Hay organizaciones que nacen porque alguien vio una necesidad y decidió hacer algo. Porque en un barrio faltaba una respuesta, porque un grupo de personas se cansó de esperar, porque una causa tocó el corazón de alguien y lo movilizó a actuar. Muchas comienzan así: con entusiasmo, compromiso y una enorme voluntad de ayudar. Pero, con el tiempo, aparecen preguntas que no siempre son fáciles de responder: ¿Cómo organizarse mejor?, ¿cómo hacer sostenible el proyecto?, ¿cómo funciona un buen directorio?, ¿cómo contar lo que hacemos para que otros comprendan su importancia?, ¿cómo conseguir nuevos apoyos?
Es justamente ahí donde aparece Red Fortalece.
La iniciativa reúne a Acción Solidaria de Hogar de Cristo, Fundación Trascender, Corporación Simón de Cirene y la Comunidad de Organizaciones Solidarias (COS), con un propósito común: poner capacidades, conocimientos y redes al servicio de organizaciones sociales que están comenzando o que necesitan fortalecer su gestión.

Porque quienes trabajan para transformar la vida de otros también necesitan apoyo.
El pasado 28 de julio, más de 30 organizaciones sociales dieron un paso más en este camino. Se reunieron presencialmente en la primera jornada Impulsa Fortalece, un espacio pensado no solo para aprender, sino también para conocerse, conversar y reconocerse en las experiencias de otros.
“Hasta entonces, parte importante del trabajo de la red se había desarrollado de manera virtual. La jornada significó, por eso, algo más que una capacitación: fue la oportunidad de ponerle rostro a una comunidad que comparte inquietudes, dificultades y sueños”, explica Marcela Martínez, de Acción Solidaria de Hogar de Cristo.
La jornada incluyó talleres sobre gobernanza y storytelling, dos herramientas que pueden parecer muy distintas, pero que tienen algo fundamental en común.
“Una organización necesita saber cómo tomar buenas decisiones, distribuir responsabilidades y construir una gestión sólida. Pero también necesita saber contar quién es, qué hace y por qué importa”, agrega Marcela Martínez.

La gobernanza permite ordenar la casa. El storytelling ayuda a abrir sus puertas y contar lo que ocurre dentro.
Ambas herramientas fueron abordadas desde una perspectiva práctica, pensando especialmente en organizaciones que se encuentran en sus primeras etapas de desarrollo.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue el panel “Bandera roja versus bandera verde”, en el que participaron Claudia Castañeda, directora ejecutiva de Fundación Trascender; Alejandra Iacobelli, directora ejecutiva de Simón de Cirene; y Hans Rosenkranz, director ejecutivo de la Comunidad de Organizaciones Solidarias.
Más que una exposición tradicional, fue una conversación abierta sobre las experiencias que hay detrás de dirigir una organización social: las decisiones difíciles, las señales de alerta, las buenas prácticas y aquellos aprendizajes que muchas veces solo se adquieren después de equivocarse.
También hubo espacio para las preguntas de quienes estaban participando.
Y eso es parte importante de lo que busca Red Fortalece: que el conocimiento no circule solamente desde quienes tienen más experiencia hacia quienes están comenzando, sino que también pueda construirse entre pares.
Porque una organización que lleva algunos años caminando puede tener una respuesta para otra que recién está dando sus primeros pasos.
Aunque esta jornada marca un nuevo hito, Red Fortalece no nació ayer.
Las organizaciones que la integran vienen colaborando desde hace varios años. Durante la pandemia, por ejemplo, Acción Solidaria y sus organizaciones aliadas desarrollaron conversatorios, webinars, investigaciones y capacitaciones dirigidas a líderes de pequeñas organizaciones sociales. En julio de 2024, las cuatro instituciones oficializaron un convenio de trabajo conjunto.
Desde entonces se han ido sumando nuevas iniciativas.

La red cuenta actualmente con herramientas y servicios que abordan distintas necesidades de las organizaciones sociales: mentorías, consultorías, programas de gestión, autodiagnósticos, publicaciones y espacios de formación, entre otros. También ha impulsado Convoca, una plataforma que permite acercar oportunidades, fondos, becas, talleres y otros recursos a organizaciones e iniciativas sociales.
La apuesta es sencilla de decir, aunque no siempre fácil de conseguir: que nadie tenga que fortalecer solo una organización que nació para trabajar por otros.
Durante la jornada del 28 de julio ocurrió algo que no estaba necesariamente contenido en un programa o una presentación.
Las personas conversaron.
Se conocieron.
Descubrieron que aquello que parecía un problema propio —la sostenibilidad, la gestión, el financiamiento, la comunicación, la gobernanza— también era una preocupación de muchas otras organizaciones.

Y ahí apareció otro aprendizaje: las redes también son una herramienta de fortalecimiento.
Red Fortalece plantea precisamente que cuando las organizaciones comparten experiencias, conocimientos y contactos, no solo aumentan sus capacidades individuales. También pueden ampliar las posibilidades de colaboración y de impacto en las comunidades donde trabajan.
“Fortalecer” entonces adquiere un significado mucho más amplio.
No se trata solamente de aprender a hacer mejor un presupuesto, ordenar un directorio o comunicar una causa. Se trata también de saber que hay otros que están recorriendo caminos parecidos.
Y que, cuando esos caminos se encuentran, pueden abrirse nuevas posibilidades.
En Chile existe un amplio y diverso mundo de fundaciones, corporaciones y organizaciones sociales que trabajan en sus territorios frente a problemas que muchas veces no tienen respuestas simples.
Son organizaciones que conocen de cerca a las personas y comunidades con las que trabajan. Algunas tienen equipos profesionales; otras funcionan gracias al esfuerzo de unas pocas personas. Algunas llevan décadas de trayectoria; otras apenas están comenzando.
Todas, sin embargo, necesitan capacidades para sostener su propósito en el tiempo.
Por eso la experiencia de Red Fortalece tiene un sentido que va más allá de una capacitación.
Es una invitación a entender que el fortalecimiento de la sociedad civil también requiere solidaridad entre quienes la construyen.
La primera jornada presencial de Impulsa Fortalece fue, en ese sentido, apenas un comienzo. La red ya anunció que durante el segundo semestre realizará una nueva jornada y que espera seguir ampliando estos espacios de encuentro y colaboración.
Porque una buena idea puede nacer de una persona.
Pero para crecer, sostenerse y llegar más lejos, muchas veces necesita de otros.
Y quizás esa sea la mayor fortaleza de una red: descubrir que nadie tiene todas las respuestas, pero que entre muchos pueden encontrarse algunas.