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La increíble historia del árbol de Navidad vandalizado

Tras meses de arduo trabajo comunitario, los habitantes de la población Tierras Coloradas de Collipulli no lo podían creer: el árbol navideño de tres metros de alto, tejido por 30 mujeres, había sido quemado a días de su inauguración. “No se entendía tanta maldad”, decía Paula Bello, líder de la iniciativa, pero lo que vino después le devolvió la esperanza. Aquí contamos porqué.

Por María Teresa Villafrade

El pasado 10 de diciembre de 2021, toda la comunidad de la población Tierras Coloradas se reunió frente a la Hospedería del Hogar de Cristo en Collipulli, región de La Araucanía, para inaugurar el hermoso árbol navideño de tres metros de alto tejido a crochet y a palillos.

Desde las tejedoras, adultos mayores de la Unión Comunal del Adulto Mayor, integrantes de las juntas de vecinos, jóvenes y niños, personas en situación de calle, autoridades locales, nadie quiso perderse el acontecimiento.

No era para menos, ya que según explica Paula Bello (30), trabajadora social y jefa del Programa Especializado de Atención Domiciliaria (PADAM) de esa localidad, “este tipo de eventos ocurren siempre en la parte más céntrica de Collipulli, pero no en una población como Tierras Coloradas”.

-Armamos el árbol el 10 de diciembre, quedó hermoso, iluminado, en la plaza frente a la Hospedería, donde funciona nuestro programa también. Queríamos que estuviese en un espacio público para que la gente se fuera a tomar fotos en familia,  lo inauguramos un día viernes y el fin de semana todos iban a retratarse y compartían en sus redes sociales, relata.

En la madrugada del 15 de diciembre, un desconocido prendió fuego al árbol para conmoción de todos los que habían participado en su elaboración.

El antes y después del árbol tejido en Collipulli.

-Fue muy difícil ese momento, de hecho la motivación por hacerlo de nuevo vino de la propia comunidad y de las tejedoras, porque yo realmente estaba en el suelo. No podía procesar lo ocurrido, me pasé la mañana conteniendo a la demás gente porque hubo personas que me llamaron llorando cuando se enteraron de lo ocurrido. Al mediodía decidimos que había que levantarlo otra vez, fue algo tan hermoso, lo mejor que he vivido en los siete años que llevo trabajando en el Hogar de Cristo como profesional y como persona, agrega Paula.

Increíblemente, lo que tantos meses había costado realizar, logró levantarse nuevamente en tan solo ¡una semana! gracias a una verdadera oleada de solidaridad y donaciones.

LA IDEA VINO DE LONQUIMAY

Todo partió con un “árbol de los deseos” que se había hecho en la Navidad pasada a raíz de la pandemia y del encierro. Mucha gente participó y entonces se quiso planificar para el año siguiente algo que sumara a más actores comunitarios. La idea del árbol tejido la copiaron de Lonquimay, donde se hizo uno de seis metros de alto.

“En marzo de 2021 empezamos las reuniones con la juntas de vecinos, la presidenta, la directiva, todo online, con la municipalidad, la unión comunal de adultos mayores buscando que se unieran a esta iniciativa. Desde ahí se sumaron tejedoras de los mismos clubes y personas mayores del PADAM. La idea era hacer cuadrados tejidos de veinte por veinte centímetros, pero nos encontramos con la piedra de tope que era la lana, porque muchos no tenían dinero para comprarla y estaba carísima. Hicimos una campaña en los colegios y así recolectamos material, estuvimos cerca de cuatro meses en esto de repartir la lana a domicilio y una semana después íbamos a buscar los tejidos”.

-¿Y cómo entonces lograron repetir la hazaña en tan solo una semana?

-Fue tal el impacto del acto vandálico que se produjo una avalancha de solidaridad y donaciones, nos enviaron pallets, las luces, lana y logramos que se tejieran mil quinientos cuadrados en tiempo récord porque mucha más gente colaboró.

Fue tal la cantidad de cuadrados de lana que se tejió, que con los restos se armarán mantas para los usuarios de la hospedería Collipulli y las personas en situación de calle.

EL SIGNIFICADO DEL FUEGO

Paula Bello añade que en esa zona, el fuego tiene un significado distinto porque ha habido mucha quema de camiones, de casas, de iglesias, entonces “se sintió mucha indignación, algo que no podía dejarse pasar y se quiso remediar de inmediato”, asegura.

“Lo que era una desgracia se convirtió en una oportunidad de recomponer el tejido social comunitario. A la persona que vandalizó el árbol yo la invitaría a venir al Hogar de Cristo, seguramente debe tener una historia muy atormentada”, dice comprensiva.

La trabajadora social Paula Bello fue nominada por María Paz Ruiz, jefa de la Hospedería de Temuco, como Mujer Bacana Hogar de Cristo no solo por su tesón y resiliencia, sino porque se hizo voluntaria de la fundación desde los 14 años, lo que definió su vocación social.

“Ella hizo la práctica profesional en el área de voluntariado en nuestra sede de la Araucanía y logró sacar adelante proyectos importantes como la construcción de 15 mediaguas en Carahue, mostrando una gran capacidad de convocatoria entre los estudiantes de la región”, destaca María Paz.

Paula Bello siempre está atenta a unir los programas de la Hospedería que atiende a personas en situación de calle en Collipulli y el programa que ella lidera de adulto mayor. “Ambas líneas de acción siempre me han motivado y trabajamos así para demostrar que como Hogar de Cristo somos uno solo”, concluye con convicción.

 

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