. “La caridad empieza donde termina la justicia”. La frase de san Alberto Hurtado, dicha hace más de 80 años, abrió con una provocación la mesa redonda del seminario sobre filantropía organizado por la Universidad de los Andes y su Escuela de Postgrado de Negocios, ESE Business School. La pregunta hoy es: ¿qué significa hacer filantropía en una sociedad que enfrenta problemas sociales cada vez más complejos?
La respuesta parece estar cambiando. La llamada Filantropía 3.0 ya no pone el acento solamente en cuánto dinero se entrega. Lo más relevante es qué se logra con él, dónde y por qué se pone, con qué autonomía se entrega a las fundaciones beneficiadas.
La presentación de J.P. Morgan, hecha por la española afincada en Estados Unidos, Beatriz Guillén. La asesora senior del Centro de Filantropía de la banca privada de la transnacional resumió esta nueva etapa en tres palabras: confianza, datos y colaboración. Una filantropía que exige relaciones más horizontales con las organizaciones, financiamiento de más largo plazo y menos restricciones, pero también evidencia para saber qué funciona y qué no.

La asesora senior del Centro de Filantropía de la banca privada de JP. Morgan, Beatriz Guillén, fue la expositora extranjera invitada. AGENCIA BLACKOUT
El cambio de escala es enorme. Sobre todo en Estados Unidos, que es el escenario que nos vino a contar Beatriz Guillén.
Allí, la inteligencia artificial aparece como el motor de una tercera gran ola filantrópica, después de la industrialización y de la revolución de internet.
J.P. Morgan estima que las ganancias generadas por la IA podrían traducirse en entre US$37 mil y US$100 mil millones adicionales al año en donaciones. La pregunta, entonces, deja de ser solamente cuánto dinero habrá disponible. Lo relevante es a qué causas llegará y qué capacidad tendrán las organizaciones para demostrar que ese dinero produce cambios reales.
En el caso chileno, el desafío es todavía más concreto.
Desde el Hogar de Cristo, de manera franca, directa y con toques de humor, su capellán general, el sacerdote jesuita José Francisco Yuraszeck, planteó la necesidad de pasar del cuánto al cómo: diseñar intervenciones basadas en evidencia, poner en el centro a las personas y sus contextos, implementar con estándares de calidad y medir primero resultados y luego impacto.
Eso supone también superar una mirada de la filantropía entendida exclusivamente como asistencia. Una organización social puede recibir recursos para atender una necesidad urgente, pero su apuesta mayor está en demostrar que una solución funciona, perfeccionarla y conseguir que pueda ser replicada y escalada mediante políticas públicas. Esa es precisamente la lógica que el Hogar de Cristo declara seguir: detectar necesidades, desarrollar soluciones eficaces y eficientes y luego incidir para que esas soluciones alcancen una escala mayor.

José Francisco Yuraszeck SJ, capellán del Hogar de Cristo, comentó aquello de que la caridad empieza donde termina la justicia. AGENCIA BLACKOUT
También comentó en parte de su presentación cómo la obra de Alberto Hurtado está planteando pasar de una estructura fuertemente dependiente de donaciones a un modelo más sostenible mediante un endowment de 50.000 millones de pesos, que podría generar unos 2.500 millones de pesos anuales para financiar su acción social. Eso abre una segunda pregunta muy interesante: ¿la nueva filantropía también tendrá que aprender a pensar en décadas, y no sólo en proyectos?
Por su parte, el jefe de la división de cooperación público-privada del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, Francisco Ramírez hizo hincapié en la confianza, que es la base de la filantropía. Enumeró así las grandes urgencias sociales de Chile: pobreza severa, infancia vulnerable, crisis de natalidad, envejecimiento y cuidados, “todo forma parte de una misma conversación sobre las condiciones en las que viven las familias”. Y agregó: “La respuesta no puede limitarse a transferencias o acciones aisladas; se requiere prevención, acompañamiento, oportunidades y soluciones que lleguen efectivamente a las personas”. Y para ello, llamó a trabajar juntos. “Los desafíos país requieren de la colaboración entre sectores, desde una lógica de corresponsabilidad social”.

El jefe de la división de cooperación público-privada del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, Francisco Ramírez, fue el primer expositor del seminario. AGENCIA BLACKOUT
En el moderno auditorio del CEDIS ESE Business School, la vieja frase de Alberto Hurtado volvió a cobrar actualidad. Si la caridad comienza donde termina la justicia, la filantropía del siglo XXI enfrenta una disyuntiva: ¿se conformará con hacer más llevadera la injusticia o se atreverá a financiar soluciones que ayuden a terminar con ella?
Quizás esa sea la verdadera pregunta que deja la Filantropía 3.0: no cómo dar más, sino cómo lograr que cada peso donado tenga la capacidad de cambiar una vida, transformar una comunidad y, cuando sea posible, modificar las condiciones que producen la pobreza.