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Voluntariado: Dar todo por una sonrisa

Este 5 de diciembre se celebra a ese grupo de personas que, sin esperar nada a cambio, entregan su tiempo y energía para servir a otros, a los más pobres entre los pobres. En homenaje a los miles que día a día acompañan a nuestros participantes, recordamos estas historias.

Por María Luisa Galán

Jainer Gómez es un joven venezolano con tres años de residencia en Chile. Y apenas aterrizó en el país, quiso ser voluntario y se inscribió para acompañar a los residentes de la Casa de Acogida de San Bernardo. Si bien en principio llegó ahí por un tema académico, dice que siempre estuvo en sus planes hacer servicio social.

Él es un convencido de que no se necesita estudiar trabajo social para desarrollar la solidaridad. “Si bien yo no estudié esa carrera, como ser humano soy sensible y creo que todos estamos capacitados para ayudar a otros, lo importante es hacerlo de buena fe. ¿Cuántas personas no maltratan a sus mayores, les gritan, los empujan y mueven de un lado a otro como si fuesen muebles? Nadie entiende por qué se llega a tanta soledad. Muchos de ellos lloran porque perdieron a sus hijos, porque están abandonados, se quedaron solos. Entonces si uno puede acompañarlos y al mismo tiempo adquirir experiencia de vida, hay que hacerlo. Uno también va a ser abuelo, o al menos yo tengo la esperanza de llegar a esa edad”.

Jainer Gómez

Actualmente ya no es voluntario de la Casa de Acogida, pero guarda muchos y gratos recuerdos. “Si uno hace las cosas con amor, eso te reconforta. Por lo general hay personas que usan este lema: dar para recibir, pero yo no creo en eso. Yo creo que si uno hace las cosas con el corazón puesto en ello, es siempre mejor dar.  Sin importar si se recibe o no algo a cambio. Esa es la mejor satisfacción que podemos tener como seres humanos. En mi caso, si no fuese por una causa académica igual haría voluntariado. Me gustaría seguir en ello, si tuviera a mi familia acá, lo haría. Pero me queda muy complicado trabajar y hacer voluntariado, al mismo tiempo”, dijo.

Cansancio solidario

La Fundación Trascender y Criteria publicaron la decimocuarta versión de la Encuesta Nacional de Voluntariado y Solidaridad. El principal resultado revela que hubo una caída en la participación de voluntariado en los últimos años. Así, mientras en el 2020 un 32% declaró haber realizado una acción de voluntariado en los últimos 12 meses; en dos años este indicador bajó a 20%.

Las principales razones para hacer voluntariado son: “porque me hace sentir bien”, “permite construir un país más solidarios” y “me permite
compartir mis conocimientos y experiencia con otros”.  En la otra vereda, los argumentos para el 80% que no hizo voluntariado este 2022 son: “no he tenido tiempo”, “no sé dónde, ni cómo hacerlo” y “por problemas económicos”.

Vicente Gerlach, director ejecutivo de Trascender, dijo al respecto: “¿Somos menos solidarios los chilenos? Es difícil contestar esa pregunta sin tener presente la actual situación económica del país. Por más que nos veamos como un país solidario, la salud del bolsillo propio y familiar es línea base al momento de dedicar tiempo a actividades solidarias. Debemos entender que estamos en un momento complicado antes de sacar conclusiones apresuradas sobre la solidaridad de chilenos y chilenas”.

El año 2021, el Hogar de Cristo recibió más de dos mil voluntarios en sus distintos programas sociales, vinculando a miles de personas para que a través de encuentros transformadores se conviertan en agentes activos de la justicia social y de una cultura ciudadana sostenible.

Voluntarios y compañeros

El voluntariado corporativo, ese que se hace con el respaldo de una empresa y con los colegas, es otra forma de solidaridad. Es el caso del ingeniero Pedro Herrera, que no dudó en sumarse cuando, este año, Minera El Abra abrió las postulaciones para “El Abra en Acción”, programa que financia actividades de voluntariado corporativo. En temas de ayudar al prójimo tenía experiencia. En los años 90, cuando era estudiante universitario, fue voluntario en el Hogar de Cristo en el proyecto “Niños de la Calle”. Treinta años después, decidió volver a aportar a la fundación.

Voluntariado corporativo de El Abra

Pedro sumó a dos colegas a su proyecto. A Antonio Pereira y César Galleguillos. También llamó a su amiga Patricia Siglic, trabajadora social que lideró “Niños de la calle”, cuando él fue voluntario. Y, naturalmente, convocó a  Andrea Cox, la jefa territorial de operación social del Hogar de Cristo en Antofagasta. Juntos levantaron las necesidades de los programas de la fundación en el territorio. Con esa indagación y apoyo profesional, Pedro y sus compañeros presentaron un proyecto para la Hospedería de la fundación en la ciudad, el que se tituló: “Dormitorio para adultos mayores en continuidad de tratamiento médico estabilizado”.

El proyecto fue un éxito. Recibió los fondos necesarios y pudieron llevar a cabo su objetivo.

Sobre su motivación de ser voluntario, dijo: “Es un deber cuando uno tiene la posibilidad de devolver la mano a la gente que más lo necesita. Vengo de una familia de escasos recursos, mis papás fallecieron cuando era chico, entonces me tocó vender en la feria y muchas cosas. Gracias a Dios, hubo gente que me alentó a entrar a la universidad, terminar mi carrera y poder tener un buen trabajo. Entonces uno sabe lo que ocurre allá abajo, por decirlo de una forma. Es distinto cuando se habla de indicadores, que son macros, a sentir el dolor, la necesidad o la angustia que tienen esas personas. El dar a uno le llena el corazón. Me siento feliz”.

Gracias, voluntarios

Paulina Andrés, directora de Comunidad, dirige el área donde se coordinan todas las actividades de voluntariado en la fundación. A cada uno de ellos, dedica estas palabras:

“Cada 5 de diciembre, desde el año 1986, se conmemora el Día Internacional del voluntariado, promovido por la Organización de Naciones Unidas y que busca resaltar la importante labor que realizan todas aquellas personas que deciden de forma desinteresada, tender una mano para hacer de nuestro mundo un lugar mejor. ¡Esos son ustedes! Quienes hacen voluntariado son personas motivadoras, agentes de cambio y en consecuencia ciudadanos comprometidos con muy diversas causas que transversalmente, promueven sociedades justas, pacíficas e inclusivas. En estos tiempos difíciles, queremos agradecer y reconocer a quienes han mantenido el vínculo y al mismo tiempo, les seguimos invitando con mucha fuerza a continuar siendo embajadores de la causa”.

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