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En el Día de la Solidaridad

Presidente Boric visitó a acogidos del Hogar de Cristo

Luego de dejar un ramo de aromo en la tumba del Padre Hurtado, participar de una liturgia y recorrer el museo dedicado al activista social, el presidente de la República, Gabriel Boric, visitó la Hospedería de Mujeres y la Casa de Acogida Josse Van der Rest del Hogar de Cristo, en Estación Central.

Comunicaciones Hogar de Cristo

Setenta años han pasado desde que el padre Hurtado falleció un día como hoy: un 18 de agosto de 1952, aquejado de un cáncer de páncreas. Tenía 51 años.

Su legado es vasto y parte de él es que esta fecha haya sido declarada como Día la Solidaridad en Chile por el Congreso Nacional, en 1994.

A partir de entonces se estableció como tradición republicana que, desde el presidente Patricio Aylwin, cada mandatario en ejercicio, depositara un ramo de aromo en la tumba del mayor activista social del siglo XX, obedeciendo una idea de Gabriela Mistral, quien lo propuso así en una carta fúnebre. A causa de la pandemia, los últimos dos años, la prácta se había suspendido.

Pero hoy, de manera intempestiva, el presidente Boric visitó el Santuario del Padre Hurtado en Estación Central; se subió a la mítica camioneta verde; participó de una liturgia donde dejó el ramo de aromo;  y  recorrió el museo que rememora vida y obra del santo chileno.

Luego, sin mayor protocolo, cruzó la reja hacia el Hogar de Cristo, la mayor obra y para muchos el milagro cotidiano de Alberto Hurtado, sorprendiendo a los dueños de casa. José Francisco Yuraszeck, el jesuita que es capellán general de la fundación, lo había invitado hace un mes y medio, pero no había obtenido respuesta.

En su invitación, iba el mensaje de la conocida Chicho, Eliana Ortega,  una mujer con discapacidad mental que vive en un programa de residencias protegidas  de la Fundación, y que es una memoriosa biógrafa de la vida y la obra del padre Hurtado, reforzando el convite.

“A mí me interesaba que la Chicho conociera al presidente y que el presidente conociera a la Chicho”, dijo el capellán Yuraszeck, quien logró que el encuentro se produjera, cuando el presidente visitó la Hospedería de Mujeres. Ahí se encontró además con adultas mayores, jóvenes, chilenas y migrantes, niñas y niños, que por diversos motivos se encuentran momentáneamente sin hogar. Después, caminó media cuadra, para reunirse con los hombres adultos mayores con larga experiencia de vida en calle de la Casa Josse Van der Rest. Ahí también conversó, escuchó y se sacó todas las selfies que le pidieron.

EL ANFITRIÓN

El capellán Yuraszeck, que lo acompañó durante su recorrido, dijo:

-Es una tradición que los presidentes visiten la tumba del Padre Hurtado cada 18 de octubre. Y, al lado de su santuario, donde descansan sus restos, está el Hogar de Cristo, donde viven los más pobres, los Cristos vivos, en la convicción del padre Hurtado. Me alegro que haya podido visitar la Hospedería de Mujeres y la Casa de Acogida. Me alegró mucho su mensaje de solidaridad, de poner en valor el voluntariado y sobre las brechas que hay en nuestro país, que las abracemos para construir un Chile más justo. Así que convoco a que sigamos con los sentidos y el corazón abiertos, para que a través de la compasión, el amor y la misericordia, tendemos nuestras manos a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Paralelamente, en Concepción, Punta Arenas y Antofagasta, el Hogar de Cristo con sendas instalaciones urbanas conmemoró estos 70 años de la muerte de Alberto Hurtado. Bajo el lema de “Chile cambia, pero hay cosas que no cambian”, y por medio de gigantografía que se ubicaron en puntos neurálgicos de cada ciudad, buscó en el Día de la Solidaridad, revelar la magnitud y características que ha alcanzado la realidad de las personas que viven en situación de calle, que es la manifestación más brutal de la pobreza  y la exclusión social.

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