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Duelo en días de pandemia:

Cómo afrontarlo

La pérdida de un colega de trabajo, por Covid-19 u otra enfermedad, puede ser tan impactante como la de un familiar. Son lazos de amistad tan fuertes que la muerte cala hondo, sobre todo hoy, cuando no es posible acompañar al amigo y compañero hasta el final. La comunicación, el autocuidado y el trabajo en equipo, son algunas de las recomendaciones.

Por María Luisa Galán

 

Los compañeros de trabajo son como la familia. No se eligen pero ahí están, por un momento son parte de la vida, de la rutina. Hay conversaciones, risas, discusiones, llantos y, en ese ir y venir de emociones diarias, se van generando vínculos tan fuertes que perduran por toda la vida. Por eso el fallecimiento de un colega, por Covid-19 u otra causa, puede calar hondo, sobre todo en estos días de pandemia, de confinamiento, en donde no podemos despedirlo como se haría habitualmente.

Baja productividad o alteraciones del estado anímico del equipo, son algunas de las consecuencias de este hecho tan lamentable. “Hay reacciones emocionales esperables ante la muerte de alguien conocido o cercano, tristeza, miedo, culpa, confusión, rabia, impotencia, cambios de humor, impaciencia. Además, el contexto de pandemia en el que nos encontramos puede propiciar que el fallecimiento de un compañero de trabajo ocasione otros malestares, ya que muchas personas están más susceptibles a nivel emocional, agotadas física y psicológicamente debido a los cambios a los que hemos tenido que adaptarnos, entre los que se encuentra la imposibilidad de poder realizar ritos presenciales para poder despedirnos de un ser querido”, cuenta Daniela Pino, psicóloga de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS).

También es probable que aparezcan problemas de atención, concentración, disminución o aumento del apetito, pérdida de interés y motivación en las tareas que antes se realizaban con entusiasmo, somnolencia, hiperactividad o irritabilidad, emociones que pueden alterar las relaciones con los compañeros. Por eso, advierte la experta de la ACHS, que si las funciones habituales se ven alteradas por las emociones, sentimientos o conductas, es necesario pedir ayuda profesional. La comunicación, en este sentido, es clave entre los integrantes del equipo, para además generar apoyo mutuo y visualizar con tiempo esta u otras necesidades.

¿Qué podemos hacer para sobrellevar esta pérdida en estos tiempos de confinamiento y virtualidad? Daniela Pino, la psicóloga, sugiere: “Es importante optar por rituales de despedida alternativos a los que estamos acostumbrados. Los rituales de despedida son actos simbólicos que nos permiten expresar y compartir socialmente nuestros sentimientos ante una pérdida y que facilitarán la transición por el proceso de duelo que prosigue. Estos no deben ser vistos como una obligación, cada uno está en su libertad de decidir hacerlo o no, sin embargo, cobra relevancia que en caso de no optar por estos, exista apertura de recibir apoyo y compañía de un cercano”.

Ante la imposibilidad de ir a funerales, se puede recurrir a alternativas online como seguir una misa a través de una red social. Pero también hay otras oportunidades. Un ejemplo de “duelo virtual” es formar un grupo de WhatsApp u otro medio para acordar qué es lo que se quiere hacer, teniendo en cuenta las necesidades, inquietudes e ideas que permitan elaborar un ritual de despedida significativo. Una vez definido, así como la plataforma acordada, se puede compartir alguna fotografía o frase que represente al compañero fallecido y dar la palabra para quien desee dedicarle algún recuerdo.

Sin duda, hay un mayor esfuerzo e impacto para quienes trabajan en primera línea, los que atienden y cuidan a adultos mayores o personas con discapacidad mental, por ejemplo. A diario enfrentan desafíos, que superan la habitualidad o cotidianeidad a la que estaban acostumbrados antes de la pandemia. “Todo esto propicia un mayor esfuerzo personal de autorregulación emocional. A nivel de equipo es de suma importancia propiciar espacios de apoyo y descomprensión emocional, que les permita expresar y compartir emociones, entendiendo que ante el fallecimiento de un compañero de trabajo en este contexto, son muchos los sentimientos que se pueden expresar”, cuenta la psicóloga Daniela Pino, quien subraya la importancia de la jefatura para generar este espacio, dar la oportunidad de exteriorizar las emociones y potenciar el compañerismo y trabajo en equipo para apoyarse mutuamente tanto a nivel emocional y laboral.

Poner una fotografía y decorar un lugar significativo, encender una vela en su memoria, orar, pueden ser algunos de los ritos para quienes trabajan presencialmente. Junto con esto, se recomienda que los integrantes del equipo, en especial aquellos que están en primera línea, realicen actividades de autocuidado. El objetivo es que gestionen sus emociones a través de rutinas de descanso, alimentación saludable, fortalecer los vínculos afectivos con la familia o amigos, reír, hacer alguna actividad deportiva en casa o prácticas espirituales. “Destinar un tiempo a pensar de manera positiva y optimista, agradeciendo lo recibido y lo entregado en tu día laboral; cultivar la compasión, la actitud bondadosa y comprensiva hacia sí mismo y hacia los demás; conectar con el dolor ajeno y propio, dejando fluir en algún momento del día las emociones que más desborden, y autorregularse si es posible o acudir al apoyo de un profesional de la salud mental si es necesario”, cuenta Daniela.

El autocuidado y comunicación surgen como las palabras claves para enfrentar este periodo en donde la muerte se hace más visible y patente. Una triste realidad que se debe afrontar en equipo y unión fraternal.

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