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César Pizarro en HdeC: “Tener un hijo me ayudó a no dejarme vencer por la rabia”

Fue el protagonista del tercer capítulo de HdeC: “Hora de Conversar”, nuestro ciclo de webinars con líderes sociales, que, desde su quehacer, analizan las consecuencias de la pandemia en sus territorios. En esta oportunidad el fundador de  81 razones, una ONG que trabaja por los derechos de las personas privadas de libertad, dialogó con Paulo Egenau.

Por Matías Concha P.

“¿Puede la vida en la calle ser una situación tan límite como vivir en una cárcel chilena?”, con esta pregunta el periodista de radio Cooperativa Sebastian Esnaola dio inició a la tercera “Hora de Conversar”.

César Pizarro (38), líder de 81 razones, una ONG que inició luego de la muerte de su hermano menor, de 21 años, en el incendio de la cárcel de San Miguel en 2010, respondió así: “Creo que existe un hilo de pobreza que traspasa el muro de la cárcel, que lleva a diferentes situaciones de marginalidad. Es como una línea invisible de pobreza que hace que miles de personas al salir de la cárcel no tengan más oportunidades que terminar en la calle, es un círculo vicioso. En ese sentido, como 81 razones nos hemos dado cuenta de que nuestro trabajo no responde sólo a ayudar a los internos a postular a beneficios penitenciarios y asesorarlos a ellos y sus familias para que conozcan sus derechos, sino también a las personas en situación de calle, porque de una u otra forma también están presos”.

El vínculo entre pobreza, calle y cárcel, fue abordado por Paulo Egenau desde una perspectiva íntima. Comenzó relatando sus inicios en Hogar de Cristo, cuando  en la década de los 90 trabajó asistiendo a jóvenes recluidos en recintos para adultos. “Sin duda, esa fue una de las épocas más duras de mi vida, me quemé emocionalmente, me enrabié con mi familia, con mis amigos, con la vida en general”, reveló el sicólogo.

Para el experto de Hogar de Cristo, existen matices entre la vida en la calle y las personas en la cárcel. “La calle es un lugar que enferma, es el ejemplo tácito de la vulneración de derechos y abandono del Estado, respecto de ciudadanos que deberían ser prioritarios en términos de salud, vivienda, alimentación. Pero, por otro lado, también veo que la cárcel es un escenario monstruoso, indigno, porque no se cumple la promesa rehabilitadora. Por eso, pienso que la diferencia entre ambos escenarios, es que en la calle está al menos la esperanza de que alguien te ayude; en la cárcel, no hay esperanza”.

Sin embargo, el análisis de ambos coincidió en que existe una relación entre ambas realidades. Sobre todo desde una perspectiva de carencias, privaciones y abandono del Estado. César fue claro con respecto a la falta de ayuda. Expresó: “Desde que llegó la pandemia nos dimos cuenta que nuestra causa no responde sólo a las personas privadas de libertad, sino también a todos mis vecinos, a los más pobres, a todos esos jóvenes que crecieron viendo a su madre trabajar por un sueldo miserable que nunca les alcanzó, no sólo ahora en pandemia, sino siempre. Por eso comenzamos un albergue solidario, porque hoy lo que la gente exige del Estado no llega, no se ve, ¿qué necesitamos? Dignidad, un transporte público digno, una salud digna, una educación de calidad”.

En diciembre de 2019, en un terreno abandonado, César cuenta que tres hombres abusaron de una joven en la comuna de San Bernardo. Dice que la golpearon hasta quitarle la vida. “Imaginar lo que ella sufrió me caló hondo, fue algo que me remeció”, recuerda César. “Por eso, cada vez que pasaba por ese peladero, sentía que tenía que transformarlo”.

Meses después, se detuvo en un terreno eriazo ubicado en la población Pablo de Rock, comuna de La Pintana. “Entré y había hartas personas en situación de calle, solas, con frío, es que la pandemia dejó a los de calle más botados que nunca. Así los fui conociendo. Así surgió la idea de construir un albergue solidario. Primero lo conversé con mi familia, se lo propuse a las personas de 81 razones, todos estuvieron de acuerdo. Hoy ya tenemos 16 camas, 8 camarotes, hemos arreglado el techo, el piso, las paredes, no te imaginas toda la gente que ha donado cosas”.

Egenau, con mucha experiencia trabajando con los más excluidos en Hogar de Cristo, destacó profundamente la causa de César Pizarro. “Lo primero que quiero hacer es darte las gracias, realmente, lo que has hecho maravilloso. Segundo, me gustaría saber ¿cómo hiciste para transformar la rabia que sufriste cuando murió tu hermano en algo tan positivo, tan empático?”.

“Si hubiera estado solo quién sabe cómo habría terminado, quizás tirado por ahí”, respondió César. “Pero yo no estaba solo; tener a mi hijo al lado me ayudó. Cuando lo veía cachaba que yo quería dejarle una mejor sociedad, para que él nunca viviera algo así, por eso pasé de la rabia a involucrarme”.

La conversación fue transmitida a través de la plataforma StreamYard en las redes sociales de Hogar de Cristo y también vía cooperativa.cl. Si quieres escuchar el registro completo, da clic aquí.

Aún no termina el ciclo sesiones online en el que voceros del Hogar de Cristo entablarán un diálogo franco y constructivo con líderes sociales e institucionales, de gobierno y de la empresa. Participa inscribiéndose previamente en este sitio, donde se puede revisar el calendario completo de las conversaciones. Se agradece también realizar un aporte voluntario, dadas las ingentes necesidades que ha generado la crisis sanitaria en nuestros programas, tanto residenciales como ambulatorios. Quienes colaboren podrán descargar el documento “Covid-19 y Pobreza”, desarrollado por la Dirección Social Nacional del Hogar de Cristo, que resume las variables sociales más afectadas por la pandemia, así como los grupos que más sufrirán sus efectos económicos y sociales.

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