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Bitácora de la Emergencia COVID-19: los peores meses en pandemia

28 Diciembre 2020 a las 15:16

Al terminar el año, la fundación hace un recuento pormenorizado de lo que representó la emergencia sanitaria desde el 17 de marzo hasta el 31 de agosto de 2020. Es un registro que incluye las medidas sociales y económicas gubernamentales tomadas durante el período y las propias para afrontar la emergencia y mantener el funcionamiento de todos sus programas en tiempos muy duros, en especial para las casi 40 mil personas en pobreza a las que asiste anualmente.

 

“La pandemia con sus desastrosas consecuencias económicas y sociales ha sido, sin duda, una tormenta inesperada y brutal, de dimensiones gigantescas, cuyos efectos según todos los expertos nos han hecho retroceder 30 años en términos de pobreza y progreso social”, se lee en el segundo párrafo del prólogo de Bitácora de una Emergencia, documento digital e interactivo, donde Hogar de Cristo entrega un registro detallado de lo que fueron los primeros 5 meses de la emergencia sanitaria para esta fundación que trabaja con los más pobres y vulnerables de Chile.

El contenido digital tiene varias rutas de navegación: una línea de tiempo horizontal, un camino vertical y otro aleatorio, todos muy intuitivos, que permiten abrir los hitos más señeros que muestran el manejo de la emergencia y los hitos más importantes de cada uno de los cinco meses incluidos en el informe. Esta Bitácora de la Emergencia, que contiene videos, galerías de fotos, artículos de prensa, columnas, reportajes, de lo vivido entre el 17 de marzo hasta el 31 de agosto de 2020, relata cómo se organizaron los programas sociales residenciales, poniendo en cuarentena preventiva a 4.500 acogidos a lo largo de Chile, todos población de alto riesgo frente al virus: adultos mayores, hombres y mujeres con discapacidad mental, personas en situación de calle, que aceptaron recluirse en resguardo de su salud. También da cuenta rigurosa de los costos materiales que ha representado la emergencia, con exigencias sanitarias estrictas que han obligado a incurrir en gastos inesperados y crecientes, a lo que se agrega la dificultad de recaudar los aportes de los socios antiguos y la imposibilidad de reclutar nuevos. Y están narrados también los dolorosos costos humanos, lo caídos –trabajadoras y personas atendidas– en este trance sorpresivo y cruel que ha dejado indemne al mundo, sometido a rebrotes y a la aparición de nuevas cepas del virus, y que mientras no haya vacunación masiva y universal tiene a la humanidad sujeta a la conciencia individual de cada uno.

Casi cuarenta mil personas son las que asiste anualmente el Hogar de Cristo en todos los programas – residenciales y ambulatorios– de sus diferentes líneas de trabajo –alumnos excluidos del sistema escolar, adultos mayores que viven solos, personas con consumo problemático de alcohol y drogas, niños y jóvenes bajo la protección del Estado, personas en situación de calle, personas con discapacidad mental, por mencionar algunos- , y este 2020 ha debido equilibrar finanzas y prioridades, poniendo el acento en aquellas áreas donde tiene mayor capacidad de ayuda. Esta Bitácora de la Emergencia, donde también se incluyen las medidas gubernamentales de índole social tomadas durante esos 5 meses, está disponible online y es un interesante aporte al registro de cómo todos, incluyendo las fundaciones de la sociedad civil que trabajan por los más vulnerables, han debido adaptarse a esta pesada y dolorosa coyuntura, que ha resultado más prolongada que lo que muchos previeron en un inicio y que ha cambiado nuestras vidas para siempre.

Para acceder a este ilustrativo relato, que ha sido distribuido entre socios, voluntarios, colaboradores, aportantes del Hogar de Cristo, pero que está disponible para quien quiera leerlo, basta con cliquear aquí y empieza a navegar la etapa inicial de esta dura travesía, que aún no termina.

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