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El programa estatal de cuidados domiciliarios al debe:

Alcanza solo al 2,9% de la población objetivo

Un estudio del Hogar de Cristo, que adelanta en exclusiva a EL PAÍS, revela la falta de políticas públicas efectivas en el área y propone nuevas fórmulas. En 2022, el periodo analizado, se atendió a 1.515 personas de 52.125.

Por María Victoria Agouborde (El País, Chile)

2 Julio 2024 a las 14:42

Una investigación del Hogar de Cristo, una fundación dedicada a las personas gravemente vulneradas en sus derechos y que ha sido adelantada en exclusiva a EL PAÍS, ha analizado las políticas públicas en torno a los cuidados en Chile. El estudio muestra que el programa de Cuidados Domiciliarios del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), estatal, alcanzó en 2022, el periodo que ha sido analizado, solo al 2,9% que lo requiere: se atendió a 1.515 personas de una población objetivo de 52.125.

Los datos son alarmantes si se considera que el envejecimiento de la población va acompañado de un mayor índice de dependencia. Al respecto, el estudio describe que si en 2020 en Chile existían 4,2 personas mayores dependientes por cada 100 personas no dependientes, en el año 2050 se estima que esta cifra aumentará a 12,7. Actualmente, el 22% de las personas mayores (798.282) tienen dependencia funcional en alguno de sus grados. Así, el bajo piso con el que se comienza en materia de cuidados es más preocupante si actualmente el número de personas mayores en el país sudamericano corresponde al 18% de la población total y, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), este porcentaje llegaría a un 32% en 2050.

El documento ¿Dónde envejecer? Estándares de calidad en la atención domiciliaria para personas mayores en Chile, que será presentado el 3 de julio, corresponde al volumen número seis de su serie de investigaciones que llevan por nombre Del dicho al derecho. El escenario actual es que Chile está envejeciendo. Las políticas para atender a las personas mayores todavía son escasas y no comprendemos aún la diversidad que existe en ese mundo. Por eso nos pareció muy relevante poder profundizar en mejorar ese quehacer con el foco en las personas mayores y en los cuidados”, dice Liliana Cortés, directora social nacional del Hogar de Cristo.

La publicación señala que las políticas públicas a nivel mundial están promoviendo el envejecimiento en el lugar, es decir, que las personas mayores puedan permanecer en sus hogares por el mayor tiempo posible, y que por eso es relevante priorizar los cuidados domiciliarios. “La mayoría de las personas mayores quieren envejecer en su casa, con las cosas que han cuidado por muchos años. ¿Dónde quieres envejecer? Es a es una pregunta de derecho”, enfatiza Cortés.

Ante la crisis de los cuidados en el país sudamericano, el Hogar de Cristo ve con optimismo el anuncio del presidente Gabriel Boric en su Cuenta Pública del 1 de junio pasado de la creación de un Sistema Nacional de Cuidados que busca, de aquí al 2026, atender en sus hogares a las 75 mil personas con dependencia severa que están inscritas en el Registro Social de Hogares. El objetivo del estudio del Hogar de Cristo, explican en la institución, es ser de ayuda para la implementación de la política pública: “Viene a entregar caminos y propuestas concretas de cómo hacer que el Sistema Nacional de Cuidados logre concretizarse y logre perdurar en el tiempo”, dice la directora social.

MUJERES CUIDADORAS

La publicación muestra que a nivel mundial existe una feminización del envejecimiento, lo que coincide con el escenario a nivel de Chile: para el periodo 2015-2020 la esperanza de vida para las mujeres fue de 82,1 años y 77,3 años para los hombres, según datos del Observatorio Social del Ministerio de Desarrollo Social.

El cuidado en Chile es un área que se ha dejado a cargo de las mujeres. En el país sudamericano un 70,5% de las personas cuidadoras son mujeres y la mayoría pertenece al rango de edad que va desde los 45 años hasta los 74 años, según datos del Ministerio de Desarrollo Social. “En Chile la pobreza todavía tiene rostro de mujer. La mayoría de las personas cuidadoras son mujeres y, una gran parte de ellas, son adultas mayores. Con ese antecedente, lo que vemos es una cuidadora que, posiblemente, no logró salir al mundo del trabajo y, por los roles más patriarcales de nuestra cultura, se ve forzada a cumplir con este papel”, comenta Liliana Cortés.

Nur cuidó de su marido hasta que falleció. Él estaba en el programa de atención domiciliaria de Hogar de Cristo.

Desde el Hogar de Cristo explican que la corresponsabilidad es parte de la solución y que en esta tarea debe incorporarse al Estado, al mercado, a la familia y a la comunidad: “No se trata solamente de que me ayuden a cuidar a alguien sino que, más bien, es la posibilidad de compartir la responsabilidad de cuidar a otro”, explica la directora social nacional.

En el envejecimiento existe también una brecha con respecto al nivel de ingresos: la esperanza de vida y las condiciones de bienestar en la vejez están positivamente correlacionadas con los ingresos y el nivel educacional, afirma la investigación. El 28% de las personas mayores con dependencia funcional en Chile pertenecen al quintil de ingresos más pobres y el 12% al quintil más alto, según la Encuesta de Discapacidad y Dependencia (ENDIDE) de 2022 de la cartera de Desarrollo Social. “Es muy importante entender que no todas las personas mayores van a requerir de estos sistemas de cuidados, sino que lo requieren con mayor fuerza las personas que están más abandonadas hoy en nuestro país. Son quienes viven en mayor vulneración de derechos y pobreza”, puntualiza Liliana Cortés

La investigación también presenta modelos para mejorar el actual programa de Cuidados Domiciliarios del Senama que, además de tener una baja cobertura, no toma en cuenta el nivel de dependencia de las personas. Los dos escenarios propuestos por el Hogar de Cristo categorizan a la población según un nivel de dependencia leve, moderado y severo y, de acuerdo a esta clasificación, aumentan la cantidad de horas de cuidados domiciliarios y considera un mayor número de asistentes de apoyo. El programa actual del Senama considera un gasto de $318.000 pesos chilenos per cápita real mensual (unos 330 dólares). En cambio, las propuestas del Hogar de Cristo tienen un costo de $394.000 pesos chilenos per cápita real al mes (unos 416 dólares) y $504.000 (unos 530 dólares) per cápita real mensual.

LEE AQUÍ EL REPORTAJE DEL DIARIO EL PAÍS

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