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“Mico”

Un dibujante y muralista con historia y contenido social

Luis Henríquez Rojas ha usado el apodo “Mico” que le pusieron sus compañeros del Instituto Nacional como seudónimo para firmar sus dibujos y murales. Su trayectoria incluye las revistas Análisis, Punto Final y el diario La Nación cuando se imprimía en papel. También fue dibujante del exitoso programa infantil Pimpón y con Hogar de Cristo ha recorrido Chile pintando murales.

Por María Teresa Villafrade

Desde niño, sus padres –ambos profesores– apoyaron e incentivaron su talento artístico. “Me gustaba dibujar más que pintar y lógicamente me destacaba en Artes Plásticas, participaba en cuanto concurso había y los ganaba”, evoca Luis Henríquez Rojas (54), recordando sus años en el Instituto Nacional, donde nació su seudónimo “Mico”.

Entró a estudiar la carrera de Arte en la Universidad Católica en 1983, pero al año siguiente se cambió a la Universidad de Chile debido a que estaban en pleno apogeo las protestas contra la dictadura militar. “La Facultad de Arte de la Católica estaba en campus Lo Contador y allí no existía ningún tipo de movilización. Yo igual participé activamente en lo poco y nada que había, tanto, que me hice muy visible. Yo era el que hacía las caricaturas, los carteles, las pancartas. Se me hizo complejo seguir allí, por eso me cambié. En la Chile hubo más espacio de participación sin perder la idoneidad académica, porque era igual de buena su facultad”, recuerda.

Siendo universitario todavía, en 1988 lo invitaron a ser dibujante en la revista Análisis que dirigía Juan Pablo Cárdenas y el editor era Fernando Paulsen. “El abogado Roberto Celedón que era amigo mío fue quien me dio el dato de que andaban buscando un dibujante. Les envié mis dibujos y les gustaron tanto que me mantuve publicando hasta 1992. Partí con una pequeña viñeta en un rincón y después me dieron una página completa, la página de humor de Mico”, dice de esa época. La revista Análisis murió en 1993 a poco andar de la democracia como muchas otras publicaciones opositoras a la dictadura.

Cuenta, eso sí, que esa experiencia quedó recopilada en su primer libro publicado en 1991: “Era muy joven y ya tenía un libro con mis dibujos!”, exclama, satisfecho. En paralelo, colaboraba con el semanario Punto Final y luego, entró como dibujante al diario La Nación, entre 1991 y 2010 cuando dejó de imprimirse.

Su gran salto a la televisión se produjo en esa misma fecha, 1991, cuando una productora independiente trajo de regreso de su exilio en Cuba al famoso actor, guionista y dibujante Jorge Guerra, más conocido como Pimpón. “Jorge no tenía tiempo de ponerse a dibujar y por eso me llamaron a mí. Fue una experiencia muy enriquecedora con él, la mejor. También actuaba José Secall, recientemente fallecido, que hacía el rol del tío Pepe y acompañaba a Pimpón en sus aventuras. Trabajar en televisión fue increíble, el programa tenía una sintonía tremenda y mi nombre aparecía en los créditos Luis Henríquez “Mico”, dibujante”.

Lamentablemente el cierre de la revista Análisis y que el espacio televisivo acabara después de su segunda temporada, lo afectaron. “Yo iba como avión en mi carrera, pero se truncaron ambos espacios laborales, por suerte estaba La Nación, que dirigía Abraham Santibañez. Al principio, yo publicaba muy poco, dos dibujos al mes, porque nos alternábamos con otros dibujantes jóvenes como yo. Estábamos a prueba. Luego me asignaron como reemplazante del dibujante estable cuando éste salía de vacaciones y finalmente me contrataron oficialmente como tal en 1995”.

Sus dibujos tenían que ver con la contingencia nacional y debía mostrarlos al editor con 24 horas de anticipación. “El original lo dibujaba cuando ya tenía el visto bueno. Esta dinámica la mantuve hasta el último día que se publicó el diario en papel, hasta el 2010”, aclara.

HUMOR PARA SACAR SONRISAS

-¿Cómo defines tu estilo como dibujante?

-Como humor gráfico y claramente político, pero la contingencia no siempre era política entonces también abordaba otras temáticas como el deporte, la cultura, hechos noticiosos variados que tienen que ver con los cambios sociales que se producían. Confieso que humor internacional hice muy poco. Me iba más por lo social y la actualidad nacional. Yo jamás hice humor negro, al contrario, por muy polémico o triste que fuera el tema mi propósito era que la gente terminara con una sonrisa al ver mi dibujo. Para mí, el humor tiene que provocar un cambio, una sonrisa, una reflexión, incluso de los temas más dolorosos. Mi humor nunca fue para frustrar, entristecer u ofender al lector. Siempre busqué lo gracioso, lo irónico del lado oscuro.

Sus editores, dice, le celebraban la cualidad de encontrarle siempre el lado divertido a las situaciones más complejas. Su segundo libro fue la recopilación de todos sus dibujos publicados en La Nación y en otros medios. En 2015, empezaron a publicar sus obras en la página web de la radio Universidad de Chile. Allí nació su personaje “Valentina” y su mascota una gatita.

“Este personaje me lo ayudó a crear el director de la radio y aparecía dos veces por semana en la portada de las noticias web. Valentina era una universitaria joven que comentaba la actualidad de manera divertida e irónica, que miraba su celular para informarse. Su gata mascota incluso llegó a brillar con luz propia y a quitarle el protagonismo, jaja. Esto pasa mucho en personajes de una viñeta, algunos empiezan de manera secundaria y accesoria y terminan agarrando vuelo propio”, precisa.

Sus viñetas aparecieron hasta febrero de este 2021, debido a una fuerte restricción económica de la Universidad de Chile, auspiciadora de la radio. “Tengo recuerdos muy positivos de ese trabajo, porque quedó ´Lo mejor de Mico´, el libro de más de 170 páginas, más gordo que el libro de Mafalda. En cada página hay un dibujo en colores, una edición preciosa que se vendió a $10.000 el ejemplar”.

LOS 75 AÑOS DE HOGAR DE CRISTO

Su vínculo con Hogar de Cristo data de su colaboración desde hace muchos años con el Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ), un movimiento para niños, niñas y adolescentes dirigido por los jesuitas en Chile, que es de alcance mundial. Su labor consistía en ilustrar los materiales evangelizadores y educativos para lectores infantiles.

“De manera muy natural, a través de la capellanía y pastoral de Hogar de Cristo me empezaron a pedir distintas obras –principalmente murales- ya sea en una residencia, un jardín infantil y también en la casa matriz de Estación Central, donde hicimos ese enorme mural para celebrar los 75 años de la obra de Alberto Hurtado. El 95% del trabajo se hizo con colaboradores, usuarios, funcionarios. Trabajamos cuatro días completos y terminamos justo el día del estallido social. Ese mural recoge todo el espíritu de lo que es Hogar de Cristo”.

Mico ha podido conocer distintos rincones del país en donde Hogar de Cristo está presente a través de sus más de 200 programas. “Pasar de dibujante a muralista ha sido un gran paso en mi vida. Lo bueno es que en esto no he estado nunca solo, porque siempre pintan conmigo niños, padres, trabajadores, y es muy enriquecedor. Su valor está más en que son obras colaborativas”.

Desde hace 5 años, Luis Henríquez Rojas dicta el curso “Teología y Arte” en la Universidad Alberto Hurtado. Con orgullo se despide contando que sus tres hijos, Joaquín, Samuel y Catalina siguieron los pasos y se han dedicado al mundo del arte. “Son todos muy talentosos y me alegra mucho que escogieran un camino que es difícil, pero muy gratificante y hermoso”, concluye.

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