión profunda y no paternalista de la pobreza, impulsando a los jóvenes a contribuir desde sus propias áreas de estudio a la construcción de un país más justo.
“Esto nos conecta con el propósito del Padre Hurtado: estar atentos a los dolores y necesidades que existen a nuestro alrededor y, desde ahí, procurar aliviarlos. Eso es lo que buscamos hacer en el Hogar de Cristo. Pero también queremos invitarlos a que, junto con la universidad, convoquen a sus compañeros y compañeras a reconocer cuáles son esos dolores”, les dijo a los estudiantes que se suscribieron como voluntarios en la iniciativa “Compromiso con la pobreza”.