Isabel Lacalle, directora de la Corporación Nuestra Casa, abrió el encuentro “Memoria, Dignidad y Calle”, realizado el pasado 27 de octubre en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, con una reflexión que puso en el centro a quienes mueren viviendo en la calle y cuya ausencia muchas veces pasa inadvertida.
“Detrás de cada persona que muere en situación de calle hay un nombre, una historia, vínculos, sueños y afectos. Hay alguien que fue importante para otra persona. Alguien cuya ausencia merece ser reconocida y llorada. Ninguna vida debería terminar como si nunca hubiera importado”, señaló.

Isabel Lacalle, directora de la Corporación Nuestra Casa, durante la apertura del encuentro en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.
La directora nos explicó que acompañar hasta el final de la vida se ha convertido en un aprendizaje profundo y necesario para Nuestra Casa: “La muerte tocó nuestra puerta y no supimos cómo reaccionar ni cómo darle una muerte digna a quienes participan de nuestros programas. El trabajo ha sido profundo y muy necesario para acompañar hasta el final”.
El arquitecto Thomas Batzenschlager participó en la jornada compartiendo experiencias desde la arquitectura para reflexionar sobre la memoria y la muerte en contextos de exclusión social.
Su vínculo con Hogar de Cristo nació a partir de una investigación doctoral sobre el modelo Vivienda Primero y de su colaboración con la Subgerencia de Arquitectura e Inmobiliaria, donde trabaja en un proyecto habitacional para personas en situación de calle, frente a la casa matriz de la institución.

Mausoleo Memorial de Dignidad en el Cementerio General.
Entre sus experiencias destacó el Mausoleo Memorial de Dignidad, desarrollado junto a la Fundación Gente de la Calle en el Cementerio General. Este espacio ofrece un lugar digno de descanso a quienes fallecen sin hogar y que, muchas veces, terminan en fosas comunes por falta de recursos.

El arquitecto Thomas Batzenschlager presentó una instalación de gran formato creada junto a estudiantes y voluntarios: una suerte de animita colectiva.
También presentó una instalación de gran formato creada junto a estudiantes y voluntarios: una suerte de animita colectiva que reunió fotografías, objetos, testimonios y recuerdos de personas fallecidas mientras vivían en la calle. Una manera de rescatar sus historias y hacer visibles vidas que con frecuencia permanecen al margen de la memoria colectiva.
El encuentro “Memoria, Dignidad y Calle” fue una iniciativa impulsada por Nuestra Casa luego de La Noche del Encuentro, de 3xi. Junto a Batzenschlager expuso Felipe Estay, sociólogo y director ejecutivo de la Corporación Moviliza, quien abordó el tema desde la investigación y las estadísticas.
Uno de los datos que compartió fue especialmente llamativo: 876 personas en situación de calle murieron durante 2025, según registros del Estado. “Es la primera vez que existe ese dato”, destacó.

Felipe Estay, director ejecutivo de la Corporación Moviliza, muestra la cifra que por primera vez entrega el Estado de personas en situación de calle fallecidas en 2025.
La académica Gabriela Rubilar, trabajadora social y profesora titular del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Chile, aportó otra mirada. Con 15 años de trabajo en torno a esta problemática, desde las políticas públicas, la pobreza y la exclusión, invitó a reflexionar sobre la muerte social: esos procesos de invisibilización, pérdida de reconocimiento y exclusión que pueden comenzar mucho antes del fallecimiento físico.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el espacio en que seis participantes de programas de Vivienda Primero compartieron cómo les gustaría ser recordados y cuáles son sus deseos respecto al final de sus vidas.
“Son conversaciones que muchas veces nadie tiene, ni siquiera con sus propias familias”, comentó Thomas.
Los participantes pudieron expresar sus preferencias y dejar por escrito cómo quisieran que se desarrollaran aspectos tan personales como su despedida y sepultación. “Todos encontraron muy importante contar con un espacio para hablar de algo tan humano, pero de lo que casi nunca se habla”, agregó el arquitecto.

El momento más emotivo de la jornada: participantes de programa Vivienda Primero, que vivieron en situación de calle, cuentan cómo quieren ser recordados.
En un escenario donde aumentan los fallecimientos de personas que viven en la calle, iniciativas ciudadanas buscan preservar su memoria y garantizarles dignidad, mientras persisten discursos que criminalizan la pobreza e incluso, desde el Congreso, se plantean iniciativas para llevarlas a la cárcel.
Frente a ello, el encuentro puso sobre la mesa una convicción compartida: ninguna persona debería ser olvidada ni perder su derecho a una despedida digna por el hecho de haber vivido en situación de calle. Es además urgente construir alternativas para que nadie tenga que vivir ni morir en la calle por falta de apoyos.