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Alioska Salazar:

“Es muy complejo trabajar en Tirúa”

Hace cinco años es jefa del Programa de Atención Domiciliaria del Adulto Mayor de Hogar de Cristo, en Tirúa, comuna de la provincia de Arauco. En esa zona del Biobío, que ha sido estigmatizada por sucesivos episodios de violencia en el contexto del conflicto mapuche, trabaja esta joven profesional que estará invitada al próximo “Hora de Conversar”. ¿Tema? Servir en zona de conflicto.

Por Matías Concha P.

La egresada de Terapia Ocupacional de la Universidad Andrés Bello, en Concepción, reconocida con el Premio Alumni UNAB, a fines de 2021, ha estado por cinco años vinculada a la comuna de Tirúa, en la provincia de Arauco, que hoy se ha convertido en sinónimo de los episodios más violentos del conflicto mapuche.

Durante ese periodo, Alioska Salazar (31) ha liderado el equipo del Programa de Atención Domiciliaria del Adulto Mayor (PADAM), en Tirúa. Su labor, explica, se basa en “la promoción y protección de derechos, fortalecimiento de vínculos y desarrollo de capacidades desde la espiritualidad y participación social”. Sin embargo, involucra también las particularidades de cada integrante del programa. “En el Club Vista Linda atendemos a 30 personas mayores, por lo tanto, tenemos 30 planes de trabajo integral distintos”.

Pinos, pastizales, cielo azul, niebla en algunos tramos, mar. Un hermoso paisaje que puede ser un paraíso para vivir, pero que esconde dolor y pobreza desde siempre. La comuna de Tirúa está rodeada de mar, bosques, lagunas y lagos (es una de las cuatro que contiene al lago Lleu Lleu). El territorio, además, mantiene un fuerte arraigo con la cosmovisión y ancestrales de la zona.

Un 70% de su población rural es lavkenche. Esto implica que la intervención profesional requiere de un alto grado de conocimiento, respeto y compromiso. Ella explica: “Acá hay un cruce de vulneraciones, primero por ser una persona que vive en un contexto rural, segundo por ser mapuche, aún más si es mujer y si a eso le sumamos que es una persona mayor, la vulnerabilidad es inmensa. Han sido violentados desde pequeños porque la mayoría de quienes viven en el sector rural no cuenta con servicios básicos en su casa; eso significa: luz, agua (parte de ellos usan punteras y en verano el acceso a agua es crítico). A esto se agrega que nunca se ha considerado su cultura como relevante para su forma de vida. Esto representa un gran desafío para los profesionales que trabajamos en Hogar de Cristo”.

Alioska describe el conflicto territorial desde una interculturalidad crítica que va más allá de la simple pertenencia a un determinado pueblo. “Cuando hablamos de contexto significa cultura, costumbres, familia, etcétera, pero cuando hablamos del contexto sabemos que políticamente hay un conflicto que no ha sido solucionado y que ha implicado grandes brechas en temas de pobreza”.

-¿Qué marca la pobreza del territorio?

La falta de acceso, no solamente a las cosas materiales, sino también a los servicios básicos, como la falta de agua. En verano, hay sectores donde no hay agua, y en el programa tenemos personas que desde su cultura practican mucho lo que es la soberanía alimentaria, pero la depredación del territorio les secó la tierra, y ellos quedaron sin absolutamente nada. Ese es uno de los grandes conflictos que hoy tienen convulsionada la zona.

Más del 70% de los adultos mayores mapuche vive en zonas rurales. De ellos, el 63,7% son pobres multidimensionalmente, lo que implica que tienen carencias en muchos ámbitos: salud, vivienda, trabajo, recreación… Esta realidad empeoró con la pandemia. “Los adultos mayores en el territorio viven en casas con piso de tierra, sin aislamiento, con poco acceso al agua. Es difícil de creer, pero muchos inclusive duermen con los animales dentro de sus viviendas, entre vacas y caballos, sin cama. ¿Cómo les pedíamos entonces que tuvieran mascarillas, guantes o desinfectante? Si apenas tienen agua para lavarse las manos”.

-¿Qué otras brechas tuvieron que enfrentar en pandemia?

-Fuimos testigos de la brecha del lenguaje. Es insólito, pero quien los atiende rara vez comprende algo de mapudungun. Entonces terminan frustrándose, sin querer volver al servicio de salud, por ejemplo. ¿Porque cómo puedes explicar con señas síntomas como los de la diabetes?

¿Paz y diálogo?

Para unos, reivindicaciones territoriales, para otros, hechos de delincuencia relacionados con el robo de madera, de animales, de autos, pero los caminos  que cruzan la zona sur del Biobío se han vuelto peligrosos. Según datos de la agrupación Paz y Diálogo, en los últimos 10 años, han fallecido 21 personas por violencia rural. Ocho de ellos, el año pasado. Dos ya han muerto en lo que va de 2022. Además, otras 45 han sufrido incendios.

-¿Cómo llegas a los territorios con mayor conflicto?

-Es un trabajo de muchos años que se da porque Hogar de Cristo respeta profundamente la identidad y cultura de las personas y de las comunidades. También influye la constante búsqueda de identificar las nuevas problemáticas del territorio, sin ser invasivo, conociendo las necesidades de las familias, pero todo conversado y en conjunto. Por ejemplo, antes trabajábamos mucho en torno al déficit de vivienda y al consumo problemático de alcohol, pero ahora estamos involucrándonos en la violencia de género. Pocos se habla, pero en el territorio hay mucha violencia normalizada hacia las mujeres, y algo que cuesta mucho educar en Santiago, en la ciudad, acá cuesta el doble.

-¿Cómo están avanzando en este tema?

-Hay prácticas de la cultura campesina que son muy machistas, como la relación que se da del marido hacia la mujer, el trabajo doméstico, la falta de conocimientos en torno a derechos, etcétera. Nosotros intentamos desnaturalizar esas prácticas que producen violencia de género.

-¿Te preocupa vivir expuesta a la violencia?

-Es difícil, es tenso. Vivimos en una constante adaptación al conflicto. Yo he sabido de compañeros que han pasado por situaciones súper complejas, por eso intentamos exponernos lo menos posible, pero al final lo único que nos importa es llegar a los que más nos necesitan.

¿Quieres saber más del trabajo que desarrolla esta terapeuta ocupacional y de su cruzada por los derechos de los pueblos originarios, sus adultos mayores y particularmente de sus mujeres? Te esperamos este miércoles 13 de abril a las 11 horas en un nuevo “Hora de Conversar”, el programa que transmitimos en streaming en alianza con Cooperativa desde hace tres años.

El tema de este capítulo es “Servir en zona de conflicto”. Como siempre, el espacio es conducido por la periodista Ximena Torres Cautivo y, además de Alioska Salazar, del PADAM de Tirúa, estarán el periodista Santiago Pavlovic, y Daniela Muñoz, arquitecto y voluntaria de la oenegé Médicos sin Frontera, que ha estado en Siria, Yemen, Líbano, Angola, Nigeria, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Sudán, Tanzania y Filipinas, entre otros países con complejas situaciones políticas y sociales.

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