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Opinión:

¿De mal a peor?

De acuerdo con los resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2022, nuestra región carga con la preocupante distinción de ser la más empobrecida en el país. Este alarmante hecho no puede simplemente ser pasado por alto; al contrario, es el momento de encarar la realidad de frente: ¿cuándo optamos por sobresalir de manera tan excepcional al convertirnos en los peores?

Por Matías Concha P. 

14 Agosto 2023 a las 15:06

15Los datos muestran que, aunque la pobreza ha disminuido en general en el país, Ñuble continúa luchando con tasas de pobreza significativamente altas. En cuanto a la pobreza extrema, en 2017, el 4,8% de la población estaba en esta categoría, y aunque el número disminuyó ligeramente al 4,2% en 2022, sigue siendo uno de los más altos del país.

Estas estadísticas son un recordatorio urgente de que, aunque se están haciendo progresos a nivel nacional, no todas las regiones avanzan al mismo ritmo. Como bien explica el economista social Juan Morales, “Las disparidades regionales no solo nos hablan de diferencias económicas, sino de la necesidad de políticas focalizadas que aborden las particularidades de cada zona”.

Esto exige de nuestras autoridades, el mundo privado y las organizaciones no gubernamentales, alternativas de desarrollo completamente diferentes a las de las grandes ciudades. Existen características, como la alta ruralidad, la menor conectividad, la baja escolaridad, la precariedad de la vivienda, la salud y la migración de los jóvenes a las grandes urbes, que dibujan un paisaje fuertemente particular en cuanto a los por qué de la pobreza en Ñuble.

Y si a eso le añadimos que la Casen 2022 no abarca a aquellos que son invisibles, es decir, a los más de 300 hombres y mujeres que carecen incluso de un techo bajo el cual refugiarse, la situación regional se vuelve aún más desafiante. No es necesario ser un observador especialmente atento para percatarse de cómo ha crecido el número de hombres y mujeres que viven en la intemperie en Ñuble.

Son condiciones de precariedad extrema que no pueden ni deben observarse con los parámetros nacionales, puesto que pese a un avance nominal de los indicadores de pobreza, en la práctica muchos ñublenses continúan padeciendo una situación de vida que nos indigna y nos empuja a levantar alertas sobre cómo estamos mirando la pobreza. En especial si aspiramos a hacer de Chile un país más inclusivo, justo y solidario.

Por Héctor Higuera, jefe de operación social de Hogar de Cristo en Ñuble.

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