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Fondo Esperanza:

Préstamo del BID Invest permitirá aumentar apoyo a emprendedoras y migrantes más vulnerables

Son más 100 mil las emprendedoras que de Arica a Chiloé, reciben microcréditos a través de la metodología conocida como banca comunal por parte de Fondo Esperanza, entidad del Hogar de Cristo y de la Fundación Microfinanzas BBVA. Ahora, gracias al préstamo de 10 millones de dólares que BID Invest le acaba de otorgar, crecerá el financiamiento a micro emprendedores ayudando a muchas personas más a salir de la pobreza.

Por María Teresa Villafrade

Hay noticias que pasan inadvertidas para los grandes medios pero no para miles de micro emprendedoras que saben lo difícil que es acceder a préstamos bancarios. Para la mayoría de estas personas, es una muy buena noticia el préstamo por 10 millones de dólares que el BID Invest –el brazo de inversiones con el sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)- otorgó a Fondo Esperanza, entidad mediante la cual más de cien mil esforzadas y luchadoras mujeres han podido acceder a microcréditos.

Pascuala Sarria es una de ellas. Comenzó desde los 16 años a trabajar como empleada puertas adentro y gracias a su trabajo, le pudo comprar una casa a su madre y ayudar a sus hermanos. Pero ella no se conformó y se pagó además, estudios de peluquería y de costura y confección.

“Mi primera máquina de coser me la regaló la familia para la que trabajaba, les hacía arreglos y así comencé”, contó.

Hace 12 años una amiga la invitó a conocer Fondo Esperanza. Asistió a la primera reunión y de inmediato quiso ser socia, se unió a la banca comunal y aprovechó todas las herramientas que la institución le ofreció. La metodología de esta banca es muy simple: son 18 a 25 personas que voluntariamente asumen un compromiso de co-avalidad solidario.

Pascuala Sarria es socia de Fondo Esperanza desde hace 12 años.

Pascuala obtuvo así un crédito para cumplir el sueño de impulsar su negocio. Adquirió su primera máquina de bordar, además de géneros e insumos. Para ella, no fue solo un tema económico. También valora como esenciales en su desarrollo, las capacitaciones que recibió de Margarita Bruna, asesora de Fondo Esperanza:

“Ella nos enseñó a trabajar ordenadas, a no dejar las cosas para último minuto”. Gracias a las habilidades adquiridas, hoy lidera talleres, organiza equipos y contrata a otras personas: “Ahora tengo claro qué quiero y qué necesito. Eso me ha ayudado mucho”.

COMO EL AVE FÉNIX

Fondo Esperanza (FE) pertenece al Hogar de Cristo y, junto a otras cuatro organizaciones latinoamericanas, a Fundación Microfinanzas BBVA, reconocida como la iniciativa social de mayor impacto en Latinoamérica. A través de la banca comunal, hoy atiende a 120 mil emprendedoras y emprendedores de Arica a Chiloé.

Catalina Valenzuela, gerenta de administración y finanzas de Fondo Esperanza, señala: “Este importante préstamo del BID Invest nos permitirá aumentar la cartera de créditos con foco en los emprendimientos liderados por mujeres de sectores vulnerables y en los emprendimientos de personas migrantes, que buscan una oportunidad de surgir en Chile. Para ello deberemos invertir en aprender cuáles son las realidades de los migrantes y la forma efectiva de apoyarlos en el desarrollo de sus negocios”.

El 92% de los nuevos socios de FE se encuentran bajo la línea de la vulnerabilidad. Tal fue el caso de Albertina Cortés (58), quien en enero de 2017 vio quemarse su panadería levantada con mucho esfuerzo y debió abandonar su hogar por 40 años en Santa Olga, la comuna que fue devastada por un feroz incendio forestal.

Albertina Cortés no se dejó vencer por la adversidad.

“Lo perdí todo, pero no me endeudé. Solo me quedé con la deuda del Fondo Esperanza, y ellos me ayudaron a salir adelante. Siempre me ha gustado trabajar, eso me da vida, y no me gusta tener deudas, porque así uno puede dormir tranquila. Fui mejorando y me levanté, gracias a Dios, como el Ave Fénix”, dijo orgullosa.

Su negocio volvió a funcionar de lunes a domingo, como antes. Y Albertina participa activamente de la comunidad emprendedora de Santa Olga como tesorera de Fondo Esperanza, una labor que la llena de satisfacción: “Somos 25 socias del fondo, todas hacemos cosas diferentes y nos va bien. Esto nos ha ayudado a ser solidarias y ponernos en el lugar del otro, a ser responsables y perseverantes. Si a uno le va mal, al otro día hay que levantarse con más ganas, porque todos los días hay un nuevo sol”.

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