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Adultos mayores de Villa Giacaman:

Emperifollados gracias al Instituto Arturo Prat

La visita marca la apertura de la red de colaboradores del programa ubicado en Hualpén. Tras dos años de aislamiento obligado, hace unos días los residentes pudieron “enchularse” gracias a los estudiantes y profesores de peluquería del establecimiento de educación superior. Un espacio necesario que ayuda a mejorar la autoestima y ánimo de las personas mayores.

Por María Luisa Galán

Desde hace años que el Instituto Arturo Prat colabora con la Residencia Villa Giacaman, ubicada en Hualpén, Región del Biobío, y que acoge a 56 personas mayores. Pero la pandemia, como ocurrió con otras alianzas, produjo una tregua obligada a este lazo. Afortunadamente, dado el actual y mejor escenario de esta crisis sanitaria, permitió abrir nuevamente las puertas. “Estamos retomando el trabajo que hacemos con las redes que siempre hemos tenido”, cuenta Benito Montecino, jefe de Villa Giacaman.

Hace poco fue el retorno de los estudiantes y docentes del Instituto Arturo Prat, de la carrera de Peluquería, quienes con toda su indumentaria y conocimientos, dedicaron un día a embellecer a los residentes. “Peluquería fue uno de los servicios que más nos costó entregar durante la pandemia, porque no estaban permitidos las personas que no eran esenciales para la operación del programa. Ahora con la flexibilización, la idea era que vinieran las alumnas con sus profesores e hicieran un corte de pelo a nuestros usuarios”, dice Benito.

-¿Cómo reciben los residentes este servicio?

-Excelente. Estaban ansiosos porque hace mucho tiempo querían que les vinieran a cortar el pelo. La presidenta del club de adulto mayor, María Lobos, dijo que todo estuvo excelente y que lo agradecían mucho. Eso se lo dijo a la profesora y les pidió que vinieran más seguido.

-¿Cómo los beneficia este tipo de actividades?

-Bastante. Especialmente en el grupo de mujeres. Nosotros tenemos veinte, el resto son hombres, de cincuenta y seis residentes, y en ellas es donde mejora considerablemente su autoestima. A ellas les gusta el pañuelo, el arito, el perfume; versus el hombre que prácticamente se viste con cualquier cosa. Para ellas fue muy significativa esta visita. Incluso algunas se tinturaron su pelo, porque tampoco lo habían podido hacer. Estaban felices, porque además tiene que ver con su esencia de ser mujer.

Benito, agrega: “La pandemia fue fuerte para nuestros residentes, especialmente en el ámbito psicosocial. Antes de la crisis, éramos visitados por mil doscientas personas al año; por grupos, colegios, empresas. Lo que fuera. Tenemos un muy buen trabajo con toda la red. Y por dos años y medio no nos visitó nadie porque estaba prohibido. Hubo situaciones puntuales, que fueron autorizadas. El 2021 recibimos treinta personas, el anterior unas cuarenta. Este año, ya llevamos más de quinientas, porque se han flexibilizados las medidas”.

La próxima visita es de AIEP, que con su carrera de Cosmetología, prometen hacer una limpieza facial, entre otros servicios, a los residentes y trabajadores de Villa Giacaman.


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