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Vivienda Primero: “Cuando ves a un homeless, estás viendo el fracaso de la política social de un país”

“Qué notable sería que la constitución partiera diciendo que nos comprometemos a garantizar el cuidado y la protección de todas las personas, incluidas las que viven en situación de calle. Y que esa declaración fuera un compromiso colectivo y social, además de individual, efectivo, porque no podemos seguir haciéndonos los tontos con esta población”. Así opina Andrés Millar, encargado del trabajo con personas en situación del calle en el Hogar de Cristo, aludiendo a una de las declaraciones hechas por el psicólogo estadounidense de origen griego, Sam Tsemberis, quien -junto a otros especialistas en los años 90- ideó Housing First, un modelo alternativo al asistencial que había demostrado su ineficacia para resolver el sinhogarismo.

Sam Tsemberis fue uno de los oradores principales del seminario online “La Vivienda Primero para superar la situación de calle”, organizado por el Programa de la Unión Europea EUROsociAL+ y el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, el martes pasado a las 11 de la mañana, del cual Hogar de Cristo fue uno de los patrocinadores. Además de Tsemberis, también participaron Balakrishnan Rajagopal, relator de la ONU sobre vivienda adecuada; Ricardo Río, alcalde de Braga, Portugal; y la nueva subsecretaria de Desarrollo Social y Familia, Andrea Balladares, que debió reemplazar a la ministra, quien era la expositora original.

Sin duda, se trató de un evento de la más alta envergadura en torno a una política social revolucionaria en la que Chile se embarcó en mayo de 2018 a la manera de un piloto con 15 personas beneficiadas en Santiago, ubicadas en 6 viviendas en Estación Central, San Bernardo y Santiago Centro, administradas por el Hogar de Cristo; y otras 12 en la región del Biobío en 5 casas, localizadas en Concepción, Tomé, San Pedro de la Paz y Hualpén, y operadas por la fundación CATIM.

Hoy, el programa está presente en 5 regiones y 25 comunas del país, según informó la subsecretaria Andrea Balladares. En total, hoy 353 personas, entre hombres y mujeres con muchos años de experiencia en calle y sobre 50 años de edad, están viviendo en una de las 181 viviendas en individuales o compartidas, habilitadas para recomenzar un nuevo proyecto de vida, además de recibir apoyo profesional especializado de psicólogos, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales. La aspiración es que a fines de este año, haya en 503 beneficiados, y el temor que un nuevo gobierno pueda hacer borrón y cuenta nueva con esta política, donde Chile ha sido pionero en Sudamérica, atrayendo la atención de los encargados de estas políticas en casi todos los países del cono sur, los que estuvieron conectados siguiendo el seminario.

Uruguay es la otra nación de este lado del mundo que ha pilotado esta iniciativa. Partieron este 2021. La directora nacional de protección social del Ministerio de Desarrollo Social de ese país, Fernanda Auersperg comentó: “En Uruguay, ya 135 personas forman parte del programa Vivienda con Apoyo, como lo llamamos, y la meta es llegar a 322 personas para el 2022. Hemos puesto en el centro de nuestra agenda a las personas en situación de calle y, en conjunto con otros gobiernos de Latinoamérica, estamos promoviendo esta política para comprometernos a dejar atrás la situación de calle y a que nadie quede atrás”.

Ewout Sander, jefe de cooperación de la Delegación de la Unión Europea en Chile, tiene un predicamento similar. Dijo: “Hemos querido ser aliados del importante proceso que se desarrolla en Chile con la política Vivienda Primero, que ha despertado el interés de otras naciones latinoamericanas. Esperamos que la experiencia chilena termine dando los mejores resultados. No abordar el creciente problema del sinhogarismo tiene altos costos para los países”.

Por su parte, Lydia Stazen, directora ejecutiva del Institute of Global Homelessness, señaló desde Chicago: “Estamos aprendiendo mucho de todas las comunidades que están implementado Vivienda Primero. No podremos vencer la pobreza ni la sustentabilidad de las ciudades si no abordamos el problema de la falta de vivienda y de las personas en situación de calle”. Todos los especialistas enfatizaron en que las personas en situación de calle han aumentado en los últimos años, situación que se ha agudizado durante la pandemia.

Yendo a las ideas expresadas por los expertos, Sam Tsemberis precisó de entrada: “El objetivo final de Vivienda Primero es la recuperación de la persona a la vida social y no erradicar el sinhogarismo. Lo que hay que hacer es cambiar el sistema de salud, el de justicia, el educacional, el laboral… Debe haber programas simultáneos para solucionar el sinhogarismo, orientados especialmente a las personas en situación de calle. Vivienda Primero es solo el primer paso para terminar con el problema, porque se requiere de mucho apoyo especializado y diverso para solucionar las muchas dificultades que conducen a las personas a vivir en la calle”.

Tal como afirma, Andrés Millar del Hogar de Cristo, aquí es clave que exista un serio compromiso político. Porque como dijo Tsemberis: “Cuando vemos a un homeless en la calle, estamos viendo cómo ha fallado la economía y la política social de un país”.

Balakrishnan Rajagopal, abogado indio y profesor asociado del Departamento de Estudios Urbanos del MIT, además de relator en materia de vivienda de la ONU, criticó que la vivienda esté convertida en uno de los mayores negocios del mundo, cuando es un derecho humano. “Hoy la situación financiera es la principal causa de los desalojos de las familias. Vivienda Primero es un proyecto importante cuyo objetivo es romper con la discriminación y llenar las posibles brechas en los sistemas y servicios. No busca sólo entregar un techo, sino luchar contra la exclusión que viven las personas en situación de calle”. Siempre desde la vereda de los derechos humanos, Rajagopal hizo notar que “muchos consideran normal la existencia de personas en situación de calle; no lo es”, afirmó. Y agregó: “La falta de vivienda implica inseguridad, problemas sanitarios y de salud. Es más, vivir en la calle significa reducir las expectativas de vida. Sabemos que la vivienda debería ser un derecho garantizado a todos los seres humanos del mundo tal como es el derecho a la vida. Por eso, muchos países han adoptado sistemas de apoyo, pero no son suficientes, son paliativos. Vivienda Primero ofrece algo más que una ayuda puntual”.

Por último, el economista portugués, alcalde de la ciudad de Braga, reforzó la idea de que Vivienda Primero requiere necesariamente de un compromiso político de largo plazo. “Nosotros, en Braga, lo asumimos en 2013. Y ahora Oporto lo presentó a la Comisión Europea con el propósito de que, al 2030, Portugal haya logrado erradicar la situación de calle”.

¿Será posible? Sam Tsemberis mostró con cifras que sí, que se puede, y ejemplificó lo sucedido en Finlandia entre 2008 y 2018. En ese lapso de tiempo, las camas en albergues pasaron de 558 a 52 en todo el país y los homeless de 3.200 a 150, gracias a la implementación seria y comprometida con la política Vivienda Primero.

Si quieres saber más de esta política, acompáñanos este miércoles 9 de junio a las 11 AM en “Hora de Conversar”, donde el especialista chileno Andrés Millar dialogará con el doctor en sociología Fernando Vidal, quien es creador de Fundación Hogar Sí, que instaló en Madrid el modelo Housing First. https://www.youtube.com/watch?v=sL1xi2MAyZI

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