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Metodología Montessori:

Seguridad y autonomía para los niños

En las 35 salas cuna y jardines infantiles del Hogar de Cristo, se aplican elementos del método creado por la médica italiana María Montessori, que instaló su nombre en el ámbito de la educación inicial de calidad. En La Pintana, Sara Miranda, directora de la sala cuna Monseñor Santiago Tapia profundiza en sus implicancias en el desarrollo de los lactantes que atienden.   

Por María Luisa Galán

“La metodología Montessori tiene relación con una filosofía de vida. Para nosotras es desde el momento que recibimos a los niños de una manera cercana, cordial, considerando a la familia. Así, este espacio busca ser una prolongación de sus casas, creando un ambiente preparado para ellos, donde se sientan cómodos, tranquilos y acogidos”.

Así describe la educadora de párvulos, Sara Miranda, el trabajo que realiza junto a su equipo en la sala cuna Monseñor Santiago Tapia, ubicada en la comuna de La Pintana. Una labor, que así como las otras 34 salas cunas y/o jardines del Hogar de Cristo, se realiza con elementos de la metodología Montessori.

Esta técnica de enseñanza fue creada por la médica y pedagoga María Montessori, en los inicios del siglo 20. Es una estrategia que nace luego de su observación científica de niños y niñas, en sus diversas etapas de desarrollo, considerando sus habilidades, intereses y potencialidades. Sus principios claves son: los niños deben tener libertad para aprender y desarrollarse, obedeciendo siempre su propio ritmo. Y ellos deben contar con un ambiente preparado, uno que sea ordenado, lindo, limpio, con materiales de trabajo adecuados para su edad.

María Montessori decía: “El niño es el padre del hombre”.

Ambiente a la medida

Las aulas de las salas cunas y jardines infantiles del Hogar de Cristo, están especialmente acondicionadas para los lactantes. Son espacios ordenados, sencillos pero limpios y estéticos. Cuentan con estanterías bajas donde se exponen los materiales, otorgándole a cada niño la libertad de que pueda trabajar individualmente y/o en grupos, respetando su propio ritmo y desarrollo.

Sara Miranda, cuenta: “Lo que permite la filosofía Montessori y lo que implementamos a diario es la estructura. Todos los días se hace lo mismo, todo está preparado de la misma manera. No se cambia de un día para otro. Hay mucho respeto por los horarios. La alimentación siempre es en el mismo horario, la siesta es en el mismo horario. ¿Por qué se hace así? Es para dar seguridad y confianza. Y eso nos lleva a que hoy, casi al final de año, son casi autónomos. Son solidarios entre ellos, se acompañan y se colaboran entre compañeros. Y eso que son niños menores de dos años”.

Uno de los postulados del Montessori es el orden. Los niños son libres de escoger el material que quieran, combinarlos y luego volverlos a dejar en su lugar. Esto, les permite crear un orden mental. El objetivo, siempre, es que sean autónomos para que surja su espontaneidad. Se evita, con esto, que los niños realicen actividades por imposición.

Sobre esto, Sara explica: “Hay un mito en Montessori, una que dice que la autonomía de los niños, que hagan las cosas solos, es anular la importancia del adulto. Pero es todo lo contrario. El niño va a lograr la autonomía porque sabe que hay un adulto ahí. No necesito decirle: ¡Mateo, ahí está la pelota!, sino que me acerco, con calma, aunque esté llorando. Esa es la interacción que logramos desde el Montessori. También es una metodología con disciplina en cuanto a constancia. No es castigadora, al contrario, es liberadora porque cuando hay organización sé dónde están mis cosas. Es una disciplina mental, interna, donde los materiales están siempre en el mismo”.

El rol guía del adulto

¿Cuál es el rol de la educadora, entonces?

Ser una guía que enseña y promueve la actividad, el trabajo. No cabe en este método la inmovilidad del estudiante, así como tampoco la pasividad para lograr una obediencia absoluta.

Montessori, decía: “El adulto tiene que colaborar con el niño para que éste haga las cosas por sí mismo, pues el niño no alcanzará la plena madurez intelectual o moral en tanto siga esperando que siempre le den una mano y no logre una independencia total”

La familia es clave, también, en el método Montessori. Es importante que se les permita explorar en casa, también en un ambiente especialmente seguro y preparado para ellos; respetando siempre sus tiempos de desarrollo.

Sobre la sala cuna, familia y metodología Montessori, Sara Miranda explica:

-La familia debe estar muy presente con nosotras. Pero como no están en la sala de actividades, es a través de las reuniones de familia que les presentamos la metodología con videos y fotografía de sus hijos cuando están trabajando o explorando. Y nos ha dado mucho gusto cuando en las reuniones han dicho: “Ahora entiendo por qué hace tal o cual cosa, por qué anda barriendo, sacudiendo, limpiando las hojas de las plantas y es porque son presentaciones Montessori”. Ahí se van dando cuenta del sentido de nuestra forma de trabajo y empiezan a utilizarlas en casa. La familia es fundamental. Si no confía en nosotros, si no se involucra, poco podemos lograr”.

 

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