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La historia de un campamento golpeado por la tragedia

“Nadie sabe lo que vivimos: era un verdadero infierno”

El campamento Manuel Bustos, el más grande del país, fue uno de los afectados por el mega incendio que se propagó el pasado viernes 2 de febrero en Viña del Mar y Quilpué. Hogar de Cristo ha estado presente allí desde 2001 y hoy más que nunca trabaja en el sector. Ocho participantes de nuestro programa de atención domiciliaria para adultos mayores en el campamento perdieron sus viviendas a causa del fuego. ¡Ayúdales!

Por María Teresa Villafrade

2 Febrero 2024 a las 23:36

“Nosotros estamos muy agradecidos del Hogar de Cristo, que fue el primero en ayudarnos cuando nos instalamos aquí en 2001. Fueron de un gran apoyo y estamos felices de que vuelvan a trabajar con nosotros pues hacen una labor muy linda con el adulto mayor, que tiene muchas carencias”.

Así nos dijo la dirigente vecinal de Villa La Pradera, María Tapia, durante la inauguración hace casi un año del Programa de Atención Domiciliaria Adulto Mayor (PADAM) en el campamento Manuel Bustos de Viña del Mar.

Gracias al impulso de ella y su organización vecinal, con el financiamiento del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), se logró abrir este programa para atender a 30 personas mayores que viven en extrema vulnerabilidad, postrados o con dependencia moderada a severa, en un campamento al cual es muy difícil acceder tanto en locomoción colectiva como en vehículos particulares. Ellos son visitados regularmente por un equipo de seis monitores de Hogar de Cristo.

El equipo de Hogar de Cristo que trabaja en el campamento Manuel Bustos, durante la inauguración del programa.

Todo partió en 2019, cuando el comité Villa La Pradera que lidera María Tapia decidió abrir un comedor solidario para atender a los afectados por el estallido social, primero, y la pandemia de 2020, después.

“Nos dimos cuenta del tremendo abandono en que estaban muchos adultos mayores, no solo por parte de sus familias sino del Estado”, contó la dirigenta. Por eso fue a golpear las puertas del Ministerio de Desarrollo Social hasta que el entonces ministro Giorgio Jackson la recibió. De esta forma, logró que el programa de Hogar de Cristo llegara al campamento.

EL INCENDIO FORESTAL MÁS MORTÍFERO

El viernes 2 de febrero de 2024 pasará a la historia como el día en que se inició en la Región de Valparaíso, el incendio forestal con el mayor número de muertos a nivel mundial en los últimos 15 años: 122 al día 5 de febrero, porque se estima que la cifra siga aumentando.

Lenguas de fuego asolaron a seis campamentos de Viña del Mar, entre ellos el Manuel Bustos.

“Tenemos muchas familias damnificadas por el incendio. Fue muy terrible, muy terrible. No saben lo que vivimos, era un verdadero infierno. Abrimos nuevamente el comedor y necesitamos mucha ayuda: colchones, frazadas y carpas para que las familias se puedan parar”, nos dice María Tapia tras conseguirse un generador para tener nuevamente electricidad y recargar su celular.

Ella debió evacuar su casa ese fatídico viernes sin saber si podría volver a habitarla. También temía por su preciada sede del comité Villa La Pradera donde funciona el comedor solidario y el centro para adulto mayor. Afortunadamente, ambas viviendas se salvaron de las llamas.

Pero no se salvó la casa de su colaboradora Fanny ni tampoco la de ocho adultos mayores participantes del PADAM de Hogar de Cristo.

Solange Veloso, jefa de operación social territorial de Hogar de Cristo, recorre junto a María Tapia los sitios afectados por el incendio en el campamento Manuel Bustos.

Con una vitalidad enorme, María Tapia se da ánimo. Sabe que sus vecinos la necesitan, en especial quienes lo perdieron todo.

“Es muy difícil desplazarse aquí en el campamento, por eso el programa de Hogar de Cristo tiene mucho valor. Ojalá que dure muchos años más que los 16 meses inicialmente comprometidos por el gobierno y que se pueda extender no solo a la Manuel Bustos. Imagínese que el centro de adultos mayores que tenemos nosotros viene gente de Quilpué, de Villa Independencia, de la Gómez Carreño. La gente tomaba hasta dos a tres locomociones para llegar al campamento”, explicaba durante la inauguración del PADAM en marzo de 2023.

Por eso, ella no dudó en abrir la sede comunitaria post incendio y con un generador abastecerse de electricidad, suministro cortado desde el siniestro. Para qué decir el agua. Si antes tenían problemas de abastecimiento, ahora sencillamente no hay nada.

DE CAMPAMENTO A BARRIO

El campamento Manuel Bustos nació en 1995 –hace 29 años- y se le considera el más grande a nivel nacional, con 1.600 familias. Su urbanización se enmarca en diversos proyectos habitacionales en un predio colindante de propiedad Serviu, el cual se encuentra incorporado en el Plan Urbano Habitacional El Olivar, que resultó totalmente destruido por el mega incendio.

Se contemplaba la construcción de, al menos, 1.200 viviendas junto a equipamiento y servicios; iniciativas enmarcadas dentro del Plan de Emergencia Habitacional que tenía como meta levantar 31.246 viviendas en la región de Valparaíso durante el gobierno de Gabriel Boric.

El gran sueño de sus habitantes era la llegada del agua potable y alcantarillado prometida para este 2024. De esa forma, dejarían de ser campamento para convertirse en un barrio propiamente tal.

Ubicado entre laderas de cerro y fondos de quebrada, en los sectores de Achupallas y Villa Independencia, ambos también devastados por el fuego, ahora el campamento Manuel Bustos se encuentra rodeado de ruina y destrucción.

Aquí se puede apreciar lo alto y apartado que está el campamento Manuel Bustos en relación a la ciudad de Viña del Mar.

Se estima que en Viña del Mar, la tercera comuna del país con mayor concentración de personas mayores en el país, hay 101 campamentos.

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