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Karen Maureira:

“Así somos los cabros de Súmate”

La pandemia dejó en evidencia los problemas de conectividad y la brecha digital, pese a que muchos jóvenes son avezados jugadores online y usuarios de redes sociales. Este fue el tema del pasado programa Hora de Conversar, que tuvo invitada a esta talentosa estudiante. Gracias a sus conocimientos, pudo apoyar a la distancia a sus compañeros. Aquí te contamos un poco más.

Por Matías Concha y María Luisa Galán

El 23 de noviembre de este año, Karen Maureira (20) tendrá su anhelada graduación de cuarto medio. Después de haberlo pasado mal en su antigua escuela, con episodios de bullying, maltrato e incomprensión, deja y supera los doce años de educación en el colegio Padre Álvaro Lavín de fundación Súmate, en Maipú. Llegó aquí en 2019, gracias al papá de su mejor amigo que conocía este espacio. “Todo bien acá. Los profesores, los compañeros, es muy distinto a la educación tradicional”, afirma.

Aún no tiene claro qué quiere estudiar después de graduarse. Las opciones son traducción e intérprete, gastronomía, diseño industrial o medicina veterinaria. Lo que más le tinca es esto último. “Desde chica rescato animales, los cuido y luego los doy en adopción; tengo vocación para eso. Hoy tengo siete gatos, a todos los he rescatado de la calle. Estaban súper mal y ahora están gorditos, bonitos”, dice Karen.

Tiene que dar la prueba de transición (PDT), incluida la de ciencias, para poder acceder a la carrera veterinaria. No está segura de pasar este examen, por las pocas clases que hubo debido a la pandemia, pero no pierde las esperanzas. De irle mal, la preparará para el 2022, sino, planea juntar dinero e irse a estudiar Australia o Suiza, donde tiene familiares. “Me serviría harto para salir adelante y tendría más conocimientos, sobre todo en Australia, donde hay especies más exóticas”.

En estos meses de crisis sanitaria, Karen ha sido una de las aventajadas en temas digitales, lo que me permitió conectarse a las clases y enseñarles a los que tenían pocos conocimientos tecnológicos. “Desde chica utilizo el computador que tenía mi hermano, con un Windows Vista. Me ponía a jugar en Internet y así fui aprendiendo. Mi primo, además, sabe harto de computación y como nos juntábamos a jugar, aprendí. No cachaba nada de juegos; ahora sé instalarlos, crackearlos. Y su vez, los juegos te van enseñando, porque hay unos basados en la historia o con otros que vas aprendiendo inglés gracias a los subtítulos”, cuenta Karen, quien vive con su mamá y hermanos.

Sobre la pandemia y las clases, nos cuenta: “Les hice tutoriales a mis compañeros sobre el manejo de plataformas de internet. Les grababa videos para que ellos aprendieran a abrir el Word o el Teams, fue un verdadero desafío porque de un día para otro tuvimos que acostumbrarnos a las clases online, sin tomar en cuenta que muchos de nosotros vivimos en lugares súper aislados o rezagados, entonces no tenemos conectividad ni equipos. Por ejemplo, yo me quedé sin notebook porque se lo tuve que pasar a mi papá para que pudiera trabajar, y como él tampoco sabía nada de computación me lo echó a perder, así es que tampoco tenía cómo asistir a clases. Al final, terminé viendo las clases desde mi celular. Imagínate lo peludo que es aprender o concentrarte en una clase desde el celular, que además es re malo o funciona ahí no más”.

Líder nata y presidenta de su curso, Karen agrega: “La pandemia le hizo entender al país que hay chiquillos mucho más pobres que otros. En Súmate, por ejemplo, la mayoría vive con caleta de gente en su casa, súper apretados, con mucha bulla. ¿Quién puede aprender así? Algunos no volvieron a la escuela después de la pandemia. Si no fuera porque el año pasado nos entregaron notebooks y chip de conexión a internet, habríamos repetido el año. Así de simple. Uno ve en la tele que todos tienen computador, que por ser joven sí o sí tenemos acceso al mundo digital, pero eso no es así. Yo trabajo desde bien chica y pude tener un celular para escuchar las clases, ¿pero qué pasa con mis otros compañeros? Así somos los cabros de Súmate”, dice Karen, quien fue una de las invitadas al programa virtual “Hora de Conversar”, donde conversó de tú a tú con el presidente y CEO de Telefónica Chile, Roberto Muñoz, y la directora de Fundación Súmate, Liliana Cortés.

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